Las ‘grietas’ que dividieron a Morena en Sinaloa

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“Hay que sacudir el árbol… son necesarias esas sacudidas y son buenas”, expresó la diputada Victoria Sánchez Peña la tarde del jueves, cuando 14 integrantes de la bancada de Morena desconocieron públicamente a Graciela Domínguez Nava como su coordinadora parlamentaria.

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Victoria Sánchez, madre de la diputada federal Merary Villegas, fue una de las legisladoras que firmaron el oficio para comunicar a la Mesa Directiva la sustitución de Graciela Domínguez por Cecilia Covarrubias.

Aunque el documento fue fechado el jueves 7 de noviembre, el desacuerdo de que Graciela Domínguez continuara a la cabeza de los diputados morenistas no surgió el jueves pasado, sino el mismo día que recibió el nombramiento.

Cuando al inicio de la Legislatura se nombró a Graciela Domínguez como líder de la bancada, aunque no era militante de Morena, Victoria Sánchez no apoyó la propuesta, pero la aceptó.

La primera gran sacudida al árbol del grupo parlamentario de Morena fue justo tres meses después de asumir el cargo de la diputación al discutirse el presupuesto, con Victoria Sánchez en un bando con el apoyo del delegado de Programas Federales de Bienestar, Jaime Montes, y Graciela Domínguez en otro con la mayor parte de los diputados morenistas que propusieron una redistribución del gasto, diferente al presentado por el gobernador Quirino Ordaz Coppel.

El mayor desafío de la coordinadora del grupo de Morena había sido precisamente lograr la cohesión. La división de la bancada era algo evidente.

“La grietas”, como las definió Cecilia Covarrubias, habían estado presentes en el primer año de la legislatura.

“Finalmente lo de ahorita es una acumulación de necesidades”, dijo, al justificar la decisión de suplir a Graciela Domínguez.

El segundo desencuentro se dio en la votación del matrimonio igualitario, un tema que se había incluido dentro de las prioridades de Morena en la agenda parlamentaria. Los votos en contra de Flor Isela Miranda, Mariana Rojo, Apolinar García, Jesús Palestino, Rosa Inés López y Fernando Mascareño, impidieron aprobar la reforma al Código Familiar.

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La controversia llegó a la Comisión de Honor y Justicia del Comité Ejecutivo Nacional de Morena y ahondó más la incisión del Grupo Parlamentario. Sumó más inconformidades, como las de Flor Isela Miranda y Apolinar García, quienes habían sido diputados fieles al proyecto de Graciela Domínguez.

Luego vendría la expulsión de Fernando Mascareño por considerar que no representaba al proyecto de la “Cuarta Transformación”. El Grupo Parlamentario tomó la decisión en una reunión plenaria. De 23 ahora serían 22 diputados de Morena.

A lo largo del primer año de la Legislatura, la sombra de la los grupos y subgrupos al interior del Grupo Parlamentario de Morena ha sido  un secreto a voces. Extraoficialmente se ha señalado que el fondo de la disputa es el proyecto por la gubernatura, por una parte, el de Rubén Rocha Moya, y por otra la del alcalde de Mazatlán, Guillermo Benítez.

Los desencuentros se fueron sumando. Entre los más recientes, el que la Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación, que encabeza Horacio Lora Oliva, haya desechado las demandas de juicio político contra el alcalde Guillermo Chapman.

“Los diputados se sintieron que no fueron arropados”, expresó una fuente legislativa.

El tema de la UAS fue el más reciente, que el diputado Pedro Villegas Lobo pretendió abordar junto con Beatriz Zárate, bajo una tónica que la coordinadora de Morena no compartió.

Previo al jueves pasado, los diputados disidentes empezaron noches antes a organizarse para la destitución de su coordinadora. Como un operativo encubierto, los diputados disidentes se reunieron no en las instalaciones legislativas, ni en lugares públicos, sino en los domicilios de los legisladores.

Así se redactó el documento y empezó la recolección de firmas. En las reuniones se auto postuló Cecilia Covarrubias, quien según versiones como la de Flor Isela Miranda, traía la lista en mano para que firmara el desconocimiento a Graciela Domínguez. El diputado José Antonio Crespo López reveló también que hasta su casa habían ido por su firma.

El acuerdo en las reuniones en la que se decidió el cambio de la coordinadora, había sido que en el primer año del cambio estaría Cecilia Covarrubias, y luego en el tercero, entraría al relevo Victoria Sánchez. “Fue algo que se habló en la mesa no está escrito”, expresó la legisladora en una entrevista en línea que difundió en su cuenta de Facebook.

Ahí en ese foro habló de que no respeta la ley e invocó al artículo 52 de la Ley Orgánica del Congreso del Estado porque aseguró los integrantes de un grupo parlamentario deben tener filiación política, en una clara alusión a Domínguez Nava, pero disculpando la participación de Rosa Inés López Castro, quien tampoco es militante de Morena.

Diversas versiones circularon sobre las razones de “tumbar” a Graciela Domínguez de la coordinación.

En la crisis que vive el Grupo Parlamentario salieron a la luz desencuentros al interior de Morena por la administración del dinero en el Congreso del Estado. Dos fueron los temas que tenían inquietos a los diputados de la Cuarta Transformación.

Uno de los temas más discutidos estaba siendo la solicitud de que regresaran los fondos de gestión social.  Al inicio de la actual Legislatura, como parte del programa de austeridad, se había decidido suprimir un fondo de Gestoría Social que recibían los diputados de la anterior legislatura de 30 mil pesos. De un total de 70 mil pesos, se decidió en el último trimestre de 2019 dejar solamente un Fondo de Gestión Social por 40 mil pesos.

Con el presupuesto de 2019, en aras de la transparencia, el pleno del Congreso del Estado aprobó integrar este fondo al ingreso de los diputados.

El otro asunto fue el aguinaldo que recibirían. Entre los diputados trascendió que el tema de monto de los aguinaldos había sido también un ofrecimiento que había sido utilizado para reunir mayor cantidad de firmas para desconocer a la coordinadora de la bancada de Morena.

La lista que proponía a Cecilia Covarrubias traía los nombres de los 22 integrantes del Grupo Parlamentario. La meta era lograr 13 firmas para ser mayoría. Habían logrado 14. La mañana del jueves circuló primero como rumor: tumbaban a Graciela Domínguez. La primera en dar declaraciones fue la diputada Beatriz Zárate.

“Consideramos que ella ya tuvo un año en el que prácticamente nos enseñó, nos puso el ejemplo de cómo trabajar y ahora necesitamos un cambio, los cambios siempre son buenos y es lo que pensamos, estamos en esto la mayoría”, declaró.

Graciela Domínguez prefirió no emitir ninguna opinión, prefirió postergar su posicionamiento sobre la crisis que vivía su bancada.

No había nada oficial, ningún documento, pero a las 13:14 horas, Servicios Parlamentarios recibió el documento en el que nombraban a Cecilia Covarrubias como coordinadora de Morena.

Sin embargo, 40 minutos más tarde recibió otro oficio firmado por cuatro diputados: Rosario Romero, José Antonio Crespo, Francisca Abeyó y Alma Rosa Garzón, quienes dejaban sin efecto su firma en el oficio anterior y hacían patente su respaldo a Graciela Domínguez como líder de la bancada.

Mientras transcurría la sesión, había un cabildeo paralelo, la presidenta de la Mesa Directiva, Gloria Himelda Félix, debió parar la sesión por falta de quórum.

Cecilia Covarrubias fue la primera en salir públicamente al ruedo. Sola, porque así lo habían decidido sus seguidores, dio la cara y se presentó como la nueva coordinadora parlamentaria de Morena. “Sin problema y en la mayor armonía se dio el cambio de la coordinación”, aseguró.

El nombramiento dijo que ya era oficial, que no cabildeó ni se había auto propuesto, sino que fue una distinción que le hicieron sus compañeros. “Las cosas se habían puesto intensas, pero lo importante es que las cosas se hablen tal como son y los ánimos se vayan tranquilizando”, dijo.

Adelantó que su gestión sería con “una austeridad, que no castigue el quehacer de nadie”.

Al término de la sesión vendría la postura de Graciela Domínguez para desmentir que había una decisión de mayoría porque no eran 14 diputados que pedían su remoción, sino solamente 10.

Los dos oficios ahora en la Mesa Directiva fueron turnados el lunes en la Junta de Coordinación Política para su valoración, pero tampoco se lograron acuerdos. Por la tarde  del jueves no hubo tregua entre los dos grupos en que se dividió la bancada de Morena, para prepararse para la sesión solemne.

La mañana del viernes, el recinto mostró que la división subió de tono. Ocho de los 10 diputados disidentes no se presentaron. La ausencia empañó una sesión solemne que daba reconocimiento a un luchador de izquierda.

El senador Rubén Rocha Moya, asistente a la sesión, se desmarcó del conflicto y expresó que deben ser los diputados los que resuelvan. Dijo no buscará ser mediador, pero al término de la sesión trascendió que había reunión de los legisladores.

Subido de tono el desencuentro,  al término de la sesión solemne, en los pasillos legislativos ya trascendía la posibilidad de una tercera vía. Ni Cecilia Covarrubias, ni Graciela Domínguez, sino otros diputados. Los nombres: Marco Zazueta, Horacio Oliva y Flor Isela Miranda, ésta última que no se ha enlistado en ninguno de los dos bandos.

Artículo publicado el 10 de noviembre de 2019 en la edición 876 del semanario Ríodoce.

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