abril 4, 2020 4:56 am

Democratizar la productividad en Sinaloa

carretera

Una de las causas principales de la desigualdad y la pobreza en Sinaloa es el retraso productivo de la sierra, de los campesinos y pescadores del sector social, de las pequeñas empresas urbanas y de los jóvenes y de las mujeres.

Lea: ¿De qué tamaño es la desigualdad? https://bit.ly/2OXWk2j

Nuestra economía tiene una insuficiente expansión productiva; un tercio del territorio no está integrado al desarrollo como debiera y la tasa de participación de las mujeres es 22 puntos porcentuales menor que la de los hombres; hay bajo crecimiento de la productividad, los pesos producidos por hora de trabajo en Sinaloa son 4 por ciento menos que el nivel nacional; hay rezago en el aprovechamiento de conocimiento y tecnología, pues se invierte solo 0.3 por ciento del PIB en ello, y hay un ritmo no acelerado de inversión pues ocupamos el lugar 26 en captación de capital extranjero… y el capital privado se concentra en tres municipios.

La equidad que necesitamos no es aquella que se base en regalar dinero a los más pobres sino en fortalecer su capacidad de generar riqueza.

Un enorme problema es que la economía estatal desperdicia su activo principal, el capital humano, y no aprovecha un gran elemento: los sinaloenses.

Existen 544 mil mujeres en edad de trabajar que no están incorporadas a la población económicamente activa, esto es, que ya ni siquiera buscan empleo, lo mismo que 275 mil hombres; por otro lado, 700 mil sinaloenses trabajan pero en el sector informal, sin prestaciones y en actividades de baja productividad y baja calificación. Y 51 mil personas más buscan trabajo sistemáticamente mas no lo encuentran.

En suma, de los 2 millones 237 mil sinaloenses en edad de trabajar, solamente 544 mil tienen un trabajo que les da acceso a un ingreso por arriba de los dos salarios mínimos, esto es, de más de 7 mil 380 pesos al mes.

El mercado y la inercia de la economía estatal no procuran la democratización de la productividad.

Es necesario conformar un gran acuerdo social; una alianza del sector público, partidos, organizaciones y los empresarios, para implementar un plan con metas responsables y procedimientos de seguimiento que permita que todos los sinaloenses sean altamente productivos.

Existen tres líneas de trabajo que son torales para alcanzar la igualdad de capacidades y oportunidades para el ingreso y el empleo en Sinaloa.

Es fundamental rescatar la sierra. Invertir prioritariamente en las carreteras y parques industriales en los ejes Badiraguato – Parral y Topolobampo – Chihuahua. Este es el plano de la infraestructura pública para el desarrollo.

Así mismo, es urgente una estrategia de fortalecimiento tecnológico del sector social de la agricultura y de la pesca. Se debe establecer un centro de pensamiento, un Think tank, en Guasave en alianza con las empresas y universidades líderes en innovación, acompañado de un mecanismo público privado de divulgación, capacitación y crédito.

Por último, pero no al último, es imprescindible que la educación superior y la capacitación para los trabajadores asuman su rol de ser base de la igualdad de oportunidades y se hagan cargo de que deben responder al reto que plantea la revolución digital. Las universidades locales deben hacer una alianza con las empresas y universidades extranjeras que encabezan la transformación productiva y las instituciones de capacitación deben masificar su trabajo y alcanzar los niveles necesarios de cientos de miles de capacitados.

Muchas acciones ayudan a la equidad, por ejemplo, pintar un kiosko en Concordia puede ayudar a que personas se decidan a hacer turismo ahí y con ello generar un ingreso para algunos habitantes del lugar, sin embargo las acciones que se inscriban dentro de las tres líneas de trabajo anotadas arriba tendrán un impacto mayor y un rendimiento más alto por cada peso que se dedique a ellas.

Las políticas públicas exitosas son aquellas que se trazan prioridades claras y no diluyen sus esfuerzos en múltiples acciones dispersas sin ton ni son.

El futuro de Sinaloa reside en que construyamos acciones de cooperación social creíbles por equitativas. Crear fórmulas imaginativas de relación entre el Estado y el mercado que puedan promover las capacidades humanas e institucionales y propicien el surgimiento de nuevas actividades de mayor valor agregado, capaces de apropiarse de las ventajas de la apertura comercial y de distribuir los frutos del esfuerzo económico de manera más justa y alentadora.

Más que pretender “salir” de la globalización lo que hay que buscar es nacionalizarla, sometiéndola a criterios de evaluación congruentes con un proyecto nacional digno de tal nombre. Más que buscar el tiempo perdido, lo que se impone es la reconstrucción del futuro.

Este trabajo de bienestar económico para atender las causas de la desigualdad por ingresos debe ser complementado con un plan de bienestar social. De ello escribiré en los próximos días.

Artículo publicado el 09 de febrero de 2020 en la edición 889 del semanario Ríodoce.

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