octubre 21, 2020 7:40 AM

Sinaloa entre los estados con menos crecimiento en obra pública en 2019

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Mientras en el sur-sureste y occidente del país mostraron crecimientos en el valor de producción de la obra pública durante los primeros 10 meses del presente año, en Sinaloa y los estados situados en la zona centro norte sufrieron una contracción.

De acuerdo a una publicación de El Economista, en Sinaloa la contracción de la obra pública fue de 14.9 por ciento, en Durango de 16.8 por ciento, Zacatecas de 17.7 y Baja California Sur de 78.6 por ciento; no obstante, estas entidades se apoyan más en la inversión privada.

A nivel nacional, este sector contratante de la construcción presentó su caída más pronunciada desde que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) tiene registros actualizados de su base de datos (2006).

La contracción de la obra pública en toda la República Mexicana derivó, principalmente, de la baja en inversión física presupuestaria y, en algunas regiones, por la apuesta a refinanciar la deuda estatal en lugar de destinar los financiamientos a inversión pública productiva.

De acuerdo con información del Inegi, añade el texto, en el periodo enero-octubre del 2019, el valor de la construcción del sector público en el país ascendió a 110,167 millones de pesos, que significó un desplome de 19.1 por ciento a tasa anual real. Por región, solamente sur-sureste y occidente exhibieron incrementos, cada uno con una variación de 1.9 por ciento.

En el caso del sur-sureste, sólo registraron aumentos en obra pública Yucatán (99.1 por ciento —segundo lugar nacional—), Campeche (46.9 —tercera posición—) y Tabasco (9.5 por ciento).

Una de las estrategias del gobierno de Mauricio Vila Dosal para enfrentar los recortes presupuestales de la Federación es la inversión pública. Por ejemplo, en el 2020 se contemplan 3 mil 263 millones de pesos en el Presupuesto de Egresos, 167.9 por ciento más respecto al 2019 y 87.5 por ciento más en relación al 2018.

Infografía: El Economista.

A esto se suma que, de los 2 mil 789 millones de pesos de financiamientos inscritos en el Registro Público Único de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), 94.0 por ciento se destinó a inversión pública productiva.

Por su parte, las administraciones de Campeche (liderada por Carlos Miguel Aysa González) y de Tabasco (Adán Augusto López Hernández), además de destinar recursos a obra pública, parten de una base baja de comparación por la merma económica que sufrieron debido a la crisis del sector petrolero (bajos niveles del precio del crudo y disminución de la producción de hidrocarburos), por lo que sus tasas de crecimiento son elevadas.

Es importante recordar que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene como prioridad rescatar al sur-sureste, por lo que se le asignaron grandes proyectos: el Tren Maya y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Se añaden la refinería de Dos Bocas y el Pacto Oaxaca.

Si bien el sur-sureste creció en obra pública, aún los proyectos y programas de la Federación no permean en toda la región, destacando las caídas en Veracruz (3.2 por ciento), Oaxaca (34.9), Chiapas (42.8), Guerrero (44.4) y Quintana Roo (47.2 por ciento).

Occidente fue la otra región que mostró un aumento en el valor de producción de la obra pública durante los primeros 10 meses del 2019, con un incremento de 1.9 por ciento anual, en términos reales.

Los estados con variaciones positivas fueron Colima (238.8 por ciento —líder nacional—) y Nayarit (13.9), mientras los descensos se dieron en Michoacán (25.4) y Jalisco (44.2 por ciento).

Los esfuerzos de Colima, comandado por José Ignacio Peralta Sánchez, se concentraron en obras viales, de infraestructura en el puerto de Manzanillo, en el Centro de Coordinación, Control, Comando, Comunicación, Cómputo e Inteligencia y parques y espacios deportivos, entro otras acciones.

En Nayarit, liderado por Antonio Echevarría García, se enfocó, particularmente, en pavimentación municipal, ejes interestatales y la detonación con diferentes obras en Bahía de Banderas.

Al otro extremo, disminuyeron en obra pública Bajío (10.4 anual real), frontera norte (15.5), centro norte (34.3 por ciento) y centro (37.1 por ciento).

Llama la atención el Bajío, motor económico del país en los últimos años, aunque esta contracción pretende compensarla con la plataforma de desarrollo económico denominada Alianza del Centro-Bajío-Occidente Guanajuato (San Luis Potosí, Aguascalientes, Querétaro y Jalisco), y la frontera norte, beneficiada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador con el programa de zona libre (reducción del IVA a 8 por ciento y del ISR a 20 por ciento, así como el aumento al doble del salario mínimo y la homologación de precios de los combustibles con los de Estados Unidos).

El centro del país sobresale debido a que concentra más de una cuarta parte del valor total de la producción de este sector contratante de la construcción (29,167 millones de pesos de un total nacional de 110 mil 167 millones en el periodo enero-noviembre del 2019).

Sin embargo, hubo excepciones en algunas regiones. En el norte crecieron Chihuahua (19.2 por ciento), Coahuila (8.6) y Tamaulipas (7.5); en el Bajío, Guanajuato (5.2), y en el centro, Tlaxcala (32.4) y Puebla (3.6), demostrando esfuerzos por inyectar recursos locales en obras.

El desplome del sector público en México fue producto, principalmente, de la baja en inversión física presupuestaria (erogaciones destinadas para obra pública y adquisiciones), que en los primeros 10 meses del año se contrajo 13.5 por ciento a tasa anual real.

Según cifras de la SHCP, en los últimos cinco años solamente se mostró un incremento (5.0 por ciento en el 2018).

Otro motivo de esta situación fue el peso del refinanciamiento en la contratación de deuda estatal.

Con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se observa que, de los 116 mil 831 millones de pesos de financiamientos contratados al cierre de la primera quincena de diciembre del 2019, 54.6 por ciento se destinó a refinanciamiento, 28.0 por ciento  a cubrir insuficiencias de liquidez de carácter temporal, 15.2 a inversión pública productiva y 2.2 por cientpo al binomio inversión pública productiva/refinanciamiento.

En igual lapso del 2018 y del 2017, el refinanciamiento también fue el primer destino de la deuda, con 66.5 y 84.3 por ciento de los montos totales en cada año, respectivamente; en el 2016, la inversión pública productiva presentó la mayor participación en la adquisición de obligaciones, con 61.2 por ciento.

El refinanciamiento es la contratación de uno o varios financiamientos, cuyos recursos se destinan a liquidar total o parcialmente uno o más financiamientos previamente contratados, es decir, no ofrecen un impacto económico y social al pagar deuda adquiriendo más deuda.

Las ventajas del refinanciamiento son las mejoras en las condiciones de mercado, como una menor tasa de interés, que reduciría el costo financiero; en la mayoría de estos procesos aumenta el plazo de pago (se hereda la deuda a las siguientes administraciones).

El concepto de cubrir insuficiencias de liquidez de carácter temporal se refiere al pago de sueldos, nóminas a proveedores, compromisos contractuales y costo financiero, principalmente.

Estos dos rubros no aportan un incentivo a la actividad económica, como sí lo hace la inversión pública productiva, que se define como toda erogación por la cual se genere, directa o indirectamente, un beneficio social.

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La denuncia de Emilio Lozoya

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