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Desmitificando excusas populares sobre obesidad y hábitos alimenticios

Mikayla Irby, 6, eats a tamale during the sixth annual Tamales Holiday Festival at the Pearl Brewery on December 5, 2015 in San Antonio, Texas.

A lo largo de nuestras vidas, escuchamos afirmaciones que intentan justificar una serie de desajustes. Ya sea que se vive abonando la quincena a los bancos o simplemente unos kilos de sobra, estos desajustes son perceptibles al exterior y es común que se intenten esconder detrás de algunas frases célebres.

Para los que le deben hasta su alma al banco, es común escuchar decir que “si no se encharca uno, no se hace de nada”, pero su charco parece más un pantano y, apenas liquidan una cuenta, se hacen de otra.

En nuestro tema, el de la obesidad y los hábitos alimenticios, es donde se encuentran unas verdaderas joyas de frases que buscamos deshebrar.

 

No es sobrepeso, soy de huesos anchos

No existe tal característica. En ocasiones se tiene esa percepción, pero esto es debido al grosor de las extremidades, causado por un exceso de tejido graso, que se tiene la impresión de tener huesos más anchos que las personas de complexión normal.

Los huesos de personas con sobrepeso son del mismo tamaño que los de otras personas, aunque pueden ser incluso menos densos, ya que la baja ingesta de calcio y vitamina D, la vejez y el consumo de alcohol y tabaco, promueven la pérdida ósea.

Un factor que hay que tener en cuenta, al no haber diferencia esquelética entre una persona obesa y una sana, es que el peso al que son sometidos los huesos pone en riesgo la salud de estos, así como la del cartílago que se encuentran en las uniones entre cada uno de ellos, principalmente en las extremidades de carga.

Otra estructura ósea que se ve afectada por el sobrepeso es la columna vertebral, principalmente en los discos inferiores. Esta zona, en edades avanzadas, presenta problemas de manera natural, pero estos se agravan y se presentan antes cuando la espina dorsal es sometida a cargas excesivas de peso.

Decir que se tienen huesos anchos es una excusa sin fundamentos, en realidad lo que se tiene son huesos sobrecargados que amenazan con colapsar.

 

 

Subí de peso por la tiroides  

La tiroides, es una glándula multi funcional, que se encuentra en la parte baja del cuello. Es productora de hormonas y reguladora del uso de la energía.

La tiroides puede dejar de funcionar correctamente y producir más hormonas de las necesarias, a esto se le conoce como hipertiroidismo. Cuando la tiroides produce menos hormonas se le conoce como hipotiroidismo y provoca que los pacientes presenten fatiga crónica, una quema de calorías disfuncional y así aumenten un poco de peso, es por eso que se le vincula con la obesidad.

La prevalencia de hipotiroidismo primario en México es del uno por ciento, y del 3 al 8 por ciento para el subclínico. Estas cifras están muy alejadas de las del sobrepeso y obesidad, que en la mezcla rondan el 75 por ciento en nuestro país.

Además, el aumento de peso no es un síntoma general del hipotiroidismo, se da en una parte de los casos y la variación es de entre tres y cinco kilos de aumento, promovidos por una menor quema de calorías.

Culpar a la tiroides de nuestros kilos de más es una práctica muy común, pero los datos desmienten a muchos. Cargar con 10 o 20 kilos de sobrepeso no es culpa de la tiroides, es el resultado de años de malos hábitos alimenticios y poco movimiento.

 

No bajo de peso porque retengo líquidos

El edema, es lo que se conoce comúnmente como retención de líquidos. Este padecimiento se caracteriza por al aumento del volumen de líquidos en los tejidos. Las causas principales son problemas circulatorios, enfermedad renal o hepática e insuficiencia cardiaca. Otras de las causas principales son el sedentarismo y la baja ingesta de agua.

Los síntomas del edema tienden a confundirse con la obesidad y el aumento de peso. Al retener líquidos, es natural aumentar de peso, por lo que le atribuye ese mismo aumento al edema, pero, si analizamos las causas principales del edema, podemos ver que este se detona por causas que están muy relacionadas con la obesidad.

El sedentarismo, los problemas circulatorios y la insuficiencia cardiaca, son muchas veces consecuencias de malos hábitos de salud y alimentación y a su vez son a menudo causa de retención de líquidos, no al revés.

Si hay retención de líquidos, es muy probable que haya una enfermedad preexistente mucho más peligrosa que el edema mismo.
Así que, a ponernos serios. Ni huesos anchos, ni tiroides, ni retención de líquidos son justificación para tantos kilos de más. Son mitos, excusas, que intentan justificar estados de salud provocados por hábitos desordenados.

Artículo publicado el 06 de diciembre de 2020 en la edición 932 del semanario Ríodoce.

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