mayo 8, 2021 1:24 AM

Justicia al revés; le quitan a su hija por huir de maltrato familiar

RACHEL RANGEL: “Le dan la custodia a él y no tiene buenas intenciones”.
RACHEL RANGEL: “Le dan la custodia a él y no tiene buenas intenciones”.

Melissa Moraila
Yeira nació el 2 de septiembre de 2009 en Estados Unidos. Sus padres son José de Jesús Montes y Rachel Rangel López. El pasado mes de enero, cuatro patrullas con policías y trabajadores sociales del DIF llegaron por la niña de 5 años para llevarla a la Casa Cuna de Culiacán.
En 2005 la mamá de Rachel sufrió una parálisis cerebral. Su familia no tenía los recursos suficientes para tratar esa enfermedad. Ella, con la esperanza de ayudar a