febrero 17, 2020 10:04 pm

Liberan a Serafín Zambada y extraditan al ‘Mayito Gordo’

serafin y mayito gordo

Luego de cinco años de estar recluido en la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande en Jalisco, Ismael Zambada Imperial, hijo de Ismael el Mayo Zambada, fue extraditado el jueves 19 de diciembre a Estados Unidos, donde era requerido por una corte federal del Sur de California desde 2005.

Lea: Detienen en El Salado al ‘Mayito Gordo’, hijo del ‘Mayo’ Zambada https://bit.ly/2t35PEV

La magistrada Dana M. Sabraw, la misma que sentenció a Rodrigo Arechiga Gamboa, Chino Antrax, y liberó a Serafín Zambada Ortiz, dará un plazo de 48 horas en días hábiles para que le presenten al acusado, y éste se declare culpable o inocente.

Según se detalla en el expediente número 3:14-cr-00658, radicado en una corte federal del Distrito Sur de California, y donde además se acusa a su padre y a Ismael Zambada Sicairos el Mayito Flaco, las autoridades habían ubicado a los tres Zambadas desde 2005, cuando una serie de informantes de la DEA les proporcionó información sobre el rol que todos y cada uno de ellos tenían dentro de la organización.

“Estas tres personas, traficaron de manera intencional al menos 500 gramos de metanfetaminas, 5 kilos de cocaína, un kilo de heroína, y 100 kilos de mariguana, droga que era traída a Estados Unidos y ellos lo sabían”, se lee en el expediente.

El expediente también acusa a los Zambada de conspiración para la distribución y posesión de droga, en Estados Unidos, la cual era recibida y retenida para sus clientes en el área de San Diego y Los Ángeles, para después ser entregada a sus socios y otros encargados para su distribución.

De acuerdo a la acusación, de la cual Ríodoce mantiene una copia, Zambada Imperial, también conocido como Mayito Gordo o el Buen Tipo, operaba en más de 10 países en América y en Asia al momento de ser arrestado, y a diferencia de su padre y el resto de sus hermanos, le gustaba publicar fotos con autos de lujo, mujeres y armas.

La acusación contra Zambada Imperial también detalla el modus operandi de la organización liderada por el padre, pero secundada por los hijos, y explica cómo el cártel se valía de sistemas de comunicación encriptados para comunicarse con otros integrantes de la organización para lo cual contrataban gente altamente calificada en equipo de tecnología que podía competir con compañías altamente sofisticadas.

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Pero no sólo eso, el expediente indica además como obtenían armas de forma ilegal en los alrededores de Mexicali y Yuma para después importarlas de manera ilegal a México, además el modo en que se acercaban con funcionarios públicos de alto nivel para corromperlos.

“Y cuando las cosas no salían como ellos esperaban, se valían de la violencia para amedrentar a miembros de la policía, narcotraficantes rivales y miembros de su propia organización con todo tipo de armas que el cártel tenía”, se lee en el expediente.

En una investigación en conjunto realizada con National Geographic, Ríodoce documentó cómo el Cártel de Sinaloa adquiría armamento en Yuma Arizona y Los Ángeles, para posteriormente cruzarlas de Caléxico a Mexicali con el apoyo de agentes aduanales que los dejaban pasar, y finalmente traerlas a Culiacán donde eran entregadas a sicarios para que cuidaran o vigilaran la ciudad de bandas enemigas.

En el expediente también se explica cómo Zambada Imperial y su hermano utilizaban los recursos necesarios proporcionados por su padre para hacerse de todo tipo de vehículos para el trasiego de droga, incluyendo camiones y tractores, hasta aviones, submarinos, lanchas, trenes y remolques.

“El principal punto de cruce de México a Estados Unidos es Mexicali y Tijuana, en Baja California, mientras que en Estados Unidos eran Los Ángeles, Chicago e Illinois  sus principales centros de distribución”, se lee en la acusación.

Saji Vettiyil, abogado defensor de el Mayito Gordo, que también defendió a su hermano Serafín Zambada Ortiz, no estuvo disponible para comentarios y hasta el cierre de esta edición no había respondido mensajes ni llamadas.

