junio 18, 2021 8:55 PM

Punto de nostalgia XV: La presa de Sanalona

sanalona

Símbolo detonante del emporio sinaloense

Leonidas Alfaro

La presa Ingeniero Guillermo Blake Aguilar, mejor conocida como Sanalona, nombre híbrido de origen Náhualt e Hispano, le asignan el significado de lugar de patos grandes.

El presidente de México, General Lázaro Cárdenas (1934—1940), en el año de 1939 apoyó la obra hidráulica, siendo Gobernador del estado de Sinaloa Pablo Macías Valenzuela y presidente municipal de Culiacán, el doctor Mariano Romero Ochoa.

Esta presa se encuentra a 24 kilómetros rumbo al oriente de Culiacán; su construcción obligó la evacuación del pueblo del Tepacal, cuyos pobladores, posiblemente dedicados a las siembras de temporal y cría de ganado, debieron cambiar su modo de vida, ahora explotando las bondades de la presa a donde los culichis, desde hace más de medio siglo, solemos ir a pasear y disfrutar de los callos de lobina, las fritadas de bagre, el pan de mujer y las empanadas de calabaza y piloncillo. Los viajantes que vienen de Tamazula, en el vecino estado de Durango, suelen llegar al restaurante del templete donde también se muestran algunas artesanías, entre las que destacan muebles para jardín hechos de vara de guásima.

La presa es un símbolo detonante porque fue la primera en el estado, logrando un avance muy importante para la agricultura estatal, y hasta logró impactar en el ámbito internacional; muestras de ello fue la atracción de agricultores extranjeros, de manera importante de origen griego.

La producción del tomate del valle de Culiacán, desde que se inició su exportación en jabas que llevaba el tren a Nogales, allá por los años 50, desplazó los agricultores de La Florida. Sinaloa tiene una bien ganada fama como productor agrícola, porque desde aquellos años ha figurado entre los mejores en cantidad y calidad. La resonancia agrícola de Sinaloa fue mundial cuando participó en La Revolución Verde de los años 60 y 70, destacando en la producción de trigo.

Después de La Presa de Sanalona se han construido diez más para irrigar casi la totalidad de los valles sinaloenses; su sistema de riego ha sido motivo de estudios de parte de países extranjeros; es pues un ejemplo de tecnología aparejado al desarrollo científico por la variedad lograda en hortalizas y granos, por el Centro de Investigaciones Agrícolas del Noroeste (CIANO).

Existen registros de estudiosos, como es el caso del licenciado Francisco Eduardo Urrea Salazar, quién escribió Las organizaciones agrícolas en México, aspectos históricos y jurídicos, documento que refiere sobre las valiosas actividades de las asociaciones y personajes que han brindado su esfuerzo a favor de la agricultura del país y en Sinaloa; sin duda la actividad más relevante en nuestro desarrollo social.

La presa Sanalona fue inaugurada en el año de 1948. Seguramente las festividades de aquel hecho alegró a muchos sinaloenses, y quizás el más entusiasta lo fue el presidente municipal, sin imaginar la tragedia que se avecinaba.

Días después del acto inaugural, no me fue posible precisar cuántos, el doctor Mariano Romero Ochoa, animado por la culminación de la obra, un fin de semana invitó a su familia a una incursión.

José Alfaro (1919—1995), mi hermano, era miembro del gabinete que conducía los destinos del municipio, él ocupaba el puesto de Secretario de Obras Públicas, y en relación al acontecimiento me contó: “El doctor Mariano Romero andaba contento y aquel día me dijo: ‘Amigo Alfaro, esta presa nos dará un avance muy importante, ahora será necesario que el señor Gobernador empuje para que el señor Presidente de la República apruebe la presa derivadora y los canales para lograr mejores riegos en el valle’”.

Seguro se logrará, doctor —le contesté—. El Presidente Ávila Camacho no se quedará atrás, no me queda la menor duda que sabe del avance que México puede obtener con esas obras, son complemento de la presa.

—Esa es mi esperanza, amigo Alfaro. Hablando de otra cosa, mañana domingo llevaré a mi familia de paseo; iremos a la presa.

—¿Necesitará de algún respaldo logístico?

—No amigo Alfaro. Le encargo esté atento, en contacto con el comandante Jefe de policía y tránsito, por si necesitan de su apoyo.

—Descuide doctor, estaré pendiente.

“Eran las cuatro con quince minutos cuando me llegó el reporte de alarma: el señor presidente municipal, su padre y un hermano se habían perdido en la inmensidad de la presa. Cuando llegué a la cortina ya casi oscurecía. Los bomberos habían rescatado al mayor de los Romero. El padre del doctor, en su consternación repetía: ‘¡yo les gritaba: no se suelten hijos, no se suelten!’, se refería a que no se soltaran de la lancha que había sido volteada por un remolino. Hasta el día siguiente encontraron los cuerpos del doctor Mariano Romero y su hermano.

En aquellas víctimas se sustentó ese extraño reclamo que suelen exigir los avances de la humanidad.

leonidasalfarobedolla.com

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