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Advierten revuelta indígena en Ahome este mes

QUIRINO Y LOS INDÍGENAS. Palabras incumplidas.

El Gobernador ofreció resolver conflictos, pero no lo hizo

 

 

Aunque los yoremes alzados le dieron el lugar a Quirino Ordaz Coppel y hasta lo presentaron a sus santos en el recinto sagrado, este terminó faltando a su palabra de ser el pacificador de las divisiones internas que el propio gobierno estatal promovió.

Lea: Yoremes y Quirino acuerdan mesa de justicia a favor de pueblos originarios https://bit.ly/3bengXv

Nada de lo que Quirino ofreció el 23 de noviembre cumplió, y una nueva revuelta conjugada con cambio político está en marcha. El motivo, la mentira del gobierno, la falta de palabra del gobernador y la pasividad del gabinete para cumplir con lo que ofrecieron: depurar la intermediación de cobanaros traidores a los pueblos originarios y desconocer a Librado Bacasegua Elenes como autoridad étnica para designar subsidios y nombramientos avalados por el gobierno.

Felipe Montaño Valenzuela, cobanaro de Ohuira, y cabecilla de la revuelta yoreme, dijo que a casi un mes de la visita de Ordaz Coppel al centro ceremonial e iglesia Nuestra Señora del Carmen, nada ha cambiado:

“Sigue igual. Hemos tenido tres reuniones con el cuerpo de gobernación, pero no hay avances en lo medular. Concedimos acuerdos y posiciones, pero no hay avance. El límite será el 4 de enero del 2021 cuando se sumen la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la comisión indígena de la Sexagésima Tercera legislatura del Congreso de Sinaloa para revisar el reglamento del reconocimiento oficial a cobanaros.

Los gobernadores tradicionales impuestos por Bacasegua Elenes en contra de la voluntad de los yoremes, Madrid (Ricardo Madrid Pérez) y Peñuelas (José Rosario Peñuelas) dan largas a la revisión y no quieren tocar la integración de la Comisión de Justicia para Pueblos Originarios y la planta de amoniaco, que es el origen del descontento, resumió Montaño Valenzuela.

El líder indígena aseguró que mientras el gobierno da largas, los pueblos originarios se organizan y reorganizan. “Hoy hay más pueblos que se suman a la propuesta de la Comisión de Justicia para Pueblos Originarios con base al modelo de los yaquis. En Sonora ya funciona, y nosotros lo haremos arrancar. Sólo esperamos la fecha del 4 de enero a ver que resulta, pero si persisten en frenar los avances con excusas, habrá un levantamiento masivo en contra del gobierno una que se defina en dónde, cuándo y cómo. En los pueblos originarios hay un descontento con el gobierno que los políticos no ven. Van a ser rebasados”.

Por intereses de sometimiento político y por líderes tribales vividores, traidores y abusivos, los pueblos originarios del norte de Sinaloa se alzaron en contra del gobierno de Quirino Ordaz Coppel. La revuelta que se produjo en Ahome, pronto sumó a El Fuerte y a Choix. En las últimas semanas, esta permeó en Guasave y más al sur, según Montaño.

Y aunque las instancias oficiales se han movilizado para desestabilizar la inconformidad prometiendo subsidios diversos, prebendas y apoyos a través de los gobiernos municipales, la realidad es nada llega a los pueblos porque los rapiñan los mismos líderes que Librado Bacasegua impuso y que los ayuntamientos reconocen a pie juntillas.

El 24 de noviembre, Quirino Ordaz Coppel se reunión con el consejo de ancianos de varias tribus del norte de Sinaloa. Llegó al centro ceremonial de Ohuira acompañado de su gabinete. En una sentada se erigió como el salvador de los problemas indígenas, salió habiendo convencido a los yoremes, incluso, lo flanquearon hasta su vehículo y lanzaron algunas vivas al aire.

Pero cuatro semanas después, las promesas de Quirino aún resuenan en los oídos porque ninguna se ha traducido en acciones concretas y firmes.

Ante ello, la etnia se reagrupa, sabedora de que el político Yori es ladino por naturaleza. Y ante esa posición, la movilización y la revuelta es la reacción natural.

Gildardo Leyva Ortega, diputado presidente de la comisión indígena local, aseguró que la división entre los yoremes es tradicional y requiere de un trabajo constante disuadirla, pero no hay voluntad de las partes, aunque el gobierno parece que le va entrar a arreglar el conflicto.

Reconoció que es la organización interna de los pueblos originarios el problema, porque unos pocos se han aprovechado de los muchos más en un asunto de siempre. “Esa es la causa del atraso”, dijo.

Leyva Ortega consideró que es poco lo que se puede regular desde el Congreso de Sinaloa porque los pueblos nativos se rigen por sus usos y costumbres, pero se debe de legislar para que los subsidios oficiales lleguen a más personas, con mayor frecuencia y con mejores condiciones, no que se queden en las manos de los representantes para que los distribuya a placer.

Leyva Ortega se pronunció por la transparencia en el manejo de recursos, pero sostuvo que no podría auditarse a las organizaciones debido a su autonomía.

Artículo publicado el 03 de enero de 2021 en la edición 936 del semanario Ríodoce.

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