Zambada Imperial es el tercer hijo de Ismael el Mayo Zambada que es extraditado en esta década. El primero fue Vicente Zambada Niebla el Vicentillo, en 2010 y sentenciado a 15 años de prisión, y después le siguió Serafín Zambada Ortiz el Sera, y finalmente el Mayito Gordo.

Al momento de su arresto, el 14 de noviembre de 2014, el Mayito Gordo se encontraba en una casa ubicada en la sindicatura de El Salado junto con otras cuatro personas que fueron identificadas como Noé, Francisco, Ramón y Esteban, a quienes les aseguraron cuatro fusiles AK 47, una pistola calibre 9 milímetros, un envoltorio con mariguana y uno con “cristal”.

Pero además la camioneta en que viajaban había cuatro armas cortas y un fusil en el asiento; y en una caja de plástico 46 cargadores para calibre 7.62×39 milímetros, 11 cargadores para calibre 5.56, cinco cargadores para pistolas, un casco tipo militar y 2 mil 107 cartuchos.

Durante su presentación ante un juez federal, Zambada Imperial alegó que durante su detención le habían violado sus derechos constitucionales, pero los alegatos fueron desechados por los magistrados.

Según el acusado, el día que lo detuvieron él se encontraba en la casa de sus abuelos en ese mismo poblado, pero que al percatarse de la presencia de helicópteros de la Marina, decidió huir en una cuatrimoto hacia otro poblado donde abandonó la moto y entonces decidió escapar, y que durante más de tres horas estuvo huyendo por el monte.

Luego, el hijo del capo narró que se escondió en un arroyo, y en la primera oportunidad se dirigió hacia una escuela donde estaban trabajando aproximadamente 10 albañiles. Sigiloso, entró en uno de los salones donde había dos albañiles colocando piso e hizo como si también estuviera trabajando.

Los marinos entraron a la escuela y se acercaron a él y uno de ellos preguntó por qué andaba corriendo entre el monte y tras someterlo lo llevaron a una camioneta oficial. Una vez en el vehículo uno de los marinos le preguntó si era el Mayito y contestó que no y mostró una identificación falsa.

Luego, terminó de narrar, lo vendaron y lo golpeaban mientras le preguntaban por su padre, y de repente escuchó que alguien habló por radio para informar que ya tenían al hijo del Mayo.

Tras ese comunicado, el Mayito Gordo aseguró que lo torturaron para que aceptara pertenecer al Cártel de Sinaloa y en un helicóptero lo llevaron al aeropuerto de Culiacán, donde abordó un avión que lo trasladó a la Ciudad de México.

Los marinos dijeron por su parte que el día de la detención realizaban un operativo aéreo y terrestre en el poblado, cuando los agentes que tripulaban la nave aérea reportaron a cuatro personas armadas a bordo de una camioneta Dog Ram, por lo que se fueron tras el vehículo por un camino de terracería y que al revisarlos les encontraron armas.

El Mayito habría presentado identificaciones con nombres falsos, pero según los marinos, después dio su verdadero nombre y refirió que era hijo del Mayo y les pidió apoyo para que lo dejaran en libertad ya que “era una persona muy pesada e influyente”.
Entonces Zambada Imperial les señaló una casa que era de su propiedad y les dijo que lo dejaran entrar para darles dinero y carros de lujo a cambio de que lo dejaran libre.

Cuando era trasladado a la delegación de la PGR, nuevamente refirió que su padre era líder del Cártel de Sinaloa y que cuando llegaran a las instalaciones de la fiscalía iban a ser rescatados, según señalaron los marinos.

Los agentes dijeron que para evitar poner en riesgo al personal de la delegación decidieron solicitar una aeronave y trasladarlo a la Ciudad de México para ponerlo a disposición de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.

Como pruebas a su favor, el acusado llevó testigos para que narraran la detención, que supuestamente eran los albañiles que estaban en la escuela y quienes presenciaron la captura.

El Mayito Gordo tiene vigente un proceso en un Tribunal Colegiado en Materia Penal.

Artículo publicado el 22 de diciembre de 2019 en la edición 882 del semanario Ríodoce.

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