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Excesos de Semana Santa: Cuidado con la trampa del sodio y las grasas al comer mariscos

aguachile (4)

La idea de que consumir mariscos durante los períodos vacacionales no afectará la salud porque se trata de alimentos más sanos sin alto contenido calórico, es una trampa en la que es muy fácil caer.

De acuerdo con María Magdalena Gaviño Contreras, nutrióloga, existe la confusión de que no importa qué cantidad de mariscos preparados se consuma, no se subirá de peso.

“Sí existe esa confusión, es importante que se cuide mucho la combinación de alimentos, principalmente, porque por ejemplo, muchas veces piden un ceviche y dices ‘el ceviche no me va a subir tanto de peso’, pero hay que vigilar constantemente cuántas tostadas o galletas se consume”, explicó.

Si a ese ceviche se le agrega mayonesa, el paciente ya está consumiendo grasas y si le agregan salsa cátsup, están consumiendo azúcar, entonces se crea una combinación de ceviche con grasa, azúcar y cereales, además de las calorías en azúcares que se toman con un refresco, agregó.

nutriologa

“No está sirviendo de nada comer mariscos si se tiene la idea de que se quiere comer algo sano,  porque el beneficio que proporciona ya se distorsiona, si se abusa de las salsas, aderezos y condimentos a base de grasa, se pierde el beneficio de un rico y nutritivo ceviche”, consideró.

Gaviño  Contreras recomendó que si se quiere aderezar o agregar algo, que se opte por el aguacate y no la mayonesa, y evitar o reducir al máximo la cátsup.

Por sí solos los mariscos proporcionan algunos de los minerales que requiere el organismo, explicó,  y el beneficio se obtiene al consumirlo de manera natural, ya sea cocido o marinado con limón o curtido como se conoce comúnmente.

Los ceviches de moda son otro ejemplo, pues son servidos en un caldo elaborado a base de salsa de soya y aceite de oliva, ambos en exceso, con los que se pierden las propiedades nutritivas y el beneficio de consumirlos, dijo.

vacaciones

“Lo volvemos a decir e insistimos; estás consumiendo demasiado aceite de oliva, aguacate y salsa de soya, y en lugar de consumir un alimento que te va a beneficiar, estás perjudicando tu salud por el exceso de sodio y grasas”, indicó.

Al consumir este tipo de alimentos de manera frecuente, agregó, las personas que padecen sobrepeso y obesidad registrarán altos niveles de colesterol y triglicéridos, por eso todo debe ser en equilibrio.

Lo ideal es consumir, por ejemplo, ostiones, almejas, camarón y lo que quieran, pero sin caer en exceso.

Anteriormente el consumo de este tipo de alimentos se limitaba a ser aderezados con un poco de sal, limón y picante, pero hoy en día le han dado un valor agregado con otros aderezos que vienen a resultar dañinos para la salud, comentó.

Todos los alimentos tienen grasas, y se debe tener cuidado de ver cuales tienen más y cómo serán preparados, agregó.

“Si ya tienen grasa, ¿para qué los fríen?, ¿para qué lo empanizan?, ¿para qué agregarle aceites?, de preferencia hay que consumir los pescados al vapor, o en caldo tipo tlalpeño; con muchas verduras, sin agregarle más grasa”, sugirió.

La preparación de los camarones también se ha diversificado, y con esto ha llegado también una variedad de ingredientes que no aportan ningún valor nutrimental como el camarón empanizado, capeado, envueltos en tocino y rellenos de queso, con lo que único que se hace es exceder el consumo de grasa que el organismo rechazará.

Elevar el nivel de triglicéridos, colesterol y glucosa se verá reflejado con síntomas como mareos y dolor cabeza, invariablemente, pero en ocasiones, y en casos extremos el vómito, y los más propensos son quienes padecen obesidad y sobrepeso, mencionó.

Quienes no padecen esas enfermedades están en riesgo, agregó,  porque hay personas delgadas que traen un descontrol en sus niveles, pero luego abusan de este tipo de alimentos y se les dispara.

“Hay gente que dice ‘ahorita no como carne’ y les da por comer sólo camarón, abusan y hay un desequilibrio; es reversible, se da medicamento, el paciente debe hacer un cambio de hábitos, consumo mayor de agua, frutas y verduras y en poco tiempo se desaparece, siempre y cuando se apegue al tratamiento”, expuso.

No hay que perder de vista tampoco a los jugos de tomate condimentados con mariscos por la carga de sodio, observó.

“Hay que tener la cultura de vigilar los productos y con qué se están preparando, y esto incluye también las bebidas que llevan ese jugo de mariscos y tomate, soya, sal con chile y otros aderezos ricos en sodio y se pierde el sabor original”, dijo.

Encargada del programa de Métodos Preventivos Contra la Obesidad y la Diabetes en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), comentó que durante periodos vacacionales como Semana Santa se incrementa el número de atenciones a pacientes que llegan con cuadro de glucosa, colesterol y triglicéridos elevados.

“Combinamos los mariscos en Semana Santa con el exceso de capirotada, chiles capeados y todas esas cosas, tenemos estos alimentos para consumirlos de manera natural, pero la gente acostumbra, por estas fechas, a hacerlos capeados o fritos en aceite”, expuso.

No es lo mismo comerse un colache de calabacitas con panela a hacer una  torta de calabaza rellena de queso capeada y frita; “aquí es donde echan a perder el alimento, por un lado se debe estar consciente de que está rico, pero que va a perjudicar la salud”.

La recomendación es no caer en excesos, porque muchas veces por comodidad, al estar con la familia en la playa lleva a eso, y si se mezcla con alcohol, todavía peor.

micheladas

Semana santa: de tradiciones y excesos

La resaca pisa fuerte 

Guillermo Bojórquez 

La semana santa, la religiosa, conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazareth. Durante la semana mayor se celebran diferentes actos a medida que la semana va madurando; jueves y viernes santos, sábado de Gloria y domingo de Resurrección son las fechas más importantes de la misma.

Por otra parte, la semana santa turística, la mundana, celebra en muchos de los casos, el gusto de vivir, de vacacionar, de excederse. La frugalidad se ve aplastada por los derroches, los excesos y el sudor. En fechas como éstas, las leyes se extienden en la medida de lo necesario para permitir que las masas sacien la sed y el hambre acumuladas. Y es que en muchos destinos es más difícil encontrar una botella de agua que una cerveza.

Y para curar los males de un Rally de sol y embriaguez: las despiadadas crudas, nunca faltan las medidas remediales que se acostumbran para aminorarlas pues, de no hacerlo, quienes la padecen asumen que podrían verse personificando a Jesús de Nazareth en pleno Vía crucis cargando con la cruz de una colosal resaca. Ya sean caldos picantes, mariscos o las famosas micheladas, estos considerados remedios pudieran convertirse en agravantes para la salud de los que los consumen.

El error está en que no se ataca el trasfondo del problema: deshidratación y exceso de alcohol en la sangre. Por el contrario, al consumir alimentos irritantes, cargados de sodio y más alcohol se le está dando más trabajo al sistema digestivo, por lo que no habrá una plena recuperación de la salud y solo se alargará el padecimiento.

La principal forma de curar una cruda es hidratarse, ya que con esto se recuperarán parte de los minerales evacuados por la orina de la noche anterior y ayudará a expulsar el exceso de alcohol en la sangre.

Lo más recomendable es mantener un control de los excesos en comidas y bebidas durante la semana santa para que el domingo no sea, literalmente, un domingo de resurrección.

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