martes, enero 18, 2022
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  • Dias de Impunidad

‘Sicarios S.A.’, nuevo grupo de desalojo de precaristas en Los Mochis

PROTESTAS. Petición añeja.

María Guadalupe Guzmán se encontraba tranquila en su casa, de la cual es posesionaria desde hace algunos años y tiene la esperanza de algún día comprar, cuando tres hombres amables llegaron por primera vez a invitarla a que la abandonara.

Le preguntaron por su esposo, trabajos, influencias, grupo al que pertenece, y ella respondió dado lo caballeroso de su comportamiento. Pero no hizo lo que ellos le pidieron, abandonar la casa.

La segunda vez que el mismo grupo arribó a la vivienda marcada con el número 2644 de la calle Lousiana entre Huniolo y Baynoro, en el fraccionamiento Las Flores, en Los Mochis, las cortesías se perdieron.

Tres tipos mal encarados, con pistolas fajadas a la cintura, de un patadón forzaron la chapa, entraron amagando hasta a los niños, jóvenes y mujeres que se encontraban en la vivienda, revolvieron los pocos muebles desvencijados, hicieron un tiradero de las prendas de vestir, asustaron a todos y se fueron. Era la segunda advertencia. Cuando María Guadalupe se entera, casi se vuelve diabética del susto y estuvo a punto de un colapso nervioso.

Llamó a la policía, pero nadie acudió a protegerla. Entonces, pensó, hay complicidad y por ello, enfrentaría el asunto ella sola.
Pero tampoco abandonó la casa invadida.

Ella recuerda que los hombres amables llegaron a su casa en un auto azul, pero los violentos, los sicarios, los peligrosos lo hicieron en un Nissan, línea Sentra, color plata o champagne. De la tercia de sicarios alquilados como esquiroles, describe que uno era güero y atlético, otro regordete y moreno, y uno más figura y estatura regular, pero de piel tostada.

Rosa Aidé Soto y María Teresa Loya, lideresas del grupo de precarios “Se da tu vida digna”, denunció que van en aumento los casos en que sicarios están intimidando a los moradores de casas abandonadas por constructoras y embargadas por el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), con el fin de que sean desalojadas al haber supuestos nuevos dueños, aunque estos no lo prueban con documentos.

ROSA AIDE SOTO. Denuncian intimidación.

También aumenta el nivel de violencia. “Y ante ello, la vida de nuestros miembros está en peligro. Ya reportamos el asunto ante el secretario del Ayuntamiento de Ahome, Andrés Estrada Orozco. Esperamos que nos proteja la policía, porque durante la dos últimas administraciones nos han tratado como delincuentes, siendo que con invasiones se contiene un problema social mucho más grande y descontrolado”.

Precisó que no pretenden ocupar por siempre la vivienda, sino mantenerla en condiciones de uso para poder adquirirlas mediante el financiamiento municipal, bajo un esquema de compra en subasta y revendidas a precios accesibles y con abonos fijos, previa rehabilitación.

Ese trato ya se logró con las primeras 20 casas, aunque la propuesta inicial con los alcaldes de Ahome, Arturo Duarte García y Álvaro Ruelas Echave fue de 130 viviendas. Lo consiguieron con un plantón de ocho meses a las afueras del palacio municipal.

Juan Soltero Sánchez y José Ángel Sánchez Pérez, líderes de la Central Única de Vivienda, afirmaron que las versiones de que sicarios amagan a moradores de casas invadidas va en aumento, y se dan en todos los fraccionamientos que tienen algún problema de viviendas abandonadas.

Contrario a sus detractores, ambos restaron validez a la versión, pues podría tratarse de una treta entre los diversos grupos de invasores para revictimizarse y obligar una respuesta a las subastas en el Infonavit.

Excluidos de las asignaciones de las casas compradas, exigieron una revisión a los expedientes pues sospecharon que se benefició a los líderes y no a los realmente precarios.

El grupo marchó este miércoles por las calles de la ciudad, se plantó a las afueras del palacio municipal y por algunos minutos bloqueó la circulación en el crucero de Santos Degollado y Cuauhtémoc.

El secretario de la comuna, Andrés Estrada Orozco bajó de su despacho y los atendió en su oficina, a la vez que ofreció escucharlos y no reprimirlos.

Incluso abrió la puerta del despacho de la presidencia para que planteen el caso directamente al alcalde, Manuel Guillermo Chapman Moreno y entre todos los involucrados busquen una solución para las familias pobres y sin casa.

“El problema de vivienda en Ahome no nos corresponde solucionarlo, pero por ser un gobierno del pueblo para el pueblo vamos a meter las manos. Seguro encontramos alguna idea práctica de solución”, dijo.

Artículo publicado el 11 de noviembre de 2018 en la edición 824 del semanario Ríodoce.

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