¿Por qué ocurrió la masacre en un velorio en San José de Gracia, Michoacán?

fusilados

La masacre en San José de Gracia, Michoacán, donde supuestos integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), fusilaron a por lo menos 17 integrantes del mismo grupo por rencillas familiares, representa la última ejecución masiva que se da en la región. La diferencia, explican activistas y familiares de víctimas de violencia de ese estado, es que, en esta ocasión, el hecho fue grabado y subido a las redes sociales, siendo esa una imagen atroz que muestra el nivel de violencia que hay en ese estado. Peor aún, los cuerpos inmediatamente después fueron removidos del lugar y, presumiblemente, llevados a una fosa clandestina donde, se cree, fueron enterrados, exhibiendo cómo la desaparición de los cuerpos de las víctimas es el nuevo modus operandi de grupos criminales en México: “sin cuerpo, no hay delito”

Cuando elementos de la Guardia Nacional y de la Sedena arribaron al lugar de la ejecución, horas después de la masacre, no encontraron los cuerpos de las víctimas, si acaso alguna evidencia que sugería que, horas antes, habían ejecutado a 17 personas.

Recorrieron el lugar una y otra vez, pero no encontraron nada. Ni siquiera había la gran cantidad de cascajos que se creía encontrarían en el suelo, tan sólo rastros de sangre seca aquí y allá, agujeros de balas en paredes y puertas, vidrios hechos añicos, pero de los cadáveres nada. Como si hubiera sido un enfrentamiento entre bandas rivales, y probablemente sicarios heridos, pero sin muertes que lamentar.

Sin embargo, las apariencias engañan, pues un video que circuló en redes sociales horas después, mostró el verdadero horror del día de la masacre, pues la imagen muestra cómo un grupo de sicarios sometía a varios hombres y mujeres frente a una vivienda para inmediatamente después fusilarlos.

Un residente de ese poblado, quien acordó a hablar con Ríodoce bajo la condición de no revelar su identidad, explicó que el día de la masacre el ambiente era tenso, porque había muerto la madre de Alejandro García el Pelón, y se esperaba que fuera al funeral, aún cuando tenía advertido no ir, pues años antes habían tenido una serie de riñas con el jefe de plaza, identificado como Abel, el Toro, la cual habría de culminar con la desaparición de un hermano de el Pelón, en 2018.

“Desde entonces el Pelón no venía, y yo creo que esta vez se le hizo fácil venir, como ya había crecido y tenía a unos 20 sicarios a su servicio, se confió y fue al funeral de doña Elisa, y pues el Toro, tiene a gente por todo el pueblo, llamó a sus pistoleros y llegó al velorio con más de 40 hombres; sometieron a los que estaban adentro y afuera, los desarmaron, y los sacaron del funeral para colocarlos afuera de una casa”.

El Pelón, le dijo (al Toro) que la maliciara; que la bronca era con él, y que no había necesidad de matarlos a todos, y le pidió que le diera chance de hacer una llamada para arreglarlo. Pero el cabrón del Pelón, en lugar de llamar al jefe de ellos, llamó a su gente para pedir más refuerzos, y fue cuando el Toro se encabronó, y le disparó como seis veces, y fue cuando el resto de los pistoleros también jalaron el gatillo”, narró el vecino de San José de Gracia.

Tras le ejecución, el estruendo de los disparos alteró a toda la gente, y entonces los pistoleros del Toro se pusieron a recoger los cuerpos de las víctimas; las subieron a las camionetas, regaron con mangueras la sangre, y se fueron. Para cuando llegó Gobierno ya no había nada.

La escena, aunque no pudo ser verificada por ningún otro vecino, coincide con información revelada por el gobierno federal, que explicó durante una de las conferencias mañaneras que el Pelón realmente, estaba amenazado por el Toro, también identificado como el Viejón: que nunca fuera a San José de Gracia, porque si lo hacía lo iba a matar.

El día de su regreso a su pueblo natal, de donde también el Toro es originario, llegó, pero sólo para encontrar la muerte. A diferencia de su madre, quien estaba siendo velada al momento de la ejecución, el Pelón no sería velado en lo inmediato, pues sus restos fueron parte de los 17 cadáveres que sus ejecutores se llevaron para desaparecerlos.

El Fiscal General de Michoacán, Adrián López Solís, informó ayer miércoles que se identificaron restos y sangre de por lo menos 11 personas que fueron masacradas durante el velorio.

De acuerdo con el funcionario, peritos forenses recolectaron distintas muestras de sangre en el lugar y las muestras hemáticas tomadas establecen que se trata de perfiles genéticos distintos y aseguró que ya se puede confirmar que en el lugar sí fallecieron personas, aunque aún no se puede determinar el número de víctimas.

