julio 6, 2020 2:58 PM

Unidos por los damnificados de la crisis

ahorros

En abril, los retiros parciales de las afores por desempleo fueron por 1 mil 591 millones de pesos, 96 por ciento más que en abril del año pasado.

Lea: Está fallando la política social https://bit.ly/2zmYe83

Las familias están vaciando su ahorro; en los hogares mexicanos está sucediendo el drama de perder patrimonio para poder comer; la actual crisis económica la está pagando el pueblo, con su dinero.

Los retiros parciales de Afore son de un promedio de 5 mil 500 pesos. Cantidades de subsistencia.

Esta evidencia desmiente rotundamente la suposición de que los programas sociales actuales son suficientes para compensar la crisis. Las personas que perdieron su empleo recurrieron a su ahorro porque lo necesitan, no porque quieran desacreditar los resultados de la 4T.

Habría que tener en cuenta, también, el problema que en esta crisis viven las personas que no tienen Afore, aunque de ello no existan datos porque, precisamente, trabajan en la informalidad.

En México, en el cuarto trimestre de 2019 los trabajadores informales eran 31 millones  (INEGI, 2020), frente a 24 millones de trabajadores formales. Los ocupados en la informalidad son los más vulnerables ante la desaceleración económica, ya que no cuentan con ahorro para el retiro y sus ingresos son menores. En promedio, el ingreso de los trabajadores formales duplica el de los trabajadores informales, 8 mil 665.7 pesos y 4 mil 170.97, respectivamente.

En abril, el IMSS reporta que perdieron su empleo formal 555 mil 247 trabajadores, el peor mes en la historia de los registros estadísticos. Se estima que se perderán un millón más de fuentes de trabajo.

El CONEVAL, el organismo del gobierno que mide la pobreza, estima que se incrementarán en, al menos, 9 millones la cantidad de pobres por ingresos y en 6 millones los pobres extremos por ingresos.

Guillermo Cejudo, consejero académico de CONEVAL, a propuesta del presidente, sostiene que 68 millones de mexicanos tienen una fuente principal de ingresos altamente frágil ante esta crisis.

Así, hay dos tareas fundamentales que debemos realizar como misión común de todos los mexicanos.

La primera es proteger las condiciones de vida del pueblo en estos momentos. Debe haber una política alimentaria y otra de protección del ahorro y el empleo para mitigar el impacto económico negativo.

El CONEVAL propone una cobertura adicional de 8 millones 873 mil 924 beneficiarios de la política social para lo que se necesitarían 137 mil 288 millones de pesos más de presupuesto social por lo que este alcanzaría 293 mil 816 millones de pesos, lo que representa 1.21 por ciento del PIB.

La segunda, y siguiente, tarea fundamental es lograr que la etapa de  recuperación económica incluya a los millones de personas que están fuera de una economía productiva y generadora de riqueza, algunos desde antes, y otros ahora por el Covid.

Es necesario un plan escrito, con metas, estrategias, responsables y esquema de seguimiento que se haga cargo de conducir una recuperación económica incluyente.

¿Cómo se financiarían las dos tareas?

La sobrevivencia de los más afectados hoy la están financiando los propios afectados  y, por obviedad, con alcances muy menores. Se están endeudando y están perdiendo su ahorro.

No funcionan como financiadoras las medidas de austeridad sin fundamento. Por ejemplo, la revista Proceso del 16 de mayo reporta que el recorte del 75 por ciento del gasto operativo del gobierno federal anunciado el 23 de abril por el presidente, ocasionó el despido de 60 mil trabajadores de limpieza.

La economista Viridiana Ríos votó por López Obrador y es parte de un grupo que tiene miembros en el gabinete presidencial mismo. Ella señala:

“AMLO dice que su plan de reactivación económica no adquirirá deuda porque la terminan pagando indirectamente los pobres.”

“¿Y qué hace?”

“Un plan de créditos para que la deuda la adquieran y paguen directamente los pobres”.

Busquemos las formas de financiar que sean más benignas pero no a costa de dejar solos a quienes lo necesitan, como lo están ahora.

Busquemos las soluciones técnicas, las inversiones públicas y privadas, los avances tecnológicos, los esquemas de colaboración y la planeación precisa.

Una gran movilización de unidad nacional ha permitido a muchos países superar grandes crisis incluyendo a los más necesitados y construyendo una economía potente hacia el futuro. Alemania, por ejemplo, después de la Segunda Guerra Mundial.

Necesitamos unidad para atender, de verdad, a los que se están quedando atrás y orquestar a la sociedad para el futuro que ya está aquí.

Columna publicada el 24 de mayo de 2020 en la edición 904 del semanario Ríodoce.

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