domingo, julio 3, 2022
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  • Dias de Impunidad

Cierre de la Unidad Antinarcóticos fortalece al crimen organizado

DECOMISO DE DROGAS. Una decisión cuestionada.

Especialistas señalan que la SIU permitió la detención del Chapo Guzmán en 2016 y el fallido operativo para detener a Ovidio

El cierre de la Unidad Antinarcóticos en México, disuelta en abril de 2021, habría sido el detonante para que grupos del crimen organizado, como el Cártel de Sinaloa y Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), se hayan fortalecido en el último año, y que la colaboración bilateral entre México y Estados Unidos terminara por fracturarse.

“Es lamentable que esta unidad haya sido disuelta, porque por una parte compromete todo el trabajo de investigación en materia de colaboración que realizaban los gobiernos de México y Estados Unidos, pero además influye para que grupos del crimen organizado se fortalezcan aún más”, opinó Gerardo Garay Cadena, ex jefe de la Unidad Antinarcóticos de la desaparecida Policía Federal Preventiva (PFP).

Esta semana el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó el cierre de la Unidad de Investigaciones Especiales (SIU), al señalar “que se había infiltrado el narcotráfico”.

La Unidad tenía más de 25 años operando y se coordinaba con la DEA para la investigación y el combate al crimen organizado, lo cual generó una gran controversia entre analistas de seguridad en el país, puesto que la decisión pone en jaque a residentes de ambos lados de la frontera.

Según Garay Cadena, quién fue parte esencial en la aprensión de capos del cártel de los Arellano Félix, la SIU sí funcionó cuando él estuvo en la Policía Federal, pues se trabajaba con elementos de la DEA, el FBI y ICE para lograr resultados, y durante años intercambiaron información que produjo arrestos de narcotraficantes, además decomisos de grandes cargamentos de droga, por eso su disolución le resulta sorpresiva.

“Siento que antes de cerrar esa unidad, debieron haberse revisado las estrategias y pros y contras, porque, al menos en mi experiencia, el 80 por ciento de los arrestos y decomisos que se hacían era con información que nos proporcionaba la DEA y que era aterrizada por nosotros”, sostuvo el ex comandante.

Según Reuters, el medio que primero publicó la noticia, la SIU trabajó en casos como la captura de Joaquín el Chapo Guzmán, en 2016, en Los Mochis, Sinaloa, así como en el fallido operativo para detener a Ovidio Guzmán López, en 2019, en Culiacán Sinaloa, y el cierre de la unidad amenaza con poner en peligro los esfuerzos de Estados Unidos para combatir a los grupos del crimen organizado dentro del país.

Fuentes del Departamento de Justicia de Estados Unidos (USDOJ), dijeron a Ríodoce que el cierre de esa unidad había sido una estocada a los intentos de su país por llevar tras las rejas a narcotraficantes que mueven droga a ciudades estadounidenses, pero que seguirían trabajando en materia de colaboración con la Marina y la Guardia Nacional, aunque todo más limitado.

“La relación ya estaba dañada con la liberación de Salvador Cienfuegos Zepeda, y con el cierre de esa oficina, compromete más las investigaciones, pero también los esfuerzos que se siguen haciendo para acabar con el tráfico de drogas”, dijo la fuente, quien solicitó no ser identificada.

Para Miguel Garza Flores, del Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde), el problema puede entenderse si la actual administración del gobierno descubrió que había niveles de corrupción entre los agentes que conformaban el SIU y agentes extranjeros con miembros del crimen organizado, y si ese fue el caso, entonces el cierre de la unidad fue el indicado, pero si no ocurrió así lo más indicado es que el gobierno de una explicación.

Garza Flores coincidió por su parte con Garay Cadena, pues según acercamientos que tuvieron con agentes federales, estatales y municipales de distintas partes del país, la relación en materia de colaboración entre ambos países sí estaba funcionando, al menos desde un punto de vista operativo.

“Nosotros nos entrevistamos con un equipo elite de agentes municipales en Ciudad Juárez, y sí colaboraban con la policía de El Paso, por ejemplo; en Hermosillo, la policía estatal también intercambiaba buena información con la policía de Arizona, y por la información que se nos brindó, esta unidad también estaba funcionando, por eso es lamentable que esto termine así”, dijo Garza Flores.

Garay Cadena consideró que, antes de cerrar de manera definitiva esa unidad, debió al menos revisarse lo concerniente a criminales que son arrestados y que terminan colaborando con el gobierno mexicano, pues muchas veces tienden a mentir en sus testimonios como ocurrió con Operación Limpieza.

“Al Rey Zambada lo detuvimos en Ciudad de México y el tiempo que estuvo arraigado imputó a servidores públicos falsamente, y años más tarde hizo lo mismo en EUA, con los mismos guiones o textos que hizo en México, y no puede ser que cada vez que declaren para obtener beneficios, sigan imputando con todo tipo de falsedades”, observó el ex comandante de la policía Federal.

El trabajo de la SIU era desarrollar y compartir inteligencia para destruir, desmantelar a miembros de las organizaciones internacionales de tráfico de drogas. Esas unidades se basan en el modelo de ciclo de inteligencia, incluyendo análisis en gabinete, investigación en campo y operaciones tácticas. Todas ellas eran capacitadas por la DEA en Quantico, Virginia, Estados Unidos.

Artículo publicado el 24 de abril de 2022 en la edición 1004 del semanario Ríodoce.

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