La voz de una rastreadora

Evangelina Contreras Ceja, quien forma parte de un colectivo de mujeres rastreadoras que buscan a sus familiares desaparecidos en Michoacán, explicó que la ejecución de estas 17 personas muestra cómo el crimen organizado desaparece a sus víctimas, pues matar a personas y abandonar los cuerpos en el lugar del homicidio ya no es común; el nuevo modus operandi consiste en recoger el cuerpo, y enterrarlo o tirarlo en un lugar donde difícilmente será encontrado.

“Lo que se miró en ese video, en que mataron a 17 personas y hasta el momento no se han encontrado los cuerpos, viene ocurriendo desde 2006, que los grupos criminales mataban, desaparecían y limpiaban todo, por eso el gobierno decía no hay violencia en la región, cuando es obvio que sí la hay, pero como desaparecen los cuerpos, el gobierno niega que haya algo”, explicó Contreras Ceja, quien tiene 10 años buscando a su hija Tania, desaparecida en 2012 en Michoacán.

Su búsqueda la ha llevado a rastrear predios en Michoacán, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Sonora y Baja California, y a entender que las desapariciones forzadas son un delito que va al alza, y que las autoridades parecen no hacer nada para buscar a hombres, mujeres y menores de edad que han sido víctimas de las desapariciones forzadas en todo México.

“Nosotros nos hemos enterado de ejecuciones masivas en donde llenan con cuerpos hasta dos camionetas doble rodado; entonces los criminales limpian todo, y desaparecen los cuerpos, de tal manera que cuando llega el gobierno o periodistas a la escena del crimen, ya no encuentran nada”, sostuvo la señora Evangelina, durante una plática telefónica que sostuvo con este semanario.

Un sicario del CJNG que hace poco más de dos meses accedió a hablar con Ríodoce, reconoció que ellos como grupo criminal tienen la orden de matar y desaparecer a sus víctimas para evitar que la plaza se caliente, pues aunque sólo sea un “muertito”, el lugar se llena con gente de la policía del estado, Guardia Nacional, soldados, peritos, Ministerio Público, de tal manera que resulta muy difícil y complicado que ellos anden haciendo su trabajo.

“Nosotros patrullamos la zona, y andamos vigilando que todo este bien, y de pronto nos topamos con el Ejército y Guardia Nacional que llegó al pueblo a vigilar porque hay muertos, eso dificulta nuestra labor, pero en cambio si no hay muertos, el gobierno no viene, porque sin cuerpo no hay delito”, observó el sicario en aquella ocasión.

Esa medida pudo ser la causante para que el presidente Andrés Manuel López Obrador asegurara que poblaciones como Aguililla, Buena Vista, El Aguaje, Coalcomán y Tepalcatepec, eran zonas tranquilas cuando en realidad estaban ardiendo en violencia, luego que el CJNG peleara contra grupos de Autodefensas, Cárteles Unidos, Caballeros Templarios, La Familia Michoacana, y Los Viagras, por el control de la zona de Tierra Caliente.

“Fue muy fácil para el presidente decir que no había violencia, cuando el estado se estaba cayendo en violencia: pueblos incomunicados, enfrentamientos a diario, ejecuciones de personas cuyos cuerpos eran desaparecidos, y que el presidente dijera que no estaba pasando violencia, ¡pues muy conveniente para él decir eso!”, lamentó Contreras Ceja.

El subsecretario de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, Ricardo Mejía Berdeja, no coincide mucho con Contreras Ceja ni con su teoría sobre desapariciones de cuerpos, pues lo ocurrido en San José de Gracia, en donde 17 cuerpos fueron desaparecidos, es un hecho muy atípico, “que deberán investigar.

“Sí llama la atención lo ocurrido, y es parte de la investigación que estos sujetos arriben al lugar de los hechos también con el instrumental para poder inyectar agua y tratar de borrar evidencias, así como retirar los cuerpos, lo cual es totalmente atípico y se va a investigar al respecto”, señaló Mejía Berdeja, durante una de las conferencias “Mañaneras”.

“No tiene vergüenza que diga que es algo atípico cuando tiene años ocurriendo”, explotó Contreras Ceja.

De acuerdo a reportes periodísticos, investigaciones de la fiscalía general de la República, incluso el mismo residente de San José de Gracia, la riña en esta comunidad se originó por querellas familiares entre integrantes del mismo grupo.
Al cierre de esta edición, las autoridades seguían sin encontrar los cuerpos de las víctimas, pero según las autoridades, “había denuncias anónimas sobre los lugares donde pudieron haber depositado los cuerpos”.

De momento no hay denuncias de vecinos de San José de Gracia sobre la desaparición de algún vecino de esa comunidad; todo lo que se ha venido a recabar es que Alejandro ‘N’ llega acompañado de personas, que son previsiblemente quienes algunos de ellos pudieron haber sido privados de la vida, pero que no eran originarios del lugar y que, presumiblemente, lo estaban escoltando.

Artículo publicado el 06 de marzo de 2022 en la edición 997 del semanario Ríodoce.

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