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  • Dias de Impunidad

Las inundaciones no terminarán nunca en Mazatlán

JOEL BOJÓRQUEZ. Mirar a futuro.

La negligencia del gobierno en el arroyo Jabalines

Era cuestión de tiempo para que la obra de revestimiento arroyo Jabalines en la ciudad de Mazatlán fuera más un problema social que la solución prometida por el gobernador Quirino Ordaz Coppel en aras de un “crecimiento parejo” en la ciudad.

Ahora, tras los dos desbordamientos recientes del arroyo, la población que habita cerca deberá de acostumbrarse a vivir con el riesgo, consideró el especialista en el Manejo de Recursos Naturales, Joel Bojórquez Sauceda.

“Para el Infiernillo no hay soluciones técnicas porque se va a inundar, porque es la zona más baja de la ciudad, por más cosas que hagan: puentes, túneles, se va a inundar, y la gente que vive ahí tiene que aprender a vivir con el riesgo y a aprender a desarrollar estrategias sociales para minimizar el efecto de las inundaciones, no hay forma de evitarlo, solo de minimizar los costos”.

Siendo el estero del Infiernillo y el arroyo Jabalines, un sistema que abarca el 80 por ciento de la ciudad, “no se pueden hacer modificaciones ahí con base a una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) Particular, tiene qué ser Regional, y fue lo que no hizo el gobierno del estado.

Consideró que no es argumento válido decir que la inundación fue porque coincidió la marea alta con la cantidad de lluvia, “ya sabemos que eso puede pasar, y no es hipotético, ha pasado no una vez, sino varias veces, es una omisión ya tocando la negligencia ignorar ese tipo de fenómenos que ya sabemos que ocurren”.

Aquella obra anunciada

El 16 de julio de 2018, Ordaz Coppel encabezó el evento al que se invitó a los habitantes de las colonias aledañas; la sede fue la colonia Jacarandas.

Tal vez deslumbró a más de uno en el momento que anunció la cuantiosa inversión de 31 millones de pesos en la primera etapa, y el costo total de 450 millones para revestir de concreto hidráulico 3 kilómetros de longitud de este importante cuerpo de agua al que recalan los escurrimientos de la ciudad por ser una zona baja.

Con la asistencia del director de la Cuenca Pacífico Norte de la Conagua, José Antonio Quintero, Ordaz Coppel destacó la importancia de realizar esta obra, “dado que durante las lluvias el riesgo es latente para los habitantes de la colonia Jacarandas y toda la zona por donde atraviesa este arroyo, ante el posible desborde, lo que ha sido una de las demandas más recurrentes de la población pues eso ha generado, además de zozobra”.

Advertencia ignorada

A poco más de dos semanas de iniciada la obra, llegó la advertencia de que el revestimiento del arroyo ponía en mayor riesgo a la población que está asentada en las márgenes de la cuenca Jabalines-Estero del Infiernillo.

Bojórquez Sauceda, profesor investigador de la Facultad de Ciencias del Mar de la UAS, indicó que la inexistencia de un MIA Regional, en el que se plasme la dinámica de toda la cuenca, hacía impredecible el comportamiento de este cuerpo de agua.

Y es que la obra no solo no contó con un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA), sino además se gestionó la exención de este requisito.

JABALINES. Un problema regional.

Bojórquez Sauceda consideró entonces que la ausencia del MIA incrementaba el riesgo para las familias que viven cerca del arroyo porque “están tomando decisiones y se están haciendo obras sin saber a ciencia cierta cuál va a ser el impacto que va a tener”.

“Están pavimentando, sabemos que van a cambiar las condiciones hidráulicas del sistema, pero no sabemos cómo va a cambiar”, anticipó.

Se sabe que en esa parte del Estero del Infiernillo se va a incrementar la velocidad y el volumen de agua con el solo revestimiento de esos primeros 580 metros, advirtió, luego que el agua salga de esa zona de revestimiento, qué comportamiento va a tener, “nadie lo sabe porque no se están haciendo esos estudios”.

Las consecuencias con “Nora” y “Pamela”

Las lluvias que generaron los huracanes “Nora” y “Pamela” provocaron que el arroyo desbordara su cause en las colonias aledañas, tres años después de iniciada la obra de 450 millones de pesos.

Bojórquez Sauceda opinó que se trata de obras hechas al vapor y no con la planificación adecuada.

“Se ha insistido mucho en que se necesita el estudio de cuencas, ya no se pueden seguir haciendo obras y justificándolas con MIAS particulares porque este no abarca todos los efectos y todas las consecuencias que puede tener una obra de ese tipo, hay que hacer una MIA Regional”, expuso.

Las familias que viven en las márgenes del arroyo deberán adaptarse, agregó.

“La sociedad tiene que aprender a vivir con el riesgo, aprender a gestionarlo, hay un riesgo de que se inunde, siempre se va a inundar porque esa es la zona más baja, no hay forma de elevar el nivel, entonces el agua siempre va a llegar ahí”, asentó.

Así se hagan obras para desfogar el agua más rápido o para que llegue más lento, en algún momento se van a inundar, expuso.

La gente que vive ahí ya debe estar consciente de que están en una zona inundable y que de un momento a otro volverá a subir el nivel del agua, por lo que deben pensar en estrategias sociales.

“¿Cómo le hacemos para evacuar de manera adecuada?, ¿Cómo le hacemos para que la gente aprenda que va a salir a un albergue y que sus pertenencias van a quedar resguardadas?, ¿Cómo generamos estrategias para que la gente no siga instalándose en esos espacios? (…) es necesario adherirnos a una cultura de la prevención, porque cada vez que llueva ellos se van a inundar y tiene que aprender a sacar sus pertenencias a comprar muebles que se puedan mover rápido, no hay otra forma”, dijo.

Además de la colonia Jacarandas, se inundaron la Salvador Allende, Villa Satélite, Villas de Jaraco, Villas del Estero, “todas las villas que están ahí desde Telmex hasta la Robles Quintero”, precisó.

Descartó que el corte de las pequeñas poblaciones de mangle haya sido grave, “el problema es el revestimiento, la falta de un estudio hidrológico y de un MIA Regional”.

Donde concluye el revestimiento hidráulico y empieza el mangle ya no tiene el mismo flujo y es obvio que se va a formar un tapón y se va a desbordar, mencionó.

Aunque la legislación federal sí contempla que tiene que hacer MIA Regional, la interpretación que hacen los promoventes de las obras, es el problema porque el gobierno es juez y parte y la hacen a modo para que les autoricen en lo particular haciendo las obras por etapas, “es un tecnicismo con el que le sacan la vuelta a la ley”.

Artículo publicado el 24 de octubre de 2021 en la edición 978 del semanario Ríodoce.

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