enero 25, 2021 6:54 AM

Sinaloa, nuestro medio ambiente

ENERGÍAS LIMPIAS. El paso que nos negamos a dar.

Los sinaloenses enfrentamos dos retos en esta materia, usar los recursos naturales en forma sostenible y desarrollar una economía competitiva.

Generar energía limpia y reciclar para disminuir la pérdida y desperdicio de alimentos, agua, y materiales son dos líneas estratégicas que nos permitirían resolver ambos retos exitosamente, generando riqueza en forma sostenible.

Esto debe ser traducido en políticas públicas en la próxima administración, esa que vamos a escoger el próximo junio.

Por su calidad ambiental, Sinaloa ocupa el lugar 18 del país, esto es, hay 17 estados con mejor condición que nosotros.

Tenemos una tasa de deforestación de 82 por ciento, la número ocho de toda la nación; un muy alto estrés hídrico (es el término usado cuando la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible) de 4.47 siendo el peor posible de 5 por lo que estamos en la posición 22; un porcentaje de quema o entierro de basura de 9.4 por ciento que nos lleva al escalón 16; una satisfacción con las áreas verdes del 53 por ciento para alcanzar el puesto seis, y un 85 por ciento de uso de focos ahorradores que nos ubica en el lugar 24 del país.

Sinaloa está entre los cinco estados con mayor radiación solar media diaria (Kwh./m2) que oscila entre 5.3 a 5.6 en todo el territorio durante todo el año.

En los años recientes ha existido en el mundo una revolución tecnológica en la fabricación de paneles solares, lo cual ha conducido a una extraordinaria reducción en su precio. “El precio promedio de las celdas solares ha pasado de 76.67 dólares por watt en 1977, a solamente 0.74 dólares por watt en el año 2013. Según lo reportado por el Instituto Mexicano de la Competitividad.

Se puede afirmar que la mayor parte del sector de servicios, empresas medianas y gran industria, son clientes potenciales para la instalación de paneles solares, ya que el precio que cubren a la CFE supera los costos de comprar un panel.

Los contratos de paneles solares en techos alcanzaron los 165 mil 528 en el primer semestre del 2020, lo que representa un crecimiento del 17.4 por ciento respecto al cierre de 2019.

Somos un territorio ideal para generar energía barata por métodos no contaminantes. En México ya está vigente un modelo de negocio que sustituye con energía solar el suministro eléctrico a empresas del sector industrial, centros comerciales y hoteles que paguen más de 50 mil pesos mensuales actualmente.

Quienes se incorporan a la realidad de la energía solar, dejan de pagar electricidad durante medio año; pasado ese tiempo pueden esperar ahorros de aproximadamente 15 por ciento en sus nuevas tarifas de respecto de sus pagos previos, y a la vuelta de 10 años se quedan con todo el equipo de generación.

Sinaloa puede convertirse en una economía usuaria de energía limpia y en un centro de producción, investigación y distribución de paneles solares.

Solo hace falta estructurar un plan estatal de energía solar que armonice la inversión, la legislación y los demás factores que nos permitan generar riqueza de forma sostenible ambientalmente.

De la misma forma, es claro que tirar basura es tirar dinero. Es necesario y posible convertir a Sinaloa en una «economía circular» basada en una sociedad del reciclado a fin de reducir la producción de desperdicios y utilizarlos como recursos.

La economía circular consiste en considerar los impactos medioambientales al diseñar un producto o servicio; organizar los flujos de materiales, energía y servicios; privilegiar el uso frente a la posesión; promover el segundo uso: reintroducir productos, reutilizarlos, repararlos, reciclarlos, y el aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

Establecer un plan estatal de economía circular requiere medir el flujo de materiales para generar mayor conocimiento y entendimiento del ciclo de vida de los productos y cómo cruzar insumos de un ciclo de producción con lo que serían residuos en otros.

Así mismo hay que examinar los marcos regulatorios y desclasificar como basura los residuos que pueden reutilizarse; definir incentivos para inversiones en innovación, infraestructura y tecnología para aumentar la eficiencia productiva y cambiar las regulaciones para que los productos sean más duraderos.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) describe la economía verde como la que tiene como resultado mejorar el bienestar humano y la equidad social, reducir los riesgos ambientales y la presión sobre los sistemas naturales y armonizar el desarrollo económico y el consumo eficiente de los recursos.

Un sinaloense siempre ha sido “mundial” para eso. Ahí hay una vía hacia la prosperidad.

Artículo publicado el 22 de noviembre de 2020 en la edición 930 del semanario Ríodoce.

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