abril 16, 2021 12:25 PM

Ecuador: Los cadáveres abandonados en las calles y el temor al Covid-19

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En Ecuador cientos de cadáveres permanecen dentro de casas durante días o son abandonados en las calles por el temor de las personas a contagiarse de Covid-19.

Hasta ayer miércoles el ministro de Salud, Juan Carlos Zevallos, dijo que hay 2 mil 758 casos confirmados y que 98 personas han fallecido por esta enfermedad y asegurò que no están ocultando cifras.

Consideró que la cifra de contagiados no revela la cantidad exacta, sino que se irá conociendo paulatinamente el alcance real de la enfermedad.

Pero en Guayaquil, los habitantes no saben qué hacer con los cuerpos que se descomponen en las viviendas. Algunas familias llevan hasta cuatro días encerrados con los cadáveres de sus familiares y siguen en el listado para ser retirados por Medicina Legal, de acuerdo al diario El Universo.

Aquello generó reacciones de descontento la noche del lunes cuando algunas personas quemaron llantas, muebles y ropa de algunos fallecidos en el suburbio de Guayaquil. Y mediante videos amenazaban con incinerar incluso los cuerpos de los fallecidos.

En redes sociales además circularon videos de cadáveres en las calles, abandonados ahí por el temor de un contagio.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, prometió un entierro digno y este martes las autoridades anunciaron acciones para solucionar el caos.

No hay cifras oficiales sobre cuántas personas han fallecido y sus cuerpos no han sido retirados, tampoco sobre los levantamientos ejecutados. No obstante, según un listado que tiene la Policía para acudir a los levantamientos y al que pudo acceder el diario Universo este martes estaban registrados casi 450 cuerpos en lista de espera para ser retirados de las viviendas.

La noche del lunes en un barrio de Guayaquil los vecinos quemaron llantas y un mueble en la 19 y la Q. Ahí la familia de un hombre que había fallecido tres días atrás exigía a las autoridades que retiren el cuerpo. En ese sector se han registrado algunos decesos.

En un video, en cambio, se ve cómo tres hombres casi sin protección sacan de la habitación de una vivienda un cadáver en una sábana, lo depositan dentro de una caja de madera elaborada de forma artesanal, donde han colocado un plástico.

El cuerpo estuvo varios días sobre una cama, donde habían echado cal por el mal olor.

Jorge Wated, presidente del directorio de BanEcuador y actual encargado del levantamiento de los cuerpos, explicó que se recogen unos 150 cuerpos al día.

“Ya hemos inhumado a casi 50 fallecidos de forma digna, no es ninguna fosa común. Los otros van a las morgues provisionales en distintos puntos como el hospital del Guasmo, en el Teodoro Maldonado, hospital de Los Ceibos y Monte Sinaí”, explicó Wated, quien admitió que hay algunas morgues ya colapsadas.

Esto se evidenció este martes en el sur de la ciudad, donde junto al hospital del Guasmo estaban decenas de personas intentando retirar los cuerpos que estarían en un contenedor frigorífico instalado ahí.

Jorge Wated mencionó también que con la ayuda de la empresa privada se alista un camposanto con capacidad hasta para 2 mil cuerpos en Parque de la Paz de Pascuales y de la parroquia La Aurora.

Ratificó también lo dicho por la alcaldesa Cynthia Viteri sobre la instalación de tres contenedores más para el almacenamiento de los cuerpos que son levantados de las casas.

“Si el ciudadano necesita solo el certificado de defunción, va personal a ayudarlos para obtenerlo y que llamen a su funeraria, pero si quieren también podemos encargarnos nosotros de retirarlos y enterrarlos de forma digna”, manifestó Wated en una entrevista.

Ante la gran cantidad de personas fallecidas en sus casas, sin atención médica y con la sospecha de que muchas fueron víctimas del coronavirus, dos epidemiólogos consultados por el diario explicaron que si bien es posible sepultar los cuerpos, solo cabe hacerlo en el menor tiempo y siempre que se cumplan los protocolos de bioseguridad en el levantamiento, traslado y entierro.
De lo contrario, no solo que el nivel de contagio podría empeorar, sino que se podrían generar focos de infección de otro tipo, debido a la descomposición de los cadáveres.

El epidemiólogo Marcelo Aguilar, docente de la Universidad Central, sostuvo que el cuerpo inerte de una persona, en sí mismo, no transmite el virus, sino que el riesgo está en la manipulación de sus secreciones –que en ocasiones son más pequeñas que una gota de saliva– y en la posibilidad de que se hagan velatorios o actos masivos por parte de amigos y familiares.

“No es indispensable la cremación; en un cadáver los patógenos van a morir en poco tiempo. Si hay disponibilidad de los cementerios habituales, deben ser usados. También se puede optar por abrir otros espacios, que garanticen la identificación”, indicó, al tiempo que descartó la sola idea de recurrir a fosas comunes.

Daniel Simancas, epidemiólogo e investigador de la Universidad UTE, señaló que se debe considerar que con el paso de los días habrá más muertos. “Se debe tener un proceso de identificación rápida, pues si colapsan las morgues se provocaría una crisis sanitaria”.

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