mayo 11, 2021 8:32 PM

Capote

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Uno de los más grandes y destacados actores que ha dado el cine, a nivel mundial, es sin duda alguna Philip Seymour Hoffman, quien desafortunadamente dejó de existir en febrero de este año, presumiblemente por una sobredosis de cocaína.
El actor, originario de Fairport, Nueva York, aunque lo merecía desde antes, por actuaciones como Felicidad (1998), Magnolia (1999), La duda (2008), por ejemplo, ganó un Oscar por su interpretación en la película Capote (EU/Canadá, 2005), dirigida por Bennett Miller, lo cual hubiera sido injusto que no se lo dieran.
La actuación que hace el también acreedor de un Globo de Oro, un Bafta, un premio del Sindicato de Actores, un Independent Spirit Awards y un Satellite Awards por este mismo papel, es impresionantemente magistral, al dar vida al escritor estadounidense Truman Capote, lo que además lo colocó en un lugar muy importante en el mundo del cine, por lo que puede decirse que fue la actuación de su vida.
El asesinato de la familia de los Clutter, en Holcomb, Kansas, le interesó tanto a Truman, que llegó hasta ahí para informar al New York Times, de donde era periodista. En ese lugar, se encargó de hablar tanto con las autoridades, como con las personas que habían conocido a las personas fallecidas.
Una vez que capturan a los asesinos, Capote se convence de que tiene ante sí una buena historia, por lo que hará todo para recabar la mayor información posible, y entrevistar a los homicidas.
Una vez que habla con ellos, el escritor se da cuenta que la información que le dan no sólo le sirve para cumplir con su trabajo para el periódico, sino que la historia es tan interesante, que le da la posibilidad de escribir un libro, y no cualquiera, sino uno muy bueno.
Es cierto que la cinta ofrece algunos datos sobre su vida, pero contrario a lo que se pudiera pensar, Capote no es una biografía del escritor de Desayuno en Tiffany’s, sino acerca de cómo escribió su libro más famoso: A sangre fría, de cómo se internó en ese lugar que le ofreció desde la observación directa, hasta entrevistas con los lugareños y los mismos asesinos.
Como ya dije, la actuación de Philip Seymour Hoffman es excelente: su mirada, sus gestos y su voz, logran un Truman Capote creíble, controversial, que se confunde fácilmente con el verdadero; la caracterización, la forma de vestir, el peinado… es igualmente sorprendente.
El histrión de la saga de Los juegos del hambre, no es el único que destaca por su interpretación, en este terreno, se mueven con mucha naturalidad, también, Catherine Keener y Chris Cooper.
La dirección de arte es igualmente interesante, en la que se recrea muy bien la época de finales de la década de 1950, tanto en la ambientación, como en la indumentaria de los personajes.
Capote es sólo un ejemplo de la capacidad histriónica de Seymour Hoffman, su filmografía incluye cintas de todos los géneros, y sus participaciones van desde protagónicos a papeles más pequeños, pero siempre destacables; es una pena que se haya ido tan pronto, pero ahí estarán sus películas para disfrutarlas siempre. No se las pierda… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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