junio 12, 2021 7:36 PM

La lista “rasurada”

PEDRO GUSTAVO. Claras amenazas.
PEDRO GUSTAVO. Claras amenazas.

Muchos cadáveres de desaparecidos están en la presa Picachos, pero el Gobierno no quiere investigar, acusan familiares
“¿Nomás esos desaparecidos tienen registrados en el sexenio de Jesús Aguilar Padilla?”, pregunta a Ríodoce Emilio Alacaraz, padre del desaparecido Pierre Carlos Alcaraz Zazueta, de 26 años, al ver la lista de personas desaparecidas publicada por este semanario la semana pasada.
Todavía no verificaba si en el documento aparecía el nombre de Pierre Carlos, “levantado” por un grupo armado, en la colonia Rincón de Urías, en Mazatlán, el 26 de mayo de 2010, pero ya tenía en su cansado rostro reflejado el signo de la inconformidad.
“¡Nombre, olvídate!, nomás en esa fecha, en mayo, fueron como unos 50 (“levantados”), fueron un chingo, como mil, más o menos; aquí en Mazatlán fueron como unos 500”, esgrime con la dolorosa estadística de un padre cuyo hijo fue arrancado violentamente de sus brazos.
Buscó con devoción religiosa la documentación de la denuncia de la desaparición de su hijo, presentada el 27 de mayo de 2010, ante el Ministerio Público, adscrito a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).
—¿Denunció ante la PGJE la desaparición de su hijo? —se le pregunta.
—Sí, pero ni caso te hacen —responde lacónico.
Gustavo
La primera muerte de Pedro Gustavo Navarro Benítez, de 55 años, fue cuando lo “levantaron” los sicarios, quienes luego lo habrían torturado y asesinado, pues ningún periódico consignó el secuestro perpetrado el 12 de noviembre de 2010.
La otra muerte la sufrió Navarro Benítez al no aparecer en la lista de las personas desaparecidas publicada, a pesar de que su familia denunció su desaparición ante la Agencia del Ministerio Público, de Mazatlán, adscrito a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).
Pero Navarro Benítez no es el único. Pierre Carlos Alcaraz Zazueta, de 26 años, y Jesús López Velázquez, de 27, “levantados” el 26 de mayo de 2010, en la calle Bahía Kino, de la colonia Rincón de Urías, tampoco aparecen en la lista de personas desaparecidas en el sexenio de Jesús Aguilar Padilla.
Asimismo, Juan Manuel Jiménez Peraza, de 32 años, y Raúl Rojas, “secuestrados” el 25 de mayo por un grupo armado, en la calle Margarita de la colonia Ricardo Flores Magón, tampoco son mencionados en el documento.
Los familiares de estos desaparecidos tienen la fuerte sospecha de que sus restos mortuorios yacen bajo las aguas de la presa Picachos.
El 12 de noviembre de 2010, poco antes de su desaparición, Pedro Gustavo Navarro Benítez había participado en la manifestación que los comuneros afectados de la presa Picachos, habían realizado en las afueras del palacio municipal de Mazatlán.
Liderados por el ahora finado Atilano Román Tirado, los campesinos protestaban en la explanada de la plazuela República, para que les pagaran sus terrenos y casas que se habían afectado con la construcción de la presa Picachos.
Ayotzinapa
“Como el pueblo no le hace presión al Gobierno, pues le vale madre, si estuvieran como lo que está pasando en Ayotzinapa, y se empieza a atacar la capital, ya hubiera hecho Malova que trajeran buzos y que sacaran todos los restos de los cadáveres desaparecidos que están en la presa (Picachos)”, dijo un pariente de una de las personas desaparecidas desde noviembre de 2010.
“Para mi que el cadáver de Pedro Gustavo Navarro Benítez, está en la presa Picachos, ahí hay muchos cadáveres, nomás que el Gobierno no quiere investigar”, sostiene.
El nombre de su familiar desaparecido no está registrado en las listas del documento especial de las más de mil personas desaparecidas en Sinaloa, publicado la semana pasada, en este semanario, pese a que Navarro Benítez fue secuestrado junto con Valente Loaiza Bonilla, de 54 años, en San Marcos, durante el sexenio 2005-2010 de Jesús Aguilar Padilla.
Pedro Gustavo Navarro Benítez fue “levantado” por un grupo delictivo integrado por al menos siete hombres armados, a la altura del tramo vial donde está el altar de la virgen de Guadalupe, en la curva de la carretera nueva que conduce de la Sindicatura de La Noria, hacia el poblado de San Marcos.
Según el testimonio de la familia, serían como las 17:00 horas cuando Pedro Gustavo y Valente Loaiza fueron secuestrados y desde entonces no saben de ellos.
No obstante que han pasado cuatro años, el consanguíneo de Gustavo habla casi en susurro, tiene miedo a represalias, por ello prefiere guardar el anonimato, pues recién perpetrado el “levantón” de Gustavo, se les acercó gente con amenazas no tan veladas advirtiéndoles que no investigaran.
“Así dejen las cosas, del tamaño como están, porque al rato van a ser ustedes, si ustedes se meten a andar investigando les va a ir peor”, fue la advertencia.
“Entonces así quedaron las cosas”, recuerda resignado, luego de asegurar que la esposa del afectado (Pedro Gustavo) habría denunciado formalmente el 13 de noviembre ante las autoridades estatales investigadoras.
Después se sabría que los captores de Navarro Benítez lo habían torturado y asesinado, por lo que la familia de Gustavo busca recuperar sus restos mortuorios para darle cristiana sepultura y tener un lugar dónde llevarle flores.
A raíz de que los familiares no saben dónde está el cadáver del desaparecido, no han podido obtener un acta de defunción para finiquitar legalmente los compromisos crediticios que el finado tenía con instituciones bancarias.
Ahora que pasó eso en Ayotzinapa, fíjate son 43 personas, mientras los mil y tantos que hay aquí; algunos de sus dolientes los han buscado y los han hallado en las fosas clandestinas, pero se necesitan buzos para buscar en la presa”.
“Hay muchos cadáveres ahí en el agua de la presa Picachos, lo que está haciendo el pueblo en Ayotzinapa es lo que hace falta hacer también aquí, para que el Gobierno se ponga las pilas y haga su trabajo de investigación”, insiste.
“No es justo que cuando los sicarios ‘levantan’ a una persona, el Gobierno no haga nada y cuando mucho se ponga a decir que se desapareció y se desapareció y ya ahí quedó la cosa”, critica.
Más nombres
-26 de mayo de 2010. Pierre Carlos Alcaraz Zazueta, de 26 años, y Jesús López Velázquez, de 27 años, fueron “levantados” por los sicarios, en la calle Bahía Kino de la colonia Rincón de Urías.
-Juan Manuel Jiménez Peraza, de 32 años, y Raúl Rojas, fueron “levantados” por un grupo armado, el 25 de mayo de 2010, en la colonia Ricardo Flores Magón.
-Pedro Gustavo Navarro Benítez, de 55 años, y Valente Loiza Bonilla, de 54, fueron “levantados” cerca de la curva de la carretera nueva que conduce de la Sindicatura La Noria hacia San Marcos, donde vivían los finados.

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