mayo 8, 2021 7:42 PM

El país apunta a un levantamiento armado, sostiene Omar García, líder del Movimiento “Ayotzinapa vive”

OMAR GARCÍA. Cambios profundos, la condición.
OMAR GARCÍA. Cambios profundos, la condición.

Francisco Sarabia/Enviado

Ayotzinapa, Guerrero.-Habla el rostro duro del movimiento estudiantil de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa. Omar García es la expresión más acabada de esa indignación colectiva que cobró fuerza sin precedentes y tomó las calles de ciudades mexicanas y de buena parte del mundo para apelar a la solidaridad internacional, ante el clamor desesperado de padres de familia que exigen justicia y la presentación con vida de sus 43 hijos, supuestamente desaparecidos por miembros de cárteles del narcotráfico.

El joven estudiante de escasos 21 años, que semanas atrás hacía cimbrar el Zócalo de la ciudad de México con discursos cargados de rabia, coraje y frustración colectiva, comparte con Ríodoce su opinión sobre lo que ocurre en Guerrero.

Sostiene que la desaparición forzada de los 43 estudiantes normalistas —que se suman ya a la larga lista de tres mil desaparecidos en Sinaloa y a la de 25 mil reportados en todo el país—, coloca a México en la posibilidad real de brotes armados en diferentes partes del país, ante la resistencia e insensibilidad de la clase política y autoridades de iniciar un diálogo orientado a depurar las estructuras del poder, donde se evidencia que está infiltrado el narco.

Argumenta la gravedad del caso y señala que siete de cada diez políticos en México han recibido financiamiento y/o están ligados o ejercen la política bajo la sombra y el amparo de los intereses de los narcos, según datos de renombrados investigadores sociales.

Exhibe además los compromisos creados de las fuerzas castrenses para proteger a la delincuencia organizada y el contubernio creado para generar violencia y sembrar el terror, hasta ahora una de las armas más efectivas para paralizar a la sociedad civil y ejercer un control total sobre la población.

Sentado sobre uno de los amplios patios de la Escuela Normal de Ayotzinapa, plantel donde tiempo atrás dos íconos de la guerrilla en México, Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, ejercieron la docencia en varias generaciones de alumnos y dejaron tatuadas en sus aulas una forma de enseñanza que plantea nuevos paradigmas en la educación pública nacional, el líder estudiantil señala que en Guerrero se está gestando un modelo de organización que promete recuperar —por cualquier vía—, el derecho que tiene todo ser humano a vivir con paz y armonía.

Sus declaraciones, plenamente enmarcadas en el contexto de la lucha de clases, alimentan esa rebeldía común en el maestro rural de esta zona del país, que percibe en esta profesión la alternativa para poner límite a esa pobreza endémica que sacude al grueso de los hogares en Guerrero, Chiapas y Oaxaca.

Esta condición es la que da legitimidad a un movimiento de lucha movido por un ejército de pobres donde todo, hasta el miedo, se les ha arrebatado, asegura Omar.

GUERRERO. Ejército y pueblo enfrentados por el sistema.
GUERRERO. Ejército y pueblo enfrentados por el sistema.

—¿Si el Gobierno de Peña Nieto no da respuesta a los reclamos de los mexicanos sobre el paradero de los 43 estudiantes normalistas, cuál es el paso a seguir?
—Para nosotros, lo que haga o deje de hacer el Gobierno de Peña Nieto no va a cambiar el rumbo de nuestra lucha. Sus decálogos que promueve para tapar las heridas que sangran al país, en nosotros no significan más que “babosadas”. Esos son simples parches, son paliativos a un problema que necesita medidas más de fondo. No porque cambien la policía o pongan un 911, va a cambiar la podredumbre que permea a todos los poderes y que está detrás de todo.

Con la rabia que se asoma en el brillo de sus ojos, recuerda que hace unos días, el 14 de diciembre, vivieron la amarga experiencia de que policías federales borrachos los agredían cuando se manifestaban en una marcha.

“El problema no es de estructura, es de hábitos —indica—, y por mucho que nos digan que detrás de esto hay buenas intenciones, ya nuestros representantes, funcionarios y las instituciones están muy contaminados, muy condicionados por las mafias en el poder, esas que crean intereses dentro de la política en México y que hacen del Estado un negocio, una empresa, una propiedad.

