mayo 8, 2021 1:44 AM

Provoca secuestro en Cocula disputa por territorio

cocu

Tres grupos criminales en la zona norte de Guerrero iniciaron el mes pasado una guerra por el territorio que dominaba Guerreros Unidos, organización que ha disminuido su capacidad y mantiene un bajo perfil, por los embates que ha sufrido de las autoridades a su estructura criminal y protección institucional.

En este contexto es que fueron secuestradas, por lo menos, 14 personas la tarde del viernes, varias de las víctimas eran empleadas de la minera “Media Luna”, pero también había entre las víctimas pescadores y campesinos que viven en diferentes poblados del municipio de Cocula.

El plagio busca varios fines, explicaron distintas fuentes consultadas, obligar a la empresa minera a pagar por protección, obtener dinero de familiares de los secuestrados e infundir temor en la población para apoderarse del territorio.

El grupo dirigido por un narcotraficante apodado “La Burra” –al parecer Uriel Wences Delgado-, que no tiene tanto poder y capacidad, porque su territorio sólo se ubica en Nuevo Balsas, detallaron las fuentes, es el autor del plagio, porque aparentemente busca tener dinero fresco para poder ampliar su zona de influencia y enfrentarse a Los Rojos y a Los Michoacanos –que incluye a La Familia y a Los Caballeros Templarios-, que quieren dominar los municipios de Iguala, Cocula y Teleoloapan, que es una franja muy importante para el trasiego y siembra de amapola y marihuana, pero también en yacimientos de oro, muchos de ellos no explotados.

El secuestro

La tarde del viernes, un comando que vestía ropa tipo militar y que aparentemente era dirigido por “La Burra”, secuestró primero a un grupo de personas que se trasladaban en una camioneta, después hizo lo mismo con otros pobladores que estaban en las cercanías.

Hasta ahora, las autoridades desconocen el número exacto de personas que fueron secuestradas, porque son originarias de distintos poblados y municipios, el único confirmado es de 14, pero podrían ser muchas más, sostuvieron las fuentes consultadas.

Hasta el domingo se inició un operativo de búsqueda con policías comunitarios de Nuevo Balsas y personal del Ejército, quienes primero localizaron a seis personas, que estaban deshidratadas y tenían casi 48 horas sin comer, y quienes relataron que estuvieron caminando por el monte durante varias horas y bajo amenazas de muerte, hasta que lograron huir.

Las otras cinco personas secuestradas fueron liberadas, después de un enfrentamiento, en el que murió uno de los sicarios, otro fue detenido y lograron huir una decena más. A partir de los testimonios de las víctimas se descubrió que habría más personas secuestradas, por lo menos cuatro confirmadas, lo que provocó que el lunes creciera el operativo de búsqueda y rescate, por lo que Nuevo Balsas fue prácticamente sellado por el Ejército.

Las personas liberadas son habitantes de distintos poblados de Cocula: Real de Limón, La Fundición y Nuevo Balsas; así como de los municipios de Iguala, Chichihualco, incluso de los estados de Michoacán, Sinaloa y Morelos.

“En esas comunidades la gente está enojada porque las autoridades no hacen nada y tiene miedo de lo que pueda venir”, comentó una de las fuentes.

Por lo pronto, ante el despliegue del Ejército, contratistas de la minera “Media Luna” dijeron que unos 100 trabajadores serían trasladados hacia la cabecera municipal de Iguala y se reincorporarían hasta que la tensión baje en la zona. Esta minera no es la única que ha sufrido el cobro de protección por parte de organizaciones de narcotraficantes, pues existen varias en la franja conocida como El Cinturón de Oro, que es la región minera entre el Río Balsas y Tierra Caliente, y que es una de las más importantes de Guerrero y del país por su producción de oro. Las extorsiones a estas empresas no sólo garantizan la seguridad de sus empleados, también que puedan explotar sin problemas los minerales de la zona.

Esta práctica en territorio del grupo de Guerreros Unidos, explicaron las fuentes, había cesado desde la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, por el bajo perfil que debieron mantener y el despliegue de fuerzas federales que llevaban a cabo patrullajes, los cuales cesaron desde finales del año pasado, concentrándose los efectivos en Iguala y abandonando la zona de Cocula, donde fueron secuestrados los pobladores el viernes.

Esta ausencia de seguridad federal, la ausencia de la policía municipal de Cocula –porque la mayoría de sus agentes están siendo enjuiciados por su complicidad en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa- y el vacío que ha dejado Guerreros Unidos, ha permitido que puedan llevar a cabo secuestros y asesinatos en la zona, como parte de la confrontación con los otros grupos.

Un caso reciente ocurrió hace unos días en Cocula, el asesinato del suegro de Gildardo López Astudillo “El Gil”, uno de los principales operadores de Guerreros Unidos y señalado como corresponsable de la desaparición de los estudiantes. El señor Juan o “El Sapo”, como se le identificaba, habría sufrido un ataque en su propia casa por parte de “La Burra”, y con ello el reclamo por el territorio. (Eje Central)

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