Enjambre de ciudadanos ayuda a población dañada por tormenta

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De ciudadanos para ciudadanos.

Ya pasaron más de 36 horas y Guadalupe Loaiza sigue acarreando muebles. Ella vive en la calle villa serena en el fraccionamiento Valle Alto.

Es la segunda vez en cinco años que lo pierde todo. Una pila de cinco colchones estropeados están afuera de su casa. Con su dedo índice apunta hacia el montón.

“Mira, ese que está ahí aun lo debo en la Coppel y ya no sirve”.

La basura en que sus pertenencias se han convertido no puede dejarlas así nomás, ya que toda la calle se encuentra en la misma circunstancia: son blanco de un foco de infección.

Por ello, desde las 8:00 de la mañana un grupo nutrido de personas trabajan. Unos acarrean el lodo con palas y escobas, otros los muebles y basura. Están acompañados por maquinaria, son cinco “pay loaders”, una pipa y un par de retro excavadoras.

Son más de 100 jóvenes, todos organizados mediante Humberto Alfaro Bedoya, empresario de la construcción.

Alfaro Bedoya hace un llamado a la sociedad civil a que apoye, ayude. No solamente se puede sondar víveres y enseres sino prestar mano de obra.

Así lo entendieron un puñado de jóvenes feligreses de una iglesia cercana. Cargando escobas, palas y trapeadores se distribuyen las calles aledañas al sector. Ayudan a cargar basura, limpian cocheras, barren con el lodo.

Y el reclamo de Alfaro es a la autoridad. Privilegiar obras que no son vitales como el puente en Rolando Arjona en lugar de encontrar la raíz de las constantes inundaciones en la zona.

Sobre el seen de Bacurimí, en la entrada poniente a Valle Alto, la zona residencial de Avellaneda quedó devastada. Los vecinos señalan que no pudieron guardar gran cosa. El lodo, la basura y demás les golpeó con fuerza.

Dinorah, vecina afectada señala que antes no sucedía y sospecha que se debe al revestimiento de una parte del canal, lo cual provoca que se haga un cuello de botella hacia la zona del Álamo Grande, a unos metros del Río Culiacán.

También en Infonavit Humaya hay damnificados. Ahí, locatarios del Mercado Garmendia quedaron en ruinas pero tuvieron que levantarse más pronto.

Verónica lleva cuatro años con su negocio de venta de helados y golosinas. Lo perdió todo. Sin embargo tuvo que salir otra vez a trabajar, pedir prestado para surtir su negocio porque es su medio de subsistencia.

Adentro las carnicerías, las frituras y verduras, cremerías, todos trabajando “normalmente”. Quedan pocos rastros de lodo y lluvia.

“Lo mejor que podemos hacer es chambear, jefe, y ni modo si no lo hacemos nosotros el gobierno no lo hará”, explica un locatario.

Luego de 36 horas, son ciudadanos los que más batallan en las calles.

“Nada mas el ejército con el Plan DN-III, ellos sí han estado acá pero de las demás autoridades ni sus luces”, reclama Humberto Alfaro.

El panorama parece aclararse gracias a la ayuda de ciudadanos para ciudadanos. No se detienen a reclamar, sólo a tender la mano. En Valle Alto, Infonavit o la 6 de enero, los ciudadanos trabajan para ciudadanos.

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RÍODOCE EDICIÓN 855
16 de JUNIO del 2019
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