“A nosotros que no nos vengan con decálogos o medidas absurdas que solo quieren cambiarle de ropa a la mona. Nosotros queremos otro país y no queremos que lo construyan ellos, ni nos interesan los cambios que puedan hacer porque siempre han utilizado la ley a su favor”.

Prosigue:
“Necesitamos que la gente entienda que debemos tener más responsabilidad y participación en la toma de decisiones de nuestras comunidades y del país. Por eso en Guerrero estamos creando un modelo alternativo de co-gobierno que responda al interés común. Por eso hemos creado los Consejos Municipales; por eso el referéndum Zapatista; por eso implementamos la organización comunitaria con sus policías ciudadanas, la educación alternativa, por eso nuestras normales rurales, por eso todo eso como otro esquema de hacer las cosas diferentes, desde abajo, no desde arriba.

“Es lo que tiene que entender la gente para que sepan que en este movimiento no estamos por una plaza, una matrícula o un edificio mayor para nuestra escuela, no. A nosotros hasta nos conviene que nos tenga abandonados el Estado. Las carencias con que vivimos en la Normal de Ayotzinapa nos permiten entender muchas cosas de cómo funciona el poder en México. Si nos dan comodidades nos hacen estar en otra galaxia y los normalistas de Ayotzi no queremos eso.

“En pocas palabras, les decimos que este movimiento va más allá. Y va más allá de mediditas que vengan de arriba, de esas medidas absurdas que no nos convienen a la mayoría del país”.

COMUNIDADES GUERRERENSES. Gobierno del pueblo.
COMUNIDADES GUERRERENSES. Gobierno del pueblo.

—¿Que le puede decir a la comunidad internacional?
—En primera, la gratitud de los estudiantes, padres y de todos los actores políticos y sociales de México que participan en este movimiento por la democracia. Agradecerles por ese gran coraje e indignación que han mostrado por lo que nos sucede a nosotros en nuestro país y de unirse a esas voces que en todo el mundo dicen que Ayotzinapa no está solo, que México no está solo. Nosotros continuaremos y esperamos que su solidaridad siga estando con nosotros y que esto no sea un asunto de modas como lo han querido ver los medios de comunicación. Porque esto seguirá presente mientras no sea resuelto.

“Ya ves, de los zapatistas no se habla ya mucho pero ahí están, como lo están las muertas de Juárez; la guardería ABC, los mineros, los miles de campesinos despojados de sus tierra, Acteal, la gente sin trabajo, hambrienta de justicia por tanto asesinato, por tanta impunidad. Los problemas ahí están y estos cabrones no los van a solucionar. Entonces estamos tratando de armar un movimiento que cambie radicalmente la situación en el país. No sabemos qué tanto vamos a lograr ni hasta donde vamos a llegar, pero les aseguramos que vamos a dejar un precedente.

“Por eso su apoyo y sus contribuciones serán muy importantes en este sentido, así como nosotros hemos de ayudar en cualquier lucha que se de en el mundo, ahí estamos con la solidaridad internacional. Somos partidarios de Lucio Cabañas, de Villa, de Zapata, de Simón Bolívar, del Che Guevara…

“Mucha gente nos pide que convenzamos a la demás gente de apoyarnos y en cierto sentido tienen razón, pero estoy convencido de que a estas alturas la gente que nos va a apoyar lo va a hacer y la que no, definitivamente no. Cada quien se enmarca en este esquema de la lucha de clases y cada quien toma parte ¿Quieren seguir así?, ¡pues así hay que seguir! ¿Quieren cambiar las cosas?, pues hay que cambiarlas. Y asegura con confianza que ya hay referentes de que “sí se puede trabajar sin el Estado, sin este sistema.

—En sus discursos expresa mucha ira, dolor, coraje contra el Estado, contra el narco-poder. Un duelo que le cuesta trabajo procesar ¿es así?
—El problema no es cambiar lo macro, sino lo micro. Algo de lo que combatimos somos. Entonces no se trata de tirar la pedrada nada más porque nos la regresan y con justa razón. Por eso es importante cambiar las relaciones sociales desde abajo. Desde las cuestiones de género, la igualdad y el respeto entre el hombre y la mujer, entre el padre y la madre, entre el maestro y el alumno. Eso es lo que nos interesa cambiar a nosotros, por eso hablamos de cambios profundos, no solo de erradicar o cortar la cabeza a la clase política en el poder.

Hay mucha ira, sí, porque es una vergüenza que nos hayan hecho eso, que nos hayan hecho ser lo que no somos y nos hayan inculcado una cultura que no es nuestra. No solo la cultura del narco. No es que hayan asaltado la política los narcos o los empresarios. Es ese individualismo del capitalismo. Esa forma de no solidarizarse. De no conocer a tu vecino pero sí conocer otras partes más lejanas. De no saludar a tu vecino pero si saludar al Papa Francisco.

—¿Hay odio?
—Sí, hay y mucho, pero lo queremos transformar en organización. Nosotros no hemos lastimado a nadie. Si por mí fuera, ya me hubiera quitado un zapato y aventarlo contra Peña Nieto como lo hizo aquel periodista árabe contra Bush, pero ni siquiera eso, porque nuestra lucha también es ética y en toda acción que hacemos hay una ética revolucionaria implícita. No se trata simplemente de venganzas o caprichos, esto no es una venganza de los padres de familia. Esto tiene profundas causas sociales y tiene más legitimidad que luchar por una plaza de maestro.

—Y estas heridas abiertas que tiene la sociedad mexicana con Acteal, con ABC, con un Estado de Guerrero que tiene 3 mil desaparecidos y un país que reporta 25 mil, ¿no pueden desencadenar el resurgimiento de movimientos armados?
—Los van a desencadenar. Yo no estoy diciendo tampoco que solo habrá un discurso pacifista. Cabrón, si yo en ese momento hubiera tenido un arma ese día, me defiendo porque hasta un perro que lo atacas se defiende. Eso está intrínseco en nosotros.

Amigos de Peña Nieto nunca vamos a ser, ni con ninguno de esos cabrones porque nunca hemos sido amigos. Este tiene que ver con una permanente lucha de clases y si se va a dar eso, se va a dar y eso no lo vamos a detener porque tampoco vamos a condicionar a nadie a que haga lo que decida. Si alguien les quiere dar un balazo pues que se los dé. Yo tampoco te voy a decir que no.

—¿Crees que Peña Nieto debe renunciar?
—No. Cambiar al poder ejecutivo o legislativo no sirve de nada. Cambiar al torpe que está al frente de un país no es suficiente Ahí están Argentina y Chile, países donde el hecho de cambiar el poder ejecutivo no sirvió de nada. El problema son los militares. Cierto es que Peña Nieto tiene que renunciar, pero detrás de él quienes los manejan, ese poder real que ahí está. Primero lo primero.

—¿Por qué los militares?
—Porque son los que han sostenido y sostienen las mafias aquí en México. Ya no es un secreto para nadie. Yo crecí en la sierra y no me digan que en Sinaloa y en Tamaulipas no ocurre lo mismo. El ejército nomás llega, recibe su lanota y se hace que no ve. Simula destruir plantíos de droga, de esa de los campesinos y es todo. Yo creo que más bien, se tienen que ir todos y sus instituciones porque de nada sirve cambiar lo de arriba cuando siguen hablando el mismo lenguaje y reproduciendo los mismos vicios.

—¿Que pasará si el Gobierno no entrega a los estudiantes?
—Pues eso es lo que le preguntamos al país, que va a pasar. Nosotros vamos a hacer muchas cosas porque aquí nadie se va a quedar cruzado de brazos. Si nos los entregan vivos no nos quedaremos de brazos cruzados porque no es bromita andar haciendo desapariciones forzadas.

Y si nos los entregan muertos, aguas. Esto no es sentimentalismo. Tampoco es venganza ni algo así, pero no se vale que maten a la gente de esa manera y mucho menos por motivaciones políticas. Yo entiendo que en un duelo dos personas se maten frente a frente, y entiendo que los zetas se agarren con los templarios y estos con la nueva generación de Nayarit, entiendo porque son dos partes contendientes que buscan el control del territorio.

Lo que no entiendo ni acepto ni me resignaré nunca, es que el Estado mismo esté asesinando a los estudiantes, a la población. Eso si ya está muy cabrón. No los eligió la gente para eso.

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