marzo 30, 2020 5:42 am

Rigo salió de su casa en Eldorado y no regresó

rigo eldorado

Rigo, como lo conocen en el poblado, es muy reservado, siempre alejado de líos o controversias. Una tarde subió a su bicicleta y no volvió más. Dijo que iba al parque. Cogió una botella de agua y salió de su domicilio. Y nadie supo de él, no regresó a su casa en Eldorado.

Sentada en una poltrona, Angelina Montoya anhela el retorno de su hijo de 37 años. Desapareció el lunes 21 de octubre y a casi tres meses no pierde la esperanza. “Es lo último que muere, mientras haya salud, hay esperanza”, explica.

Sostiene una fotografía de Rigo en sus manos. La sacó de un sobre manila donde guarda muchos papeles que tuvo que utilizar para poner las denuncias por la desaparición de su hijo, quien padece de esquizofrenia. Suspira un poco y comienza.

“Ese día que se perdió me pidió permiso para ir al parque porque siempre me avisaba cada vez que salía. Yo siempre sabía dónde estaba, yo sabía para dónde iba y siempre regresaba temprano, nunca se le hacía tarde en ningún lado”.

Angelina no se explica cómo nadie sabe algo. Eldorado es un pueblo chico. Está situado a poco más de 50 kilómetros de Culiacán y cuenta con menos de 15 mil habitantes. A la entrada una imagen con la “santa muerte”. Y es que el sitio fue blanco de disputas del narcotráfico. La guerra entre los grupos de Dámaso López y los Chapitos aún hace eco. Pero en el mundo de Rigo eso no significaba nada. Él era apenas un empleado de una empacadora.

“Le digo que aquí han pasado cosas, yo me he enterado de gente que se pierde y que otro día se sabe, porque es conocido aquí, pues. Por ejemplo aquí a la otra calle hay un señor que pobrecito lo golpearon y otro día en el mismo momento en que lo golpearon les avisaron que estaba tirado en una calle yendo para las Arenitas”.

Pero ha pasado mucho tiempo. A Rigo lo han buscado en muchos lugares aledaños, como playa Ponce y otros sitios. Y nadie lo ha visto.

“Aquí lueguito todo se sabe porque se conoce la gente, porque es un pueblo chico y la gente se conoce aquí, y él era muy conocido porque aquí nació, aquí creció. Tiene 37 años, tiene mucha gente que lo conoce”.

Rigo es el segundo de cuatro hermanos. Angelina, su madre, señala que desde los 18 años comenzó a cambiar debido a su enfermedad. A partir de entonces toma medicamentos controlados, y por ello, teme por su seguridad.

ANGELINA MONTOYA. La búsqueda.
ANGELINA MONTOYA. La búsqueda.

“A pesar de que es ya un adulto y por su condición de que toma medicamentos controlados, él tiene una enfermedad que le llaman esquizofrenia, nomás que estaba bajo tratamiento médico, a él lo asistían aquí en el Seguro Social con su medicamento”, explica.

Angelina insiste en que Rigo nunca fue violento. Al contrario, siempre fue serio y reservado. Entre los medicamentos que toma se encuentran la olanzapina, fármaco para tratar la esquizofrenia, así como valproato y fluoxetina, entre otros.

“Lo único fue que se estancó en sus estudios por su misma enfermedad porque él era una persona bastante inteligente, pero desde que se le empezó a declarar la enfermedad, empezó después de los 18 y comenzó a tener como bajas, ya no quiso estudiar”.

Y de esa versión dan fe algunos vecinos. Rigo no era de problemas, no se metía con nadie. Era serio, reservado, respetuoso. No representaba amenaza alguna.

Datos de la Secretaría de Salud señalan que entre las principales causas de demanda de consultas de primera vez relacionadas con trastornos mentales, se tiene con un 47 por ciento los trastornos neuróticos y secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos (mixto de ansiedad y depresión). La esquizofrenia no aparece sino en el cuarto lugar de ese tipo de consultas con un 4.2 por ciento.

Sin embargo, en una glosa total, en Sinaloa se presentaron entre 2016 y 2018 poco más de 400 casos de esquizofrenia, el cual según datos de la Secretaría de Salud, es el trastorno mental con mayor frecuencia en la entidad.

Carlos, originario de Celaya, Guanajuato, padece esquizofrenia y duró todo ese tiempo en la lista de personas desaparecidas. Fue en septiembre de 2019 en que fue localizado en un centro de rehabilitación en Mazatlán. Mantuvo un estatus de desaparecido durante 11 años.

El encuentro se dio luego de reuniones entre el Comisionado Estatal de Personas Desaparecidas, Juan Carlos Saavedra, con personal del centro de rehabilitación.

Y por esa condición que tiene Rigo es que Angelina no cesa en su búsqueda. Hospitales, penitenciarías, parques, asilos, acude a cada lugar a buscar a su hijo, incluso al Servicio Médico Forense.

“Fuimos a hospitales, a cárceles porque no puede uno saber… y a la SEMEFO. Mi esposo ha ido dos veces y pues está la denuncia”.

Recientemente acudió a la colonia Villas del Río en Culiacán. Mediante una publicación de Facebook le señalaron en uno de los comentarios sobre el paradero de un joven que encaja con sus señas particulares.

“Como le dije yo, he ido mucho a buscarlo a Culiacán, y como lo tenemos en el ‘feis’, la gente a veces pone que vieron a un muchacho que se parece a mi hijo y vamos a preguntar. Ya fui al Hospital General, a todas partes”.

Y ya casi han transcurrido 16 semanas. Angelina dice que no parará de buscar hasta encontrarlo. Insiste en la misma frase del principio. “Mientras haya vida, hay esperanza, muchacho”.

Artículo publicado el 12 de enero de 2020 en la edición 885 del semanario Ríodoce. 

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29 de marzo del 2020
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