De ayuno y tres absurdos mitos en su contra

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La popularidad del ayuno intermitente es innegable. En la última década, este patrón de alimentación se popularizó fuertemente, pero sus beneficios ya se conocían desde hace miles de años.

Hipócrates de Cos, médico de la Antigua Grecia, considerado por muchos como el padre de la medicina moderna, promovía el ayuno como terapia curativa, afirmando que “comer cuando se está enfermo, es alimentar la enfermedad”.

Los beneficios del ayuno ya eran conocidos no solo en la Antigua Grecia, sino alrededor de todo el mundo y a lo largo de distintas épocas, pero poco a poco lo fuimos desaprendiendo hasta que de cierta manera, quedó en el olvido.

Ahora que está de vuelta, el ayuno tiene serios detractores que se asustan con la idea de saltarse una comida.

Uno de los principales mitos que hay en torno al ayuno es la pérdida de masa muscular. De haber sido cierto, el hombre no habría sobrevivido al paleolítico.

En los tiempos del hombre cazadorrecolector había periodos muy largos sin alimentos disponibles y, s nuestros cuerpo se hubiera ‘comido’ su propio músculo, habría tenido poca fuerza para cazar o huir y así seguir viviendo.

En realidad, el tejido muscular se empieza a utilizar cuando el porcentaje de grasa corporal es de alrededor del cuatro por ciento, es decir, extremadamente bajo.

Otro mito arraigado es el del uso de la glucosa como único combustible para la función cerebral correcta, por lo que recomiendan no dejar de comer. Pero el cerebro humano puede pasar de usar glucosa a usar cetonas en un periodo de ausencia de alimentos.

Las reservas de glucosa duran 24 horas, si no hubiera opción, un día de ayuno bastaría para que nuestros cerebros se pusieran al nivel de nuestras mascotas.

Por último, el mito más común y quizás el más querido por los amantes de los días de cinco o seis comidas es el de las ‘malpasadas’.

Para ellos, saltarse el desayuno es garantía de dolor de cabeza, ansiedad y hasta agruras, pero esto no necesariamente se deba a la falta de alimentos, sino a la falta de estimulantes, como la cafeína, el azúcar y otras drogas legales en forma de alimentos.

Si alguien ayuna y siente agruras, no es porque los ácidos estomacales estén trabajando sin alimento que los diluya, pero sí puede ser que exista daño estomacal por una prolongada dieta inadecuada.

Artículo publicado el 13 de noviembre de 2022 en la edición 1033 del semanario Ríodoce.

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