julio 6, 2020 3:17 PM

Fundación y epidemias de Mazatlán

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El pasado 14 de mayo se cumplieron 489 años de la fundación de Mazatlán de acuerdo con el decreto aprobado por el Cabildo en 1982, el 24 de agosto se cumplirán 137 años de cuando en este puerto inicia la epidemia de la llamada peste amarilla y el 13 octubre próximo se estarán cumpliendo 118 años de cuando estalló la epidemia de Peste Bubónica. 

Tres fechas que marcan la historia del puerto. Muy a pesar de lo discutible que ha sido la fecha oficial de su fundación, pues cómo bien lo dice Fernando MerazMiguel Valadez quien fue cronista del puerto hasta su muerte presentó la propuesta a Cabildo con base a la Miscelánea del Padre Tello, sin embargo, no tomó en cuenta que aquella primera invasión de 1531 no duró más de una década, cuando la población fundada por Nuño Beltrán de Guzmán en el sur de Sinaloa, Chametla, fue destruida por los indígenas. ¿Cómo, entonces, se habrían quedado o siquiera hubieran pensado colonizar la pantanosa bahía de Mazatlán?”.  

Imposible, no obstante, es una fecha que por alguna razón los gobiernos de todo el espectro político no han mostrado interés alguno en convocar a los historiadores y al cronista para que con la vasta información con que se cuenta precisen una fecha de fundación a la altura del puerto cosmopolita que hoy tenemos y qué, así como sucede en otros del mundo, la fecha de fundación sea motivo de celebración, festejo e identidad. 

Adrián García Cortés, quizá quien realizó lmayor investigación documental sobre la fundación del puerto que publicada por la editorial Siglo XXI, puso énfasis en el real decreto donde por primera vez se pone a un gobernador oficial para el Presidio, con el puerto incluido, lo que significaba que Mazatlán entraba a ser parte de la administración colonial y este, sin duda, es un argumento mucho más consistente y está a tono con el criterio de fundación de otras ciudades del mundo donde el establecimiento del poder político es factor determinante y significante del origen de un pueblo. 

El siglo XIX llega y con él la revolución de independencia y luego de las escaramuzas en 1832 se crea el estado libre y soberano de Sinaloa y con ello inicia el proceso de modernización del puerto con una cierta sofisticación por los nuevos residentes del puerto que llegaron especialmente del mundo anglosajón y con ellos llegaron la música, los oficios, la cerveza, los negocios la gastronomía y el mestizaje, pero también la ambición por extraer hasta el último gramo de lo que no había podido extraer el colonialismo español. 

Pero, también, más tarde, con el tráfico marino vendrían algunas calamidades. En el verano de 1883 llegó el barco  Curazao desde San Francisco y algunos de los marineros que descendieron venían contagiado de fiebre amarilla y esta se esparció rápidamente entre la pequeña población del puerto. Para la mala suerte en esos días llegó desde La Paz la compañía de opera que encabezaba la soprano Ángela Peralta que fue recibida con gran despliegue de alegría como lo muestra el pintor Antonio López Saénz, en una de sus obras más emblemáticas y esta se contagió de manera que no pudo asistir al teatro y falleció el 24 de agosto en una habitación del entonces Teatro Rubio, así como varios miembros de su elenco y cientos de mazatlecos.  

Y una anécdota curiosa del Cabildo de aquellos años, fue un acuerdo que hacía obligatorio el uso de ropa interior a las mujeres por los riesgos de contraer el virus al andar sin esta prenda saltando las charcas de aguas negras que eran frecuentes en aquellos años -y dicho de paso, Amado Nervo cronista de sociales de El Correo de la Tarde años después menciona esas charcas que eran un verdadero desafío para hombres y mujeres de la elite que cada fin de semana se reunían en el Círculo Juárez ubicado hoy frente a la hoy conocida como Plazuela Machado. 

Finalmente, tenemos la epidemia de Peste Bubónica que también llegó por el mar y según los historiadores costó la vida a 3000 mazatlecos, incluso, nos dice la crónica que las casas de barrios enteros fueron quemadas como una manera desesperada de atacar el virus y ponerse a salvo ante tamaño mal que mermó una quinta parte de la población. 

Estas fechas adquieren un significado singular en este año de la pandemia. Sea porque la fundación de Mazatlán  siempre será un asunto necesario para la vida del puerto y, por lo tanto, ignorarlo es ir contra el sentido común, contra el sentido de pertenencia a unas de las raíces sociales más diversas del Pacifico mexicano y en ese transitar por los caminos de la modernización llegaron las epidemias que asolaron al puerto y hoy con la del Covid-19 en curso nos permite aquilatar el presente, con perspectiva de futuro. 

Columna publicada el 17 de mayo de 2020 en la edición 903 del semanario Ríodoce.

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