Ted 2

 

Si en la primera parte de Ted (2012) vimos cómo el mayor deseo de un niño, de que su muñeco de felpa cobre vida, se le hace realidad, porque no tiene amigos, y a partir de ahí se acompañan en todas sus andanzas, en la nueva entrega, Ted 2 (EU/2015), dirigida por Seth MacFarlane, el insolente oso sigue más intenso con sus majaderías, pero no soltero.

En la entrega de hace tres años, el dueño de Ted vivía con su novia y era difícil compartir el mismo espacio, porque el oso no tenía idea de lo que era la privacidad; en la de ahora, aunque viven separados, no dejan de llevar una excelente relación, por lo que se apoyan en las buenas y en las malas.

Ted (voz de Seth MacFarlane) acaba de casarse con Tami-Lynn (Jessica Barth) y los primeros meses todo marcha muy bien, pero a la vuelta de un año, la relación entre ellos se complica, al grado de que dejan de hablarse, a pesar de que trabajan en el mismo lugar.

Por sugerencia de una compañera, para que las cosas mejoren, Ted le propone a su esposa que tengan un hijo, y ésta acepta encantada. El problema es que él no tiene un aparato reproductor, por lo que hay que conseguir espermatozoides por otro lado.

Al no tener éxito, cuando se les ocurre adoptar un niño, Ted se enfrenta a un inconveniente mayor: no es considerado una “persona”, y no nada más se le niega la posibilidad de un hijo, sino que todas las membresías y credenciales de donde era socio y su matrimonio se anulan.

A partir de ahí, el oso empezará una batalla contra el Estado, para que se le reconozca como “alguien” y no como “algo”, por lo que echará mano de Samantha (Amanda Seyfriend), una inexperta, pero buena onda, abogada, que plantea como argumento más fuerte que Ted posee sentimientos.

Aunado a eso, así como lo hizo hace mucho tiempo, Donny (Giovanni Ribisi) buscará secuestrar al muñeco, para ver de qué está hecho y lograr que le fabriquen uno igual, sólo para él; y John (Mark Wahlberg), el mejor amigo de Ted, luchará por dejar de estar solo y buscará una pareja, por muy complicado que se le haga.

Es curioso que el oso sigue igual o más de irreverente, grosero y ocurrente que antes, pero también, al momento de expresar sus emociones —realmente no mueve nada de su cuerpo— uno termina creyéndole y aceptándolo.

Es de reconocerse las referencias de la cinta: Amanda Seyfried cantando en un bosque como una de las princesas de Disney, con animales que se le acercan por todos lados cuando la escuchan, y las innumerables a Padre de familia; así como los cameos y participaciones especiales: Liam Neeson, Morgan Freeman, Tom Brady y Jimmy Kimmel, entre otros.

Lo más interesante y creativo de Ted, sin duda alguna, es la coreografía del inicio, tanto por la cantidad de bailarines en escena y la forma en que danzan, como por la escenografía, que pueden ser envidiadas por cualquier musical.

Con todo y su sexismo, homofobia, chistes gastados y repetidos y groserías en cada oración, la película entretiene y divierte por algunos momentos, aunque en otros desconcierta. Está de más de decir que el filme, predecible a más no poder, no será de las comedias que permanezcan mucho en la memoria, menos con el antecedente de la primera. Vaya a verla… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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