‘Pepe’ Franco, un gran lector, narrador y promotor

‘Pepe’ Franco, un gran lector, narrador y promotor

La semana pasada murió uno de los artífices de la cultura mazatleca; a él se le debe el nacimiento de la que fuera la Feliart

Murió José Luis Franco Rodríguez, “Pepe” Franco, ese mismo que se convirtió en un promotor esencial en el desarrollo de la cultura mazatleca, además de gran lector y narrador, pero que en sus últimos años de vida, estuvo a la sombra de la enfermedad y el aislamiento.

A los 67 años de edad y la ciudad que hizo suya, Mazatlán, el escritor fue diagnosticado con desnutrición severa y otros padecimientos. Días antes de su partida en redes sociales, su amigo Luis Alonso Enamorado, propuso apoyarlo para que viviera en mejores condiciones.

No alcanzó el tiempo. La salud del escritor había mermado. Y las condolencias y el reconocimiento por sus aportes, fueron solo por redes sociales, no hubo velatorio.

Se trataba de un personaje que merecía una despedida. Con él se había ido, de acuerdo al investigador Nery Córdova, un tipo de persona de las que no nacen todos los días.

“Resulta bastante difícil que se den este tipo de personajes valiosos en la perspectiva artística y creativa, más allá de los folclores. Tener a un gran escritor como él, no es tan sencillo”, opinó.

“Franco formó parte de una generación a la que pertenecen creadores como Roberto Pérez Rubio, Carlos Bueno, Antonio Hass, Antonio López Sáenz”.

Los libros en la Machado

Nacido en la Cruz de Elota, fue en 1997 que Pepe Franco fundó uno de los eventos más importantes en el puerto; la Feria del Libro de la UAS, que tuvo como antecedente las Jornadas Para la Lectura. Entonces la Plazuela Machado se llenaba de libros y de escritores.

“Cuando junto con Luis Alonso Enamorado, iniciaron este proyecto, en Mazatlán, no teníamos antecedentes de algo así. Se convirtió en una oportunidad para que grandes autores estuvieran aquí”, recordó.

“Se tenía el potencial para generar una feria, de las que solo se hacían en las grandes ciudades del país. Esta iniciativa la realizó prácticamente sin el apoyo de una institución en particular, después se fueron sumando”.

No fue casualidad que se consolidara esta feria, dijo, Pepe era un gran gestor, que a su paso por distintos ámbitos fue dejando su huella.

Propició que los escritores locales tuvieran nexos, incluso con narradores internacionales, en tiempos de sequía.

Su producción literaria

Para Córdova, Pepe Franco fue un escritor de tipo orgánico, cuya obra surge de un territorio determinando y expresa las tradiciones y costumbres de esa parte de la región en la que vive.

“En su obra expresa, y muy bien, los hábitos, la idiosincrasia, maneras de ser y ver la vida. Su ingrediente a este retrato cultural, es un fuerte sarcasmo, una ironía muy pulsante”, opinó.

“Tenía el talento como aliado, porque además era un gran lector y narrador y lo expresaba en sus espacios culturales a los que accedió en distintos medios de Mazatlán”.

Su libro: ¿Quién habita el Ángela Peralta?, mencionó, lo escribió cuando el recinto aún estaba en ruinas, solo se apreciaba un árbol en su interior y el cielo.

A partir de esta publicación, contó que se detonó su restauración, así como la del Centro Histórico.

“Coadyuvó de manera decisiva para poner al Centro Histórico como protagonista importante. Los reportes de Pepe Franco en la cultura regional son muy importantes, no solo era lector ávido, también buscaba la expansión de esta necesidad por la poesía y narrativa”, señaló.

“Mucha gente piensa en su trabajo, trayectoria, sus dramas personales pero todo forma parte de la vida, pero a él mucha gente le debe sus enseñanzas. En el sentido literario, gracias a él hay otros escritores que abrevaron de sus enseñanzas, no solo de sus libros sino de sus charlas”.

Después siguieron otras obras como Las Memorias desparpajadas de Roque La Tripa y Mira esa gente sola.

Pepe’ Franco, el promotor

En 2008 fue director de Cultura Municipal, además del Codetur y maestro en la UAS.

“Tuvimos el gusto de tenerlo como profesor de la Facultad de Ciencias Sociales, no solo ayudó en la instrumentación de publicaciones especializadas, participó como subdirector de la revista Arena, aparte fundó suplementos culturales en periódicos”, dijo.

“Lo recuerdo con mucho afecto, entregado a su trabajo, los alumnos en la universidad lo recuerdan con cariño. En la revista fue muy importante, ya después se vinculó a la cultura y se alejó de lo académico”, apuntó.

En los últimos años, contó que ya no pudo verlo, era muy complejo pero su amistad y amabilidad se perpetúa.

“Estará presente su estilo narrativo, su amabilidad, su calidad como gran cuentista retratando, insisto, el modo de ver la vida de muchos mazatlecos; lo recordamos con cariño, porque ese era Pepe”.

Artículo publicado el 09 de abril de 2023 en la edición 1054 del semanario Ríodoce.

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