domingo, octubre 17, 2021
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  • Dias de Impunidad

Una bella curva

LAS CALLES DE SINALOA. No bajar la guardia. Foto: Juan Carlos Cruz/Cuartoscuro.com

No es la curva impresionante del joven Blake Snell, el lanzador de los Padres de San Diego, que es uno de los cinco lances del pitcher perfecto de grandes ligas.

Tampoco, una de las curvas deslizantes de la autopista escénica que va desde Tijuana hasta Ensenada, revelando ángulos fugaces del Océano Pacífico.

Menos una de las muchas curvas que diariamente pasean con una bella sonrisa por el centro de Culiacán o Mazatlán.

No, ninguna de ellas, sino todo lo contrario, pues es una curva que brota del frío programa Excel y que se alimenta con datos duros del sistema de salud pública en su variante de Covid-19 por contagios y fallecimientos de Sinaloa.

Y es que está semana Hugo López-Gatell, el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud federal, afirmó que Sinaloa es el estado con más semanas a la baja en casos estimados de COVID-19.

Esa afirmación inesperada, sin duda, es una buena noticia de fin de año después de largos meses de confinamiento y más de 26 mil contagios conocidos y 4 mil fallecimientos.

¿Qué pudo haber ocurrido si la estrategia nacional es la misma y el comportamiento social ante el virus ha sido mediáticamente más o menos el mismo?

Lo más fácil es decir que son cifras manipuladas y que no corresponden con la realidad sinaloense, y este tipo de expresiones de duda tienen algo de cierto, no por el sospechosismo que nos caracteriza ante la información pública, sino porque está cantando que los contagios y fallecimientos por COVID-19 que se registran son aquellos que resultan de la búsqueda de ayuda médica o los que terminan sus vidas en una cama hospitalaria, no de los que andan asintomáticos por la vida, o los que han sucumbido solos en uno de los cuartos de una vivienda.

Pero, debe haber otra explicación, porque si solo fuera está, otros estados del país estarían bajando el índice de contagios con la misma velocidad y no está sucediendo, por el contrario, hay alzas constantes de pacientes en el sistema hospitalario que llegan a saturarlo, como sucede en la Ciudad de México, el Estado de México o Baja California, hasta donde han ido médicos y enfermeros sinaloenses a brindar apoyo solidario.

Entonces, ¿qué podría estar ocurriendo para que estén bajando nuestros índices? Bueno, con los pocos datos que tenemos a la mano y las reservas del caso, podríamos colegir una mezcla de factores donde está por supuesto la comunicación gubernamental que se encarga de trasmitir la información que alimenta la Plataforma Nacional de Salud.

Partamos de una base de confianza, y tengo razones para pensar que sea así, he realizado una investigación sobre el COVID-19 que espero pronto verla publicada y para ello, me he apoyado en el trabajo profesional de captura y procesamiento de la información que genera la Unidad de Estudios y Proyectos de la Secretaria de Salud del Gobierno del Estado.

O sea, la información es buena, no sujeta a criterio político.

También es probable que Culiacán y Los Mochis, que han sido líderes en contagios y fallecimientos por COVID-19, prácticamente durante el periodo más álgido y que se hayan modificado los comportamientos a favor de una sana distancia y el uso de cubrebocas y esto haya provocado una reducción de los efectos negativos.

No menos importante, fue la fuerte campaña de vacunación y su amplio apoyo, contra la influenza que atemperó los contagios en vías respiratorias y protegió a muchas personas que sin ella estaban vulnerables.

Quizá, incluso, podría estar favoreciéndonos nuestro clima de la costa que está demostrado —y, vaya, de qué manera— es menos agresivo que el de los ambientes más fríos, como los estamos viendo en la información que viene de regiones con inviernos más crudos y donde el virus está haciendo carambola.

En fin, podríamos seguir especulando sobre las posibles causas de este liderazgo que anunció López Gatell, pero lo cierto es que con la información existente, hay una caída en los contagios y quizá también de los fallecimientos, aunque, necesitamos seguir cotejando con las muertes que se producían en el mismo periodo del año pasado. Sólo haciendo este ejercicio podremos saber si efectivamente hay una tendencia descendente y si se confirma la curva de la buena noticia.

Con todo y la buena curva, ¡hay que cuidarse!

Artículo publicado el 03 de enero de 2021 en la edición 936 del semanario Ríodoce.

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