viernes, diciembre 3, 2021
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  • Dias de Impunidad

Camaroneros a punto de quiebra

 

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Vaticinio cumplido: mísero arranque pesquero

Justo una semana antes del arranque de la temporada de captura de camarón 2016, pescadores ribereños advirtieron que las bahías eran improductivas y que el crustáceo ya no se veía, por lo que el augurio era una quiebra, y a siete días después de que lanzaron las primeras redes al mar, el vaticinio se cumplió: no hay  producto y la debacle es inminente.

Aquí ya nadie recuerda los “cebollazos” que el gobernador Mario López Valdez, el comisionado Nacional de la Pesca Mario Aguilar Sánchez y los dirigentes pesqueros ribereños se lanzaron indistintamente hasta declararse como los mesías de la recomposición pesquera, en la víspera de la entrega de motores marinos fuera de borda ecológicos, y en la que todos coincidieron en que la temporada 2016 sería “magnifica”. Pero ésta comenzó con un mísero arranque y sin los motores alardeados, pues las empresas no los tenían disponibles. El crédito resultó sólo una mentira más del gobierno malovista.

Por eso aquí, los cebollazos mutuos se convirtieron ahora en madrazos. Insultos revueltos con reclamos que nadie escucha porque se lanzan al mar, y a la brisa.

Richard Jeovanny Ochoa Cota, pescador de tercera generación y con dos décadas de experiencia, zarpó a aguas profundas la madrugada del miércoles, buscando capturar camarón azul que por talla está mejor cotizado. Su equipo lo conformó con dos pescadores más. Invirtió 2 mil pesos en gasolina, a razón de 16 pesos en litro. Trabajó durante ocho horas. Cuando arribó  a su cooperativa llevaba 60 kilos de crustáceo, que desglosando la inversión y el crédito refaccionario que adquirió con su organización, apenas ganó cien pesos, que deberán ser distribuidos entre los cinco miembros de su familia.

Por eso, él considera que su temporada de camarón es un fracaso, aún y cuando el gobierno la considere un éxito. Suelta un insulto que es festejado por su suegra y dos mujeres más que recargadas en el portal de su casa aseguran que las familias sufrirán más necesidad esta temporada.

Él sabe que tiene otra apuesta en el mar, que es el tiburón. Es mejor pagado y menos chinga, menor regulación y quizá más remunerado.

“En unos 20 días más hay que irse, porque esto ya tronó”.

Al otro lado de la bahía de la Lechuguilla, Santos Castro Casillas atraca su panga en un muelle natural. Va contento. Lleva enhielado 70 kilos de camarón que él sólo capturó en 12 horas de trabajo. Con eso abonará una décima parte a su crédito, que espera saldar en un mes. No tendrá ganancia, pero el menos comerá sin problemas en 40 días de temporada, después de eso buscará otra especie: tiburón, jaiba, lisa o pargo. Para él, la temporada pinta de regular a mala, pues el día anterior sólo pescó cinco kilos de camarón.

“Entre altas y bajas, hay la llevamos”, manifestó.

Justo frente a Santos, José Rosario Portillo tiene los brazos cruzados en el pecho y con su mirada intenta identificar las pangas que navegan hacia la playa. Espera a las 38 socios de la cooperativa Huayincari que preside y que zarparon al camarón en la madruga. Está nervioso porque los números no le dan para saldar el crédito que sacó para reparar redes, pangas y comprar combustible, esencial en esta temporada.

La nueva temporada la comenzó con una deuda de 11 mil pesos del crédito anterior. Aun así, se arriesgó a mantener la operación de la cooperativa, pues con altibajos ésta ha funcionado durante 30 años consecutivos. Pero ahora, la cosa no pinta nada bien. Con los volúmenes de captura, las cuentas podrían terminar en una deuda, más cuando al pasar el tiempo los socios poco a poco se van retirando de la actividad y sólo se quedan los empecinados.

Los pescadores locales repiten los comentarios de sus iguales: el Huitusi quebró, el Cerro cabezón está sobreexplotado y sin producción; Angostura es por el mismo camino; Topobampo está en altibajos, y la Lechuguilla apenas subsistiendo.

José Alfonso Chaparro Bojórquez, presidente de la Federación de Cooperativas Siglo XXI, dijo que la temporada aún es corta para evaluarla, pero la experiencia de los ribereños anticipa un cierre crítico.

Los reportes diarios de arribos desmoralizan, opina.

“Es mejor mantener la esperanza. El resultado aún está por definirse. Al principio se miraba especie en el mar, pero ahora no sabemos lo que pasó que no se encuentra con facilidad. Los técnicos deberán de tener una razón para explicar lo que sucede y que está a punto de producir una quiebra”.

El pesar de los pescadores va en aumento, en los campos pesqueros la algarabía de la temporada reúne a propios extraños. Los foráneos buscando camarón barato.

 

Valor de la producción pesquera de Sinaloa

2014                      2015

5.8                         9.5

MMDP                 MMDP

Fuente: Conapesca

 

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