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INSABI, menos salud a los pobres

INSABI. Cambiar para retroceder.

Las cifras hablan por sí mismas. En 2018, un total de 52 millones 800 mil mexicanos tenían acceso a los servicios de la salud mediante el Seguro Popular; en 2020 solo 44 millones 730 mil tenían acceso mediante el INSABI, que lo sustituyó. Ocho millones menos.

Lea: Se pudo evitar tanta muerte https://bit.ly/3p6k1nY

El porcentaje de mexicanos que atendía el Seguro Popular era de 42.2 hasta su desaparición, y su sustituto, el INSABI, solo atiende al 35.5 por ciento.

En 2018, 1 millón 040 mil sinaloenses tenían acceso a los servicios de la salud mediante el Seguro Popular; en 2020 solo 777 mil tenían acceso mediante el INSABI que lo sustituyó: 263 mil menos.

El porcentaje de sinaloenses que atendía el Seguro Popular era de 33.9 por ciento hasta su desaparición y su sustituto, el INSABI, solo atiende al 25.7 por ciento.

Estas cifras son del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) no basadas en registros documentales del gobierno, sino en visitas casa por casa.

El gobierno, los diputados y los senadores de Morena desaparecieron el Seguro Popular y pusieron en su lugar al Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) con el objeto de proveer y garantizar la prestación gratuita de servicios de salud y medicamentos a todas las personas sin seguridad social.

Junto con ello, el presidente López Obrador le dio al INSABI el control y posesión de todo el personal e infraestructura de salud que tenían 23 gobiernos estatales, de modo que médicos, enfermeras, clínicas, hospitales y medicinas pasaron a ser del gobierno federal, esto es, se regresó a un sistema de salud dependiente de las oficinas de la CDMX, como en los años setenta. Se centralizó.

Firmaron convenios con 23 gobiernos estatales donde se estableció que el “INSABI” es el responsable de organizar, operar y supervisar la prestación gratuita de servicios de salud y medicamentos para las personas sin seguridad social correspondientes al primer y segundo nivel de atención, a los que en lo sucesivo se denominarán “LOS SERVICIOS TRANSFERIDOS”, mientras que, “LA ENTIDAD”, tendrá dicha responsabilidad correspondientes al tercer nivel.

El primer nivel es el más cercano a la población, resuelve las necesidades de atención básicas y más frecuentes en consultorios y centros de salud. En el segundo nivel de atención se ubican los hospitales y establecimientos donde se prestan servicios relacionados a la atención en medicina interna, pediatría, gineco-obstetricia, cirugía general y psiquiatría. Se estima que entre el primero y el segundo nivel se pueden resolver hasta 95 por ciento de problemas de salud de las personas.

Así mismo, los convenios señalan que el “INSABI” se hará cargo de la administración del personal pero que la responsabilidad patronal continuará a cargo del gobierno estatal.

En el mismo sentido, se convino que INSABI ejercerá de manera directa la parte proporcional que corresponda a “LOS SERVICIOS TRANSFERIDOS”, de los recursos presupuestarios federales que deban asignarse a “LA ENTIDAD”.

El INSABI prometió mucho: todas las intervenciones médicas no solo para los que tenían Seguro Popular sino, también, para los que no estaban afiliados aún.

Al respecto el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria asentó: “Una política pública sin presupuesto es difícil de implementar. Uno de los puntos débiles de la creación del INSABI radica en la ausencia de un esquema de financiamiento congruente con los objetivos que planea el instituto (…) se propone pasar de una población potencial de 55 millones de mexicanos a más de 72 millones de personas. Sin embargo, el aumento en presupuesto no es equivalente. De tal forma que, el gasto per cápita anual se reduce 33 por ciento, pasa de 3 mil 607 pesos en 2020, a 2 mil 602 en 2021, por persona”.

Un primer resultado es que la carencia por acceso a los servicios de salud aumentó de 16.2 por ciento (20.2 millones de mexicanos) en 2018 a 26.5 por ciento (33. 4 millones) en 2020, según las declaraciones de las propias familias recogidas y sistematizadas por el INEGI.

En Sinaloa la carencia por acceso a los servicios de salud aumentó de 13.2 por ciento (403 mil personas) en 2018 a 19.1 por ciento (573 mil) en 2020.

La mala atención médica puede estar provocando más tragedias en los mexicanos. En el exceso de muerte sucedido en 2020, y reportado por INEGI, el COVID-19 no es la única causa, también hay un repentino incremento de defunciones por enfermedades del corazón y por diabetes mellitus.

“Somos nacidos para que nos cargue la chingada. 40 pesos de la consulta con Don Simi y 20 pesos del Paracetamol, son 60 pesos por una calentura. Mejor aprieto el cuerpo y me aguanto. A los que sí llevamos es a los niños y son cuentas de 200 pesos, un día de trabajo. Por un accidente, un parto, una diabetes, son miles de pesos. Somos nacidos para que nos cargue la chingada”.  Andrés, 41 años, plomero.

Artículo publicado el 07 de febrero de 2021 en la edición 941 del semanario Ríodoce.

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