Prometieron que no habría más inundaciones en Los Mochis, pero… era una mentira

Mochis lluvias

El 9 de agosto, el gobernador, Quirino Ordaz Coppel y José Luis Montalvo Espinoza, director del Organismo de Cuenca Pacífico Norte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) vaticinaron que Los Mochis no se inundaría más… pero mentían descaradamente.

Ellos basaban su alarde en el gasto de 185 millones de pesos que realizaron en la desviación de las aguas pluviales hacia el dren Buenaventura evitando que cruzaran la ciudad por el dren Juárez, con la reconstrucción de 38 kilómetros de cubeta y la eliminación de los troncales de los drenes Bayoneta, Cerrillos y Buenaventura.

Pero, como en toda obra pública existe siempre un pero, justificaron que esta estaba aún inconclusa porque faltaba desazolvar la descarga final al mar (cuota cero). Sin embargo, el alarde continuó: “no afecta para nada”.

Al mediodía del lunes 13 de octubre aquellas palabras y augurios se fueron al caño, develando la ineficiencia de la obra pública y la demagogia de los políticos porque una lluvia de 102 milímetros, caída entre la madrugada y la mañana, volvió a anegar los sectores inundables la ciudad.

La indignación social por las nuevas pérdidas económicas en hogares de las colonias Chamizal, Del Real, FOVISSSTE 3, Bugambilias, Mañanitas y Rosendo G. Castro, además de los sectores comerciales del primer cuadro de la ciudad y del bulevar Antonio Rosales, entre Rosendo G. Castro a Heriberto Valdez, brotó como hongos en terreno húmedo, pero ni siquiera inmutó a los políticos, pues los efectos de “Pamela”, el huracán categoría uno que entró a Sinaloa por el sur de la entidad, en Los Mochis habían sido de los menores.

Sin embargo, los políticos novatos y con sospecha de corruptos, el alcalde sustituto de Ahome, Juan Francisco Fierro Gaxiola y Rafael Rivera Castro, secretario de Obras Públicas, utilizaron sus chisteras para sacar argumentos de culpabilidad por la nueva inundación: los ciudadanos cochinos que arrojaron basura a los drenes urbanos y taponearon las salidas.

Incluso movieron maquinaria al cruce de Independencia y Zacatecas y simularon sacar basura.

Allí, pidieron a la población no arrojar la basura a los drenes, lavándose las manos.

Sin embargo, el lanzamiento de culpas restaba mucho de verdad a la inundación, pues esta fue advertida que sucedería desde el 2019. Entonces el alcalde, Manuel Guillermo Chapman Moreno tuvo en sus manos un estudio elaborado por profesionales de hidráulica y acreditado por científicos de la Facultad de Ingeniería Mochis de la Universidad Autónoma de Sinaloa que demostraban que el sistema pluvial estaba asfixiado por obras mal hechas, y que medianamente desaguarían con algunas modificaciones baratas.

Al ahora diputado federal poco le importaron aquellos consejos técnicos y tiró a la basura el estudio. Malgastó presupuesto en equipamiento a sobreprecio, desvió dinero a cajones sin fondo, pagó sobresueldos a sus directores, incrementó la nómina con “aviadores”, contrató constructoras “patito” que edificaron calles que se desmoronan, pero no pegó un solo ladrillo en el drenaje pluvial.

“Así es que la suerte está echada en Los Mochis, y bastaba una lluvia regular en poco minutos para que la historia del 2018 se repitiera. Y sucedió en octubre del 2021, y volverá a ocurrir, una y otra vez. Las inundaciones serán recurrentes, vaticinó Héctor Hallal Zepeda, el único mochitense que en tres años ha intentado sacudir la modorra y la corrupción en los gobiernos locales y el desinterés en el Congreso de Sinaloa, que en lugar de aprobar la Ley de Pluviales con la cual estarían en la cárcel los corruptos que recibieran obras infuncionales, la congelaron”.

Desmintió al alcalde sobre la basura que taponeó los drenes.

“En realidad, son las obras mal hechas, y la desidia de este gobierno lo que provocó la inundación. Justo en donde comenzó, en dren Álamos e Independencia, en Dren Juárez e Independencia hay un embudo porque el puente que se construyó redujo la cubeta de ambos desagües, por lo que cuando aumenta la carga se crea un remanso que los desborda; el mismo fenómeno se presenta en Centenario y Zacatecas en donde los dos drenes se juntan incrementando el volumen sobre un puente sin suficiente arco, generando un segundo remanso que se agrava por una curva en 90 grados; la carga aumentada del dren Juárez afecta a su vez la descarga del drenaje pluvial del bulevar Antonio Rosales y del mercado Independencia al generar un tapón hidráulico que evita que el agua corra”, afirmó.

La solución: ampliar los puentes, dijo.

En las Mañanitas se construyó un cárcamo y se advirtió que esa obra no funcionaría, porque los drenes no pueden con esa carga. La solución era desviar el dren hacia el estero de Juan José Ríos. “El gobernador, Quirino Ordaz tiró a la basura 50 millones de pesos y provocó otro problema, pues ahora no desagua las Mañanitas, pero sí inunda la colonia Rosendo G. Castro.

En Sinaloa y en Ahome, los buenos planes, científicos y con prueba técnica suficientes, son ignorados por los gobiernos. La causa de ello es adivinable: la corrupción.

“Ahora, el mismo proyecto que Chapman tiró a la basura, lo tiene Gerardo Vargas. Si continúa la misma corrupción, seguirán las mismas inundaciones”, vaticinó, con la misma firmeza que lo dijo hace tres años. Y se cumplió.

Artículo publicado el 17 de octubre de 2021 en la edición 977 del semanario Ríodoce.

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