abril 3, 2020 2:33 am

Presumen que abogado mazatleco habría sido desaparecido por policías en Culiacán  

abogado barraza

“El 31 de enero, va a cumplir tres años de desaparecido mi hermano Francisco Javier Barraza Gómez, y la Fiscalía General del Estado no hizo nada, el doctor Juan José Ríos Estavillo, por dignidad debería renunciar, porque le quedó grande el puesto”, critica la licenciada Alma Barraza Gómez.

El 31 de enero de 2017, un grupo armado privó de su libertad a Francisco Javier Barraza Gómez, en Culiacán, Sinaloa, mientras salía de una diligencia que atendía como abogado y desde entonces se encuentra desaparecido.

Recién desaparecido, Alma Barraza Gómez, activista defensora de los derechos humanos, suplicaba que lo regresaran sano y salvo a su casa.

“Hermanito te extrañamos mucho y te seguimos esperando en casa, espero en Dios y él toque el corazón de quienes se lo llevaron y lo regresen con nosotros con su familia; que lo regresen con su madre, mi madre también, que todos los días llora su ausencia, nos haces falta hermanito, Francisco Javier Barraza Gómez, Dios te cuide y te bendiga y no permita que te hagan daño”, clamaba..

En su desesperación también apelaba a los buenos sentimientos de los culichis que hubieran presenciado la privación ilegal de la libertad de su hermano.

“Amigos, si alguien vio cuando se llevaron a mi hermano en Culiacán, el pasado 31 de enero (2017) les pido me informen vía Inbox, la información será estrictamente confidencial!!!”, pedía.

Durante casi un mes, la familia Barraza Gómez, sólo obtuvo indiferencia de las autoridades encargadas de la seguridad pública e impartir justicia en Sinaloa, por lo que acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La denuncia interpuesta el 26 de febrero de 2017, en la CIDH, señala que Francisco Javier Barraza Gómez, fue interceptado por un grupo de hombres armados en la capital del estado, curiosamente cerca de diversas instituciones de seguridad pública y justicia del estado.

La denunciante argumentó que los autores de la privación ilegal de la libertad y posterior desaparición de Barraza Gómez, fueron agentes de seguridad del Estado, porque el afectado no tenía enemigos ni vivía en Culiacán.

“Es absurdo y fuera de toda lógica que dentro de la ciudad y exactamente en una zona donde se encuentra la Penitenciaría de Culiacán, el edificio de la Policía Federal, Procuraduría General de la República, Secretaría de Seguridad Pública del estado, y otras dependencias más, pudiera entrar cualquier grupo de la delincuencia organizada”, enfatizaba.

En ese contexto de la desaparición de su hermano, Alma Barraza, viajaba con frecuencia en su camioneta a Culiacán, cuando el 22 de marzo de 2017, sufrió un atentado a balazos por un grupo de sicarios que le bloqueó el paso en el poblado la Laguna de Canachi, poco antes de llegar a La Cruz de Elota.

“Me quisieron bajar de la camioneta a mí, mis escoltas reaccionaron rápidamente, dispararon y yo me tiré al piso de la camioneta y nomás veía los disparos de las metralletas; gracias a mis escoltas y las oraciones de mi madre estoy viva”, relataba la activista.

La historia de los escoltas de Barraza Gómez databa desde los tiempos del finado Atilano Román Tirado, pues ya había sufrido diversas agresiones, pero el atentado donde murió su escolta la obligó a refugiarse en la Ciudad de México.

Allá la activista lidió con la corrupción de Jaime Rochín del Rincón, entonces titular de a Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), subordinado de Roberto Campa Cifrián, ex subsecretario de Derechos Humanos de la secretaría de Gobernación.

“Jaime Rochín, renunció, pero todo lo vendía y todo el mundo lo conocía en el medio como el mercenario de los derechos humanos, nada más se dedicó a vernos la cara de estúpidos, porque no atendía casi a nadie”,  abunda.

— ¿Qué pedías a la titular de la CEAV?- se le pregunta a Barraza Gómez.

—Yo estaba pidiendo la devolución de cada uno de los gastos médicos y de la atención médica y siquiátrica.

—Aunado a tu condición de desplazada está el caso de tu hermano

—Aparte. Mi mamá es víctima indirecta tanto del caso de mi hermano como del mío. En el caso de mi hermano se suponía que ellos tenían que haber coadyuvado con darle seguimiento y la asesoría jurídica para darle continuidad al caso de mi hermano, y ni madres, no lo hicieron tampoco. Yo he estado dándole seguimiento. La investigación que yo he hecho y es el único que hay, porque tampoco Ríos Estavillo no ha hecho nada, ni hace nada en Sinaloa.

—¿No hay carpeta de investigación sobre el caso de tu hermano?

—Sí hay carpeta de investigación pero no han hecho ni madres. Yo les conseguí toda la información, videos, fotos, todos se los quise dar confidencial y no hicieron nada.

Artículo publicado el 26 de enero de 2019 en la edición 887 del semanario Ríodoce.

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