junio 24, 2021 9:10 PM

La sequía más brutal en seis décadas azota Sinaloa

presa sanalona-sequia

Si no hay grandes lluvias, el impacto en la agricultura será muy severo: CONAGUA

 

Las presas están cerradas y el agua que queda ha sido reservada para uso exclusivo humano. Los riegos para cosechas y otros usos del líquido quedan reservados, suspendidos. Cultivos en el llamado corazón agrícola de México corren riesgo, sobre todo el maíz.

Sinaloa viene dejando junto a la pandemia del COVID-19 un verano de 2020 como el más seco en los últimos 58 años, es decir, durante los meses de esa estación la cantidad de agua de lluvia captada por las presas, fue mínima.

Al corte del 10 de mayo, en Sinaloa la capacidad de almacenaje de agua ronda el 11 por ciento, según cifras de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), siendo la presa Adolfo López Mateos la más crítica con apenas el 6.9 por ciento de su capacidad.

En un comparativo con el año anterior la capacidad de almacenaje en Sinaloa se encontraba al 48 por ciento, habiendo ya sufrido el verano más seco y además una estación invernal que tampoco dejó agua, según explicó José Luis Montalvo Espinoza, director general de la cuenca Pacífico Norte de CONAGUA.

“Estamos en un periodo coyuntural de escasez de lluvia muy importante. Hemos informado que venimos arrastrando desde el verano de 2020 uno de los más bajos históricamente, prácticamente el más seco en los meses julio, agosto y septiembre, en 58 años es el verano más seco”, dijo.

Entre marzo y mayo de este año la disminución se incrementó del 26 por ciento de capacidad de las presas en todo el estado al 11 por ciento.

“Por ejemplo, hace un año exactamente, este mismo día el año pasado teníamos un almacenamiento del 48 por ciento de las presas y ya traíamos un verano seco y todo el invierno, eventualmente tenemos aportaciones pero estuvo seco al grado que hoy tenemos las presas al 11 por ciento”, añadió.

Sin embargo, Montalvo Espinoza explicó que el abasto de agua está asegurado para el consumo humano con las presas Huites en el norte y para el centro y sur la presa del Comedero, Sanalona y López Mateos, quedando el resto cerradas en su totalidad.

“Están en niveles mínimos bajos pero con reserva para uso doméstico para al menos dos años, por ejemplo en El Fuerte tenemos la presa Huites que tiene almacenados 500 millones de metros cúbicos, suficiente para abastecer todo el norte del estado y acá tenemos suficiente agua en la presa Comedero, Sanalona y López Mateos”, dijo.

Lo preocupante, según explica el director de la CONAGUA, es para el campo sinaloense y el próximo ciclo, el cual se encuentra a la expectativa de lo que ocurra el próximo verano con presencia de algún fenómeno tropical que deje agua para planear algún ciclo adecuado.

“El agua de las presas casi en el 90 por ciento son para las actividades agrícolas, ese sector es el que podría salir más afectado. En el corto plazo no estimamos tener problemas para la parte que abastecen las presas para uso doméstico y público-urbano porque en los niveles que tenemos ahorita tenemos suficiente para ese uso que es menor comparado con el agrícola”, dijo.

“Los efectos a futuro serían impactantes al sector agrícola para el siguiente ciclo, sobre todo con el maíz, que se lleva más agua y el predominante, con más de 5 millones de toneladas por año, el más grande del país”, añadió.

Pero el futuro ha llegado. En Navolato, algunas tierras de cultivo ya presentan condiciones preocupantes. Esto lo explica Guadalupe Sánchez, quien labora para una agrícola que siembra alrededor de 470 hectáreas de maíz por ciclo.

“Aquí estamos batallando con el agua, de tal manera que ya el módulo de riego no tiene agua para proporcionarnos y poder auxiliar nuestros cultivos, ya las presas se cerraron”, dijo.

En la agrícola siembran maíz, maíz blanco y sorgo para el ciclo otoño-invierno, siendo el más largo el ciclo del maíz.

Producir una hectárea de maíz, desde los preparativos hasta la cosecha con todo y renta, tiene un costo aproximado de 45 mil pesos por hectárea, el cual es solamente para gastos operativos como semillas, fertilizantes, seguro agrícola, pago y permiso de agua para poder sembrar, aplicaciones para control de gusano (que son alrededor de tres), los trabajos culturales desde el subsuelo, rastreo y el ‘”cuadreo”, la siembra propia y un largo etcétera.

Además, los costos administrativos como el pago a los trabajadores, las previsiones salariales y otro largo etcétera.

Actualmente se encuentran en un ciclo, apenas lograron dar el primer riego (auxilio) y el agua no será más. Según explica Guadalupe Sánchez, lo ideal son tres auxilios después del riego de preparación.

“Un ciclo normal lo regarían a los 60 días después de sembrado, el segundo auxilio a los 90 días después de sembrado y el tercero 125 días después, casi cuando hay elote. Ahí estaríamos hablando de un ciclo muy adecuado con rendimientos aceptables si el clima nos favoreciera, porque también eso nos aporta mucho”, explicó.

En la agrícola de maíz comercial tienen 470 hectáreas y aproximadamente 100 de ellas no será posible darles el segundo auxilio.

“Se nos está complicando dar el segundo auxilio, o sea, ya no hay agua, vamos a tener alrededor de 100 hectáreas con un solo auxilio y ya no hay de dónde echar mano para rescatar agua. Ya hemos tenido bombas charqueras en los bajos, en los canales y pues ya, ahora sí que como dice el dicho, ya no hay agua”.

El riesgo que se corre es el de bajar mucho su rendimiento y perder entre 5 y 10 toneladas por hectárea cultivada. Por hectárea se cosechan 11 y lotes muy buenos 12 toneladas por lo que se habla de pérdidas del 50 por ciento de las cosechas.

“En el mediano plazo si no nos llega en verano (el agua), lo que es julio, agosto y septiembre, será un panorama muy complicado. Yo creo que el maíz no sería opción de siembra, algunos lotes tal vez y que tuvieran goteo y que hubiera manera de facilitarles agua, a lo mejor se pueden aventar”, explica Guadalupe.

“Tal vez vemos muy adelante pero lo estamos viendo como una opción, estamos haciendo números con el cártamo porque es un cultivo que no demanda mucha agua, con una lluvia que te caiga en verano y con humedad en el suelo nos podemos ir sin (riego) auxiliar, pero estamos viendo qué números nos puede dar el cártamo de acuerdo al valor del mercado y al costo de inversión, si es o no opción”, añade.

Ahora las expectativas se sitúan en el precio del maíz. Al menos rescatar algo de las pérdidas que definitivamente se darán al final de este ciclo. El precio ronda actualmente los 6 mil 500 pesos por tonelada y ha ido bajando hasta los 6 mil 100, dependiendo de la bodega que compre el producto.

“Ojalá no baje de 6 mil para cuando iniciemos las cosechas del maíz para salir lo menos raspados porque es un hecho que vamos a salir raspados, estamos hablando de 6 o 7 toneladas, no nos dan ni los números, son seis por siete 42, sería una pérdida de alrededor de 9 mil pesos por hectárea”, concluye Guadalupe.

Pero eso es el aquí y el ahora. En el allá y el entonces, las zonas serranas del estado llevan meses acusando la problemática. Comunidades enteras han ido migrando en busca del agua. Los pozos y norias, secos. No queda ni para el consumo humano.

Prácticamente todo el estado lo sufre. Son 15 de los 18 municipios los que tienen encendidas las alarmas por la sequía.

Únicamente Ahome, Angostura y Navolato aún no entran en esa fase, el resto en situación crítica.

Así lo ha venido consignado la Comisión Estatal de Agua Potable y Alcantarillado de Sinaloa (CEAPAS) quienes en conjunto con la CONAGUA están solicitando obras extraordinarias para mitigar la sequía.

Son en total 373 localidades con problemas de agua, principalmente comunidades rurales y 128 mil personas sufriendo la escasez del líquido por lo que el gobierno del estado autorizó 5 millones de pesos para que a través de la CEAPAS, según informó su director, Ramón Alberto Gutiérrez Iribe, se apoye a los municipios con pipas y abastecerlos de agua.

El programa inició desde enero de este año, CONAGUA facilita pipas y los gobiernos municipales aportado recurso para su operación, excepto Ahome, Angostura y Navolato no tienen problemas de sequía, y los municipios de Culiacán, Guasave, Mazatlán y Salvador Alvarado, están atendiendo la problemática con recursos propios.

Y a partir de ya el agua es exclusiva para el consumo humano. La prioridad son los de mayor necesidad como los municipios de Sinaloa, Choix, Mocorito, Concordia, Elota y Cosalá, que son los que más apoyo han requerido.

En diciembre fue la declaratoria de sequía y a raíz de ahí el diagnóstico que se elaboró un programa de obras por 139 millones de pesos a través del FONDEN, y posteriormente se hizo la gestión a través de CONAGUA.

“Todavía no ha habido respuesta para esas obras, son 67 obras que se van a hacer precisamente para profundizar norias y construir pozos nuevos para que en próximos eventos estar mejor preparados, pero seguimos esperando respuesta del FONDEN”, explicó Gutiérrez Iribe.

Mientras tanto la capacidad de agua sigue bajando. Apenas un par de lluvias han caído pero muy leves. Fueron en las zonas de Badiraguato y Sinaloa. La sequía que ya golpea, asoma para convertirse en algo más severo.

Artículo publicado el 16 de mayo de 2021 en la edición 955 del semanario Ríodoce.

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