Obesidad y falla sexual

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Al margen de la satanización de la obesidad por parte de la clase médica y de la mayoría de quienes la padecen, la obesidad es una enfermedad que arrastra a otras: dolores articulares, dolores neuromusculares, cansancio, falta de energía, hipertensión, enfermedades de la tiroides, diabetes, y trastornos de la respuesta sexual.

La obesidad y los trastornos de la respuesta sexual van de la mano. En la niñez y la adolescencia, la preocupación por mantener una relación de pareja es relativamente baja, lo mismo pasa con los temas del deseo sexual, la excitación y el orgasmo.

Pasada la adolescencia, hombres y mujeres son motivados por el impulso de una vida sexual activa, terminar una carrera profesional, mantener una relación emocional de pareja, y tener experiencias eróticas, es la marca de la evolución humana.

Aquellos que padecen de obesidad desde la niñez, llegan a pensar que la adolescencia resolverá el problema con el clásico “estirón”, sin embargo, no siempre sucede el milagro y continúan con la obesidad en la segunda década de sus vidas, eventualmente hasta la adultez.

Cuando la obesidad respeta el funcionamiento de las hormonas sexuales como la testosterona, aparece lo que se llama angustia de desempeño, una especie de preocupación por tener deseo sexual y no mantener una erección, o bien no controlar el reflejo eyaculatorio.

Estos hombres obesos tienen un sufrimiento diferente a las mujeres obesas, a las mujeres les angustia más saberse fuera de los estándares sociales, con una figura poco atractiva, lo erótico se atora en la imagen, una autoimagen deteriorada que aplasta el deseo sexual y aniquila cualquier experiencia erótico-placentera.

Si dos obesos tienen un encuentro erótico, la mecánica será un poco limitada, tendrán que utilizar otras técnicas de erotización que no sean propiamente las genitales, y si finalmente piensan en la reproducción, ese será otro tema igual o más difícil.

Cuando la pareja de la persona obesa está en su peso ideal, esa ecuación también genera ansiedad, al obeso por sus limitaciones, y a su pareja por la desigualdad física y mecánica.

Si las parejas que mantienen un peso ideal o un sobrepeso, se les dificulta un desempeño sexual satisfactorio, imaginemos a los obesos, la falla sexual representa otra raya más al tigre de las desilusiones en estas personas.

Definitivamente, o bajan de peso, o subliman su sexualidad (la pasan a un segundo término), o viven una sexualidad frustrada para ellos y sus parejas.

La vía alterna de los obesos para disfrutar su erotismo, es el uso de las fantasías, abandonar la genitalidad como única fuente de placer y encontrar una pareja que los entienda y comparta su sexualidad de la misma forma.

La parte reproductiva también la puede salvar el hombre por la vía de la inseminación, en el caso de la mujer obesa, definitivamente tendrá que bajar de peso.

Artículo publicado el 16 de abril de 2023 en la edición 1055 del semanario Ríodoce.

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