Quirino y la mano de David López

QUIRINO RECIENTE 4
 
La candidatura de Quirino Ordaz Coppel se fue hilvanando desde el círculo más cercano al presidente de la República. Ligado desde hace muchos años a los grupos de poder del Estado de México, el mazatleco le había quitado la vista a la presidencia municipal de Mazatlán. Ya había sido tesorero de la comuna y secretario de Administración en el último tramo del sexenio de Jesús Aguilar Padilla.
Con experiencia diversa en la administración pública, en cargos estatales y federales, hubo alguien que le vio perfil para abanderar en el 2016 las cusas del PRI: David López Gutiérrez.
El entonces jefe de prensa de Los Pinos, a quien se mencionaba como uno de los grandes prospectos del PRI, sabía que su desarraigo le impedía imponerse a un priismo que había quedado muy dañado en la contienda de 2010 y que debía pensarse en alguien que lograra los consensos necesarios para evitar de nuevo una desbandada.
De amistad estrecha con Quirino, empezó a tejer el proyecto. No había ocasión en que el ahora diputado federal visitara Mazatlán y que no se encontraran. Y era muy difícil ver en la ciudad de México a uno y que no estuviera el otro. Uña y carne, mantuvieron la expectativa en el 2016 hasta llegar a plantearla a Los Pinos.
“Necesitamos vernos para platicar de Sinaloa”, le dijo en una ocasión Enrique Peña Nieto a su ex jefe de Comunicación, ya siendo diputado federal. Fue en noviembre pasado. Se vieron unas semanas después y ahí David López le vendió al empresario. Un mes después, ya muy avanzados los tiempos, el presidente se reunió con el secretario de Gobernación Miguel Osorio Chong, con el dirigente del PRI, Manlio Fabio Beltrones y con el jefe del Senado de la República, Emilio Gamboa Patrón. Ahí analizaron perfiles de aspirantes en Sinaloa y nadie mencionó a Quirino, solo el presidente.
Lo que siguió fue que el PRI empezó a sondear la popularidad de Quirino, quien aparecía bien posicionado en las encuestas solo en el sur del estado, pero no en el centro y menos en el norte, donde es un desconocido. Pero había ganado una elección en las elecciones pasadas y en uno de los distritos más competidos del país. Bien visto por los empresarios y ajeno a cualquier cuestionamiento respecto al narcotráfico —un tema muy sensible en la actualidad—, el trabajo siguiente fue ir aplacando los ánimos entre los aspirantes. Reacio a las cámaras y a los micrófonos —su estrategia fue siempre no mostrarse en la película para no provocar el golpeteo— apareció hasta el 13 de enero, cuando en el CEN del PRI se firmó un pacto de civilidad. Pero aún así no dio entrevistas de fondo ni se expuso. Todavía a mediados de la semana pasada se especuló sobre la posibilidad de que Jesús Vizcarra fuera el candidato debido a que en Sinaloa se estaban “calentando” mucho las cosas. Pero el propio David López negó esta posibilidad, dijo que Vizcarra ya estaba dedicado a sus negocios y que “el proyecto seguía adelante, en caballo de hacienda”. Su proyecto, el proyecto ahora de la Presidencia de la República: hacer candidato a Quirino Ordaz.
Y algún indicio había desde muchos meses atrás para que en los círculos cercanos a David López se tuviera la certeza de que el candidato sería Quirino Ordaz Coppel. Desde octubre, uno de los hombres más cercanos a López Gutiérrez adelantó que el candidato saldría de la Cámara de Diputados y que sería Quirino Ordaz. Ese indicio, ahora se sabe, provino de la última charla que el presidente y David López tuvieron antes de que éste dejara la oficina de Comunicación Social de Los Pinos para venirse como diputado federal. Si él decidía no pelear la candidatura, llevaría mano.
 
Bola y cadena
 
NUNCA ESTUVO EN LOS CÁLCULOS DEL PRI que Gerardo Vargas Landeros fuera su candidato a la gubernatura por esta vez. El secretario General de Gobierno hizo lo que tenía que hacer para posicionarse y al final negociar posiciones. Él y el gobernador así lo concibieron. Pero había otro fin en la impetuosa campaña del funcionario, vital para el futuro de él y de su jefe: que Jesús Vizcarra Calderón no fuera el candidato del tricolor. Lo lograron y con ello se sacaron la lotería. No habrá, por el anuncio que se hizo este sábado, nadie que los persiga una vez que dejen sus cargos.
 
Sentido contrario
SIN PERTENECER A UN GRUPO POLÍTICO DEFINIDO, Aarón Irízar López fue perjudicado al final de cuentas por el impulso público que el ex gobernador Francisco Labastida le dio. Los golpeteos hicieron que Labastida y Juan Millán trabajaran para la misma causa y eso fue mermando las simpatías de Irízar López en los círculos defeños. Nominarlo a él era darle al mismo grupo que está en el poder otros seis años. Y aquellos no lo iban a permitir. Así, el mejor posicionado en las encuestas una vez descartado Jesús Vizcarra, se quedó a medio camino.
 
Humo negro
HASTA LA TARDE DEL SÁBADO EL PAN no definía candidato. Ya Héctor Melesio Cuen había sido descartado, pues éste les pidió encabezar la alianza. No se la concedieron y el ex rector se retiró. Por la tarde del sábado resolverían en su partido si iban solos, aunque Cuen Ojeda reconoció que si el PRI les hacía una propuesta interesante podrían ir en alianza con este partido. En el PAN solo quedaban dos hombres en la puja final: Heriberto Félix Guerra y el ex diputado federal Martín Heredia. Si el candidato es Félix Guerra, la contienda será interesante. Si es Martín Heredia, solo será un paseo testimonial del PAN.

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