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Microempresas: otro México olvidado

microempresas

Diez millones cuarenta y siete mil mexicanos trabajan en alguna microempresa. De ellos, 5 millones 777 mil  son los propios dueños y sus familiares  que laboran en la empresa.

Esos negocios están  cerrados o con pocos clientes desde el 24 de marzo.

Son abarrotes, estéticas, papelerías, taquerías, etc. Microempresa se llama a los negocios que tienen menos de 10 trabajadores. Suman 4 millones 535 mil en todo el país.

Sin ingresos ni ventas, esperan llegar al fin del paro económico pero enfrentan obstáculos como cubrir dos meses de remuneraciones a los empleados lo que les significa, en conjunto, 47 mil millones de pesos, además de que tienen otros gastos fijos.

Como solución, el gobierno les ofrece créditos, la mayoría con el 6.5 por ciento de interés, pero solo a menos de la mitad de ellos.

El paquete de apoyo a microempresas del gobierno del presidente López Obrador consiste en dos acciones: la primera, las tandas Bienestar, son créditos sin intereses, con tres meses de gracia, a las personas seleccionadas con base en el Censo del Bienestar que elaboraron los Servidores de la Nación. Los montos de los créditos van de 6 mil pesos si es la primera vez que lo reciben, con pagos mensuales de entre 600 y dos mil pesos, según sea el caso. En total se entregarán 450 mil créditos de las “Tandas para el Bienestar”, adicionales a los 356 mil que ya se otorgaron en lo que va del año. La bolsa a repartir es de 3 mil 400 millones de pesos.

La segunda acción consiste en un millón de créditos de 25 mil pesos. El préstamo es a pagar en tres años máximo, con tres meses de gracia. En mayo recibirán el recurso, empezarán a abonar en agosto, mil pesos mensuales, una vez cumplidos los tres meses de gracia. La tasa de interés será la de Banxico (6.5). Solo es para empresas formales registradas ante el SAT y el IMSS.

Este paquete de apoyo encuentra realidades y problemas de las microempresas que son muy difíciles de aliviar con el pequeño monto de los apoyos, con la escasa cantidad de negocios que propone apoyar y con el tipo de ayuda qué significa entregar dinero solo en calidad de préstamo.

Tres millones 319 mil microempresas tienen uno o dos trabajadores, trabaja el dueño y, en la tercera parte de ellas, colabora con él un familiar o un empleado. Sin ingresos, tienen la deuda, en total, de 7 mil millones en salarios de los trabajadores por los dos meses de paro que implican abril y mayo.

El préstamo, para ellas, sería para subsistir no para invertirlo y, además, no les tocaría a todas. Lo peor para cualquier economía empresarial y personal.

Otros 942 mil negocios están compuestos por tres o cinco trabajadores, que incluye, también , al propietario y a miembros de su familia.

Las microempresas resuelven un gran problema de empleo en el país. Crean la tercera parte de todos los empleos. Si mueren empresas cundirá el desempleo.

Son muy débiles económicamente, solo el 20 por ciento tiene un equipo de cómputo y solo el 17 por ciento usa internet. Se deben cuidar.

La crisis actual no fue ocasionada por errores en su gestión ni por falta de esfuerzo, fue ocasionada por la necesidad de detener la movilidad de las personas por la pandemia. Ni los propietarios ni los trabajadores son responsables de su situación.

Con la aplicación de políticas coherentes y coordinadas, las microempresas podrían ser agentes del cambio estructural a través de su contribución al aumento de la productividad.

En estos momentos es cuando es necesaria la acción del gobierno. No es prudente que se deje a estos mexicanos a disposición del mercado y que cierren las empresas que no logren sobrevivir.

Se les plantea prestarles 28 mil 400 millones de pesos y solo a un millón 800 mil empresas. Ellos necesitan 47 mil millones para pagar salarios, 30 mil millones para alimentos y gastos de los propietarios y unos 3 mil millones para sufragar gastos fijos ineludibles.

Debe haber una política de gobierno que abarque a todas las microempresas, con cantidades que les permitan seguir funcionando, manteniendo los empleos, y, lo más importante, garantizando la vida y la sobrevivencia de ellos y sus familias.

Después del paro debe implementarse un programa para apoyar la reapertura y recuperación.

No son ni flojos, ni mafiosos, ni privilegiados. Son mexicanos que necesitan la solidaridad de la sociedad expresada en un plan gubernamental suficiente, eficiente y eficaz.

Columna publicada el 19 de abril de 2020 en la edición 899 del semanario Ríodoce.

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