lunes, junio 27, 2022
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  • Dias de Impunidad

Productores de maíz toman el aeropuerto y doblan al gobierno

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Fotos: Belem Angulo.

El problema no es el precio, sino la resistencia para cambiar el esquema de siembra

Nunca antes habían tomado el aeropuerto de Culiacán para hacer un mitin con tonos políticos. La crítica fue sobre lo que hizo o dejó de hacer el Gobierno federal sobre la estrategia del campo.

Tras repetidos avisos de posibles manifestaciones, los líderes agrícolas, de organizaciones populares y privadas, movilizaron a centenas de agricultores en el centro y norte de Sinaloa.

“La gente está enardecida, la gente está ansiosa de recibir algo y se respeta el hecho de que tengan esa manera de manifestarse, es de la única manera que sienten que se les escucha y nosotros a seguir apoyando a los productores, somos parte de y lo que sea, lo que se ocupe lo vamos a hacer”, dijo Emilio González Gastélum, líder de la Coordinadora Única para los Precios Justos de los Granos.

En cada bloqueo que se hizo en carreteras, casetas y el Aeropuerto de Culiacán hubo mítines, y en todos caras conocidas. No propiamente por ser líderes agrícolas, sino por ser coordinadores de diputados o líderes estatales del PRI.

El tenor de las expresiones estaba marcado: la consigna era ir en contra de Andrés Manuel López Obrador y su Secretario de Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula. Era como si supieran que los estaban escuchando.

Fue este último quien desactivó las manifestaciones con una llamada que pactó una reunión donde se puso sobre la mesa una negociación añeja.

Por un lado, los agricultores de Sinaloa, encabezados por políticos y agricultores de cepa, tuvieron cuatro peticiones:

1.- Abrir en la brevedad posible las ventanillas de contratación de la dependencia Agromercados Sociales y Sustentables, para iniciar el proceso de contratación y garantizar la comercialización de la totalidad de nuestras cosechas de maíz, trigo y sorgo en el esquema de agricultura por contrato.

2.- Asegurar que el ingreso objetivo oficial sea recibido por la totalidad de los productores y la totalidad de sus cosechas, eliminando la restricción de 50 hectáreas recientemente anunciada.

3.- Reconsiderar la base de maíz de 41 dólares por tonelada que recientemente fue comunicada por SADER, ya que no se tomó en cuenta nuestra opinión técnica que enviamos en su momento, por lo que consideramos fue una decisión unilateral no consensada con los agricultores.

4.- Restituir el apoyo gubernamental necesario para cubrir el costo de la cobertura que fue reducido del 75 a solo el 50 por ciento.

Todo ello se reducía en los discursos en que necesitaban que el precio base dejara de ser de 3 mil 960 pesos por tonelada de maíz y este se fijara en 4 mil 500 pesos y que las condiciones no eran las óptimas.

“Todo esto se debe a que no tenemos rentabilidad, nosotros como productores, como dice la palabra, estamos siendo productivos, estamos sacando hasta el último grano a nuestras tierras, pero vemos cómo cada año tienen incremento los insumos como diesel y los fertilizantes y quieren solucionar problemas de antaño, queriéndonos quitar a nosotros el recurso para solventar el problema que se tiene en el sur sureste”, dijo el líder de la Coordinadora Única para los Precios Justos de los Granos.

Por otro lado, la Secretaría de Desarrollo Sustentable hizo un solo planteamiento: se necesita cambiar el esquema de siembra para Sinaloa sí o sí.

Esa postura obedece a una lógica de mercado nacional, la oferta del maíz blanco es excesiva por más de 20 millones de toneladas en todo el país, mientras que hay déficit de otros granos, como el maíz amarillo y el sorgo.

La forma de negociación de Desarrollo Rural se combinó con un incremento al precio, sin aceptar los 4 mil 500, dejándolo en 4 mil 150 pesos. Además, se planteó la promesa de cerrar un acuerdo comercial con China para exportar sorgo a ese país.

Los acuerdos se dieron y en el comunicado oficial y los discursos de los líderes lo que sobresalió fueron los actores políticos, la loable labor que hicieron para cambiar de parecer al gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

Fotos: Belem Angulo.

Protestas cíclicas y políticas

Faustino Hernández, líder de la Liga de Comunidades Agrarias y diputado priista, relató:

“Esto no fue fácil, lo vuelvo a repetir, el hecho de que la voluntad no se haya reflejado en un presupuesto al campo, desde ahí estábamos mal. Nosotros hicimos el reclamo justo desde Sinaloa, fuimos y ponderamos a la Cámara de Diputados y se reasignó un presupuesto.

“Hoy, de acuerdo a la circunstancia actual de cómo está el mercado, el precio de tonelada de maíz, hoy vale 3 mil 535 si no más recuerdo, quiere decir que si nosotros aspirábamos a la base de 70 dólares, la máxima que podemos llegar los productores, íbamos a llegar ni a 4 mil pesos.

“¿Qué hicimos? la razón que le pedimos al Gobierno Federal, en este caso a Víctor Villalobos, es que si tenemos un precio objetivo de 3 mil 960 pesos, por decreto de mayo, bueno, a ese precio objetivo le sumábamos la inflación.

“Ellos al inicio no estaban de acuerdo, entonces nos proponían 40 pesos, es decir, 4 mil pesos, nosotros por supuesto que no estuvimos de acuerdo y entramos a la renegociación, y al final después de tantos pleitos y acuerdos, diferencia de opiniones, acordamos un precio justo para nosotros, aunque nosotros íbamos por los 4 mil 500, pero sabemos de antemano que el mercado no nos da”.

Le versión que narró el líder de la organización popular de adhesión priista fue con un énfasis ganador, pues luego agregó:

“Yo quiero decirte una cosa, nosotros estamos esperando, tú lo sabes, el primero de julio, los mexicanos votaron por un cambio, los mexicanos. Pensaron de manera positiva que en el campo les iba a ir bien, bueno, hay una razón y una equivocación.

“Yo no voy a hablar del pasado, a partir de hoy vamos a reflexionar y sobre todo cambiar la política pública, ese fue el compromiso que hizo Víctor Villalobos con nosotros, los productores de Sinaloa”.

Entre los que encabezaron las protestas son Jesús Valdés Palazuelos, presidente del PRI; Sergio Jacobo Gutiérrez, líder de los priistas en el Congreso; Mario Zamora Gastélum, Senador por el PRI; Audómar Ahumada, presidente del PRD en el estado; Serapio Vargas Ramírez, ex dirigente del extinto Partido Independiente de Sinaloa, y Ocadio García Espinoza, diputado local por Morena.

Había dirigentes campesinos que desde hace más de ocho años se mantienen en las manifestaciones que cada año o cada seis meses se repiten con el mismo reclamo: la actualización o mejora de los precios de los granos.

Son bajo el mismo esquema: anuncios contra gobierno federal, desplegados, conferencias de prensa, plantones y al final cierre de casetas y carreteras.

Siempre es igual. Siempre les hace falta completar.

La situación en Sinaloa se vuelve mayor, porque aquí el campo es una empresa, que ha funcionado imponiendo precios y modificando los presupuestos federales.

Por ejemplo, para este año, el precio base por tonelada de maíz, grano principal de Sinaloa, es de 3 mil 550 pesos, y el precio objetivo será de 4 mil 150 tras las negociaciones, es decir, la Secretaría de Desarrollo Sustentable tendrá que poner 600 pesos más por tonelada para los productores.

Fotos: Belem Angulo.

Este año se espera una cosecha de 6 millones de toneladas, es decir, la Federación deberá reajustar 3 mil 600 millones de pesos.
Sucederá al mismo tiempo en que la Sader tiene solamente 65 mil 435 millones de pesos para repartirlo en sus programas y proyectos para la reactivación del campo en otros estados.

Solo para este ciclo agrícola, la Sader tendrá que mover el 5 por ciento de su presupuesto, para cumplir con su parte del trato.

Este, de hecho, es el presupuesto más bajo en los últimos 11 años, y se ajustará.

Desde esa perspectiva, de haber modificado un presupuesto, es real la postura de logro de parte de los líderes políticos y agrícolas.

Sucede de cara a un proceso electoral que comienza a tomar forma.

En Sinaloa hay alrededor de 25 mil productores, y si de cada uno dependen, al menos 5 personas, serían al menos 125 mil personas, que a simple vista podrían no significar mucho en una entidad de casi 3 millones de habitantes, de acuerdo con el último censo del Inegi.

Sin embargo, ese mismo número de personas son 10 por ciento del número de personas que votaron en el pasado proceso electoral, y casi el mismo número de sufragios que obtuvo el PAN, que quedó en tercer lugar.

 

La realidad del mercado

El trabajo de los políticos y agricultores para que se incrementara el precio y se modificara el presupuesto de la Secretaría de Agricultura se logró, pero la propuesta del Gobierno federal también.

La Secretaría de Desarrollo Rural fue más dura de lo que se socializó, incluso por Gobierno del Estado.

Esta consiste en cambiar el esquema de siembra en Sinaloa, es decir, una reconversión agrícola de la que se ha entablado desde las administraciones priistas y panistas pero que no se han logrado.

La razón que dan los líderes de organizaciones agrícolas es que aunque ha habido iniciativas, no hay incentivos que mejoren la economía de los agricultores.

El discurso de los productores es real, pero también la necesidad que se planteó por Gobierno federal: hay una sobreproducción de maíz blanco.

Datos oficiales establecen que en México se prevé una producción de 25 millones 331 mil 045 toneladas de maíz blanco, pero que para consumo interno solo se necesitan 20 millones 372 mil 589 toneladas. Hay un excedente de 5 millones de toneladas.
Al mismo tiempo, se prevé que México produzca 3 millones 290 mil 989 toneladas, pero quedará un déficit de 20 millones 184 mil 313 toneladas.

Aún si se compensara con el excedente de maíz blanco, faltarían más de 15 millones de toneladas, que se han tenido que importar.

La comparación con el maíz amarillo es porque Gobierno federal también lo estableció así a los productores de Sinaloa, que este ciclo prevé una producción de 6 millones de toneladas de maíz blanco.

Incluso, si se comparara los números únicamente con la región noroeste del país, ese cereal es excesivo.

Eso se ha convertido en un problema, pero no es atendido porque se ha facilitado la mejora y ajustes a los precios con manifestaciones.

Para el Economista y especialista en temas agrícolas, Juan de Dios Trujillo, eso se debe a que hay más facilidades y condiciones que se tienen de forma forzada, pese al problema del mercado: “El maíz amarillo, su rendimiento es menos estable, digamos que es más sensible a variaciones climáticas, y además, es más suculento para las plagas, es más dulce, pero aquí no se trata de un problema de comodidad, es un problema del mercado que está creciendo”.

El mercado del maíz amarillo ha crecido, porque es para uso pecuario, mercado que va en crecimiento. La apuesta de Sinaloa es obsoleta, pero necesaria para mantener las manifestaciones.

Para lograr esa reconversión, el Gobierno federal tendrá que afrontar dos situaciones: la resistencia de los líderes de organizaciones populares y presentar incentivos reales que mejoren el precio por tonelada de maíz amarillo.

También existe una necesidad de siembra de sorgo, y esa podría ser otra opción, pero bajo las mismas circunstancias.

Artículo publicado el 14 de abril de 2019 en la edición 846 del semanario Ríodoce.

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