abril 12, 2021 6:48 PM

Las preguntas de Palazuelos

 

quirino

Leo con interés las seis preguntas que a través de la red social de Facebook, el ciudadano Juan de Dios Palazuelos dirige al gobernador electo de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel.

Se trata de interrogantes bien pensadas. Las que todo gobernador debería responder a sus gobernados aun cuando no se hubieran hecho, simplemente porque están implícitas en la búsqueda de un buen gobierno.

Más, todavía, cuando se hacen sobre un estado de la federación, donde existe una profunda crisis de confianza en la política y los políticos.

Y es que en el caso de Sinaloa, está demostrada esa crisiscon la caída en la participación electoral en las últimas elecciones, que pasó desde 58 por ciento en 2010,hasta 44 por ciento en 2016 y que el triunfo del nuevo ejecutivo fue con el 42 por ciento y solo le voto el 16 por ciento de la lista nominal.

Aquí hay un problema de legitimidad en el sentido weberiano.Y obliga, si quiere mejorar la percepción de esa ciudadanía desconfiada y escéptica, hacer un gobierno completamente diferente al de Malova y ese equipo de gobierno que aun con toda la ineficiencia, opacidad y corrupción, es muy probable que se mantenga por razones obvias, inamovible hasta el final.

Palazuelos, ex académico universitario, formula de entrada una pregunta medular: ¿Cuáles son las premisas básicas con las que operará el ejercicio de la gobernanza y la participación ciudadana?

La gobernanza en su sentido original está asociado a la eficiencia, la calidad y buena intervención del gobierno en los asuntos públicos, sin embargo, hoy tiene que ver con tres dimensiones de lo que genéricamente se identifica como calidad democrática: la transparencia, la rendición de cuentas y la participación de los ciudadanos en la cosa pública.

En esa lógica Palazuelos va al siguiente desafío: Para atender el bien común, ¿qué tipo de política pública promoverá para impulsar la formación ciudadana que fortalezca la democracia y propicie el ejercicio ético en la política?

Una tarea indispensable en una sociedad tan corrompida e indiferente como la sinaloense. Tan enferma, sentenciaría el periodista Francisco Cuamea, que exige cambios sustantivos.

Hinca con agudeza el diente con la siguiente pregunta: ¿Cuáles serán las orientaciones que impulsará para que la burocracia opere con eficiencia y eficacia en el actuar del gobierno?

Este gobierno con un balance prácticamente negativo en todas las áreas —o, preguntó, ¿hay alguna área donde los ciudadanos sinaloenses podamos sentirnos satisfechos?—exige cambios sustantivos.

No se puede gobernar con quienes han demostrado no una, sino varias veces incapacidad para hacerlo; entonces no sólo estamos hablando del plan de gobierno sino de sus operadores político-administrativos.

Una de las sospechas o certezas que dejará el gobierno de Malova es el presumible que es en realidad una certeza, del mal manejo de los recursos públicos, aunque el tesorero Villareal diga lo contrario, aunado a que a partir del año entrante serán más escasos, lo que plantea la siguiente interrogante: ¿Qué mecanismo de gobierno implementará para brindar información creíble de lo que debe ser el ejercicio transparente en la aplicación de los recursos económicos? La respuesta está en el aire.

Y algo adicional: ¿Cuál será la garantía del gobierno en respetar el estado de derecho y las instituciones con la finalidad de afrontar la impunidad y la corrupción?

La gran deuda no de este gobierno sino los anteriores. Han dejado crecer la impunidad y la corrupción que nadie está exento de ella. Todo se puede “arreglar” con un cañonazo de 50 mil pesos, decía Álvaro Obregón.

Finalmente, ¿Cuál será el perfil personal y profesional que deberán tener los funcionarios que nombrará en cada área del gobierno? Indispensable pero insuficiente. No bastan perfiles ad hoc sino trayectorias laborales, especialmente en el sector público, honorabilidad.

Y concluye Palazuelos: “pregunto porque como ciudadano tengo derecho que seme brinde información, pero también acepto que tengo el compromiso cívico y la responsabilidad ética de actuar conforme al estado de derecho en respeto al orden institucional”.

En definitiva, en las seis preguntas queda encuadrado todo un programa mínimo de gobierno. En Sinaloa se necesita volver a lo básico. Construir desde abajo. Restablecer la confianza. Animar a los escépticos. Gobernar con humildad. Escoger a los ciudadanos que han dado muestras de querer cambiar su hábitat social y político. Y esa es la tarea que tiene Quirino y una cosa que hay que reconocerle al mazatleco, porque genera un brote de esperanza, su compromiso de que todos los que quieran estar en su equipo deberán sujetarse a la Ley 3 de 3. Es un compromiso en el inter de los gobiernos.

Al tiempo.

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