julio 31, 2021 7:01 PM

Arropan a Carmen: Simpatizantes de la periodista exigen su reinstalación en MVS

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Francisco Sarabia

El despido de la periodista Carmen Aristegui y sus dos colaboradores Daniel Lizárraga e Irving Huerta desde el viernes 13 de marzo, desencadenó una movilización social con protestas, manifestaciones y plantones sin precedentes en la capital del país, donde organizaciones sociales, colectivos, líderes sociales, artistas, intelectuales, académicos, estudiantes, escritores, periodistas y directores de medios libres de comunicación se han volcado a las calles, plazas y frente a las instalaciones de la empresa MVS Radio, para demandar la restitución de la comunicadora y su equipo de colaboradores, condenando el hecho como un atentado contra la libertad de información, de ideas y el derecho a la libre expresión.

A diez días de suscitado el conflicto, Carmen Aristegui había citado a los medios de comunicación y a distintos actores de la sociedad civil y defensores de la libre expresión de las ideas, para dar a conocer su postura ante este despido laboral que la opinión pública capitalina ha considerado como un acto abierto de censura contra la prensa y los comunicadores libres. Sin embargo, la convocatoria fue tal que el Museo Memoria y Tolerancia optó por cancelarlo, al quedar rebasado ante la muestra de solidaridad de ciudadanos que acudieron al lugar.

Tan solo entre representantes de medios de comunicación nacional e internacional, había 350 acreditados cuando solo se habían reservado 200, de acuerdo con la capacidad del auditorio del Museo. Esto sin contar a los cientos de seguidores, amigos y activistas sociales que según el personal de seguridad, superaba los 2 mil.

Desde el lunes pasado, Aristegui lanzó un ultimátum a la empresa para reinstalar a sus colaboradores. Ahí comenzó la avalancha de mensajes y comentarios por las redes sociales y en los espacios electrónicos de los periódicos de cobertura nacional e internacional, condenando el hecho que exhibe el abuso de poder en que incurre la familia presidencial y el desprecio que muestra por el respeto de un derecho consagrado en la Carta Magna y los tratados Internacionales que confieren el rango de derecho universal.

En el imaginario colectivo pesa también sentencia de que la comunicadora —muy comprometida con el periodismo que investigaba los negocios sucios de la clase política enquistada en Los Pinos—, hiciera públicamente un pronunciamiento en favor de México Leaks, un proyecto ciudadano anticorrupción orientado a transparentar las actividades, publicar y a filtrar documentos para exhibir prácticas deshonestas de los gobiernos en turno.

Jesús Ramírez, director del Periódico Regeneración y uno de los medios libres que apuntaló los pronunciamientos de condena por el hecho y su solidaridad con la comunicadora, opinó que el despido de Carmen Aristegui es un acto de censura cargado de autoritarismo.

Rafael Barajas el Fisgón, expuso: “Tengo la impresión de que esto no se va a quedar ahí. Eso es el anuncio de una campaña represiva y el principio de una cerrazón del régimen”.

El también director de la revista El Chamuco y uno de los moneros más reconocidos en el país, destaca que “urge organizarnos y no dejar que esto suceda”.

Es una amenaza contra otros medios como Proceso, La Jornada, El Chamuco, Ríodoce, el Sur de Guerrero y muchos más periódicos que investigan y cuestionan el ejercicio del poder presidencial. Esto es una amenaza contra los medios libres y sitios independientes. Esto es una embestida del Estado, de un Estado débil, desacreditado y en crisis profunda.

El escritor Javier Sicilia, quien estuvo presente en el Museo Memoria y Tolerancia, solidario con su causa, le dijo a Carmen Aristegui: “Te vamos a recuperar a ti y a esa paz y libertad que tanto has defendido. Aquí están las universidades para darte la voz”.

El poeta y luchador social dijo que “esta ola de agravios contra la nación, que hoy suma la censura a Carmen Aristegui, no va a parar. Esto es un crimen, una maldad, una irresponsabilidad que tendrá serias implicaciones para el Estado porque abonará a la indignación de una sociedad que está buscando una reconquista del suelo democrático”.

Lorenzo Meyer dijo que no es accidental lo que ocurre con Carmen Aristegui y dijo tener la impresión de que es una estrategia para volver a recuperar el control de la información que se tenía cuando el PRI dominaba todo el sistema.

Consideró que las investigaciones especiales que ventilaron las irregularidades en torno a la “Casa Blanca”, la casa de Malinalco y la corrupción en el PRI capitalino, le ocasionaron al gobierno de Peña Nieto un problema de legitimidad actual y la presión a la emisora de radio, para que saliera la comunicadora, justifica ese afán por disminuir el impacto de la noticia frente al poder cuestionado.

En las Facultades de Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Sociales, Derecho, Ciencias y en los Institutos de Investigación de la UNAM, así como en la Escuela Nacional de Antropología; el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología (CIESAS), la UAM; el INAH y el Colegio de México, se hicieron pronunciamientos para respaldar a la comunicadora y sus dos colaboradores.

Además, están formulando un documento con firmas, que junto con organizaciones no gubernamentales y medios libres enviarán a las distintas instancias y tribunales internacionales para exigir un alto a los atropellos contra éste y otros derechos consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En las redes sociales circula una campaña con firmas de académicos, estudiantes, investigadores y personal universitario solicitando a Radio UNAM abrirle el espacio a Aristegui para continuar informando a la sociedad sobre sus tópicos.

“Pedimos que Carmen Aristegui, mujer y periodista de probada honestidad, objetividad y transparencia, transmita a través de las frecuencias de la máxima casa de estudios de México y Latinoamérica, UNAM. Es decir, a través del 96.1 de FM y del 860 de AM de Radio-UNAM”.

Y al final reza: “Exijamos esto como [email protected]!!! La sociedad civil unida tiene un gran poder, ejerzámoslo!!!!La Petición puede ser firmada aquí”.

Escritoras como Martha Lamas; Guadalupe y Soledad Loaeza, Ángeles Mastretta y periodistas como Julio Hernández, Jenaro Villamil, Lydia Cacho, Pedro Miguel, entre otros, han manifestado a través de las redes sociales su solidaridad con Carmen y su equipo de colaboradores.

 

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