junio 14, 2021 9:16 AM

Los feminicidios no dan tregua en Sinaloa

MUJERES AGREDIDAS. La terca realidad.

Cada vez son más las mujeres víctimas de delitos; nada revierte la tendencia

 

El porcentaje de delitos en los que las víctimas son mujeres crece año con año en el estado.

De acuerdo con estadísticas de la Fiscalía General del Estado, hace una década el 30 por ciento de las víctimas del delito eran mujeres y el año pasado fueron el 46 por ciento de las víctimas.

La semana pasada en menos de ochos horas se cometieron dos delitos que tuvieron alto impacto en el estado y las víctimas fueron mujeres.

Una de ellas fue una joven acuchillada por su ex pareja en un camión urbano y la otra una médica jubilada asesinada a golpes por su hijo, ambos en Culiacán.

Solo la semana pasada, entre el lunes 15 y el viernes 19, en el Centro de Justicia Penal de la Región Centro, se celebraron audiencias por 94 procesos penales por violencia familiar, tres por violación y tres por abuso sexual. Todas las víctimas eran mujeres.

En 2011 se cometieron 36 mil 849 delitos en total y en el 30 por ciento de ellos las víctimas fueron mujeres y a partir de ese año el porcentaje empezó a subir.

En el 2020, con 23 mil 468 delitos, el 46 por ciento de las víctimas fueron mujeres.

En enero de este año se cometieron 2 mil 161 delitos en los cuales el 44 por ciento fueron contra mujeres.

El delito de mayor incidencia en las mujeres es la violencia familiar, seguido de lesiones dolosas, las amenazas y el robo de vehículo.

Según la Encuesta de Percepción de Victimización y Percepción Ciudadana del INEGI, en el 21 por ciento de los delitos en los que las mujeres fueron víctimas, el delincuente era conocido en algún grado.

El 28 por ciento de las víctimas mujeres tienen entre 20 y 29 años, el 25 por ciento entre 30 y 39 años, el 21 por ciento entre 40 y 49 años y el resto son de otras edades.

Candelaria es una de las víctimas de violencia familiar de 2020 y el martes pasado se convirtió en víctima de feminicidio en grado de tentativa.

En los dos casos el agresor es su ex pareja, José Francisco “N”, de 36 años, conocido como Pancho.

El 8 de julio del año pasado denunció a Pancho ante la agencia del Ministerio Público especializada en delitos contra la familia y se inició una carpeta de investigación por el delito de violencia familiar.

Siete meses después, Pancho intentó asesinarla con un cuchillo.

La mañana del martes 15 de febrero Candelaria salió de su casa y Pancho ya la esperaba afuera para pedirle que volvieran a vivir juntos a pesar de que tenía una orden de restricción.

Ella abordó un camión de la ruta 5 de Febrero y él la siguió y continuó insistiendo en que regresaran.

Candelaria bajó del camión en el Centro y abordó uno de la ruta Buenos Aires y Pancho la siguió y la obligó a sentarse con él en el último asiento.

En el trayecto empezó a amenazar a la joven para que volvieran vivir juntos y ella avisó a su mamá vía telefónica que la estaban amenazando e intentó bajar del camión pero Pancho se lo impidió y empezó a agredirla con un cuchillo que sacó de entre su ropa.

El sujeto intentó lesionarla en el cuello pero ella levantó los brazos y los cruzó a la altura de la cara y evitó que la hiriera en esa zona.

El conductor del camión paró la unidad a un costado de las instalaciones del Tec de Culiacán y junto con los pasajeros bajaron del camión.

Después, entre dos personas y el chofer lograron detener al presunto agresor y lo entregaron a la policía municipal.

El detenido fue llevado ante el juez por el delito de feminicidio en grado de tentativa agravado por relación de concubinato.

El juez consideró que los datos de prueba eran suficientes y dictó el auto de vinculación a proceso e impuso la prisión preventiva.
El mismo día que agredieron a Candelaria, a María del Carmen la asesinó su hijo.

La víctima era médica jubilada del IMSS, de 58 años; el presunto feminicida es su hijo David, de 30 años, estudiante de segundo grado de medicina de la Universidad Autónoma de Durango.

Alrededor de las 16:00 horas del martes la nuera de María llegó a la casa a recoger a su hijo de 7 años que todos los días era cuidado por su abuela.

Cuando llegó al exterior de la casa escuchó gritos y empezó a gritarle a su hijo y tomó el teléfono y le marcó a su esposo para comunicarle que se escuchaban ruidos dentro de la vivienda.

Dos vecinos que escucharon los gritos salieron a la calle y vieron a la nuera de María que le gritaba al niño que saliera.

Uno de los vecinos se metió a su casa y por la barda trasera se asomó al patio de María y vio al niño de 7 años asustado.
El vecino pudo sacar al menor y lo llevó con su mamá.

Minutos después llegó un hijo de María y abrió el portón con el control que él traía.

El joven entró a la vivienda y en una habitación de la segunda planta encontró a su mamá tirada en el piso y a su hermano David golpeándola con los puños y con las manos y la ropa con sangre.

El joven logró quitar a David de donde estaba la señora y en ese momento llegaron agentes de la policía municipal y lo detuvieron.
Paramédicos de la Cruz Roja arribaron a la vivienda pero María ya había fallecido.

David fue presentado ante el juez por el delito de feminicidio agravado por razón de parentesco.

Cuando empezó la audiencia el imputado no se encontraba en la sala, solo sus abogados.

El juez dijo que una hora antes el imputado se había alterado en el penal y no podían controlarlo por lo que declaró un receso por tiempo indefinido hasta que David pudiera ser trasladado al Centro de Justicia. 55 minutos después la audiencia se reanudó ya con el imputado en la sala.

David parecía estar medicado pues su estado somnoliento era notorio. Cuando entró apenas y podía caminar y los guardias tuvieron que acomodarlo en la silla donde se sentó.

Durante la audiencia el imputado estuvo ido, con los brazos levantados hasta la altura del codo y con la mirada fija en la mano derecha y no podía siquiera contestar las preguntas del juez.

La familia declaró a la Fiscalía que David padece esquizofrenia y llevaba una vida normal, hacía deporte e incluso estudiaba medicina, y nunca había sido violento.

Sus abogados pidieron al juez un plazo de 144 horas para presentar datos de prueba. Y ayer lunes fue vinculado a proceso penal por el feminicidio de su mamá.

Durante la audiencia de hoy el juez dictó prisión preventiva que deberá llevar en un área especial del penal de Aguaruto y con los cuidados que requiere su condición mental.

Según un peritaje siquiátrico David no está orientado en tiempo y lugar, tiene discurso incongruente, bloqueos de pensamiento frecuentes, su juicio es fuera de la realidad, y no tiene capacidad para entender el carácter lícito o ilícito del hecho que cometió.

Los peritos particulares concluyeron que no debe ser considerado responsable por su enfermedad y la defensa pidió al juez que el imputado fuera internado en una institución siquiátrica.

El juez resolvió que el peritaje que presentó la defensa era insuficiente para declararlo inimputable.

Para aplicar las excluyentes del delito, dijo, debe estar demostrado de manera indudable que no tiene capacidad para discernir entre lo legal y lo ilegal.

En otra etapa del proceso, indicó, podrá acreditarse de manera fidedigna si tenía capacidad para comprender su conducta.

Artículo publicado el 21 de febrero de 2021 en la edición 943 del semanario Ríodoce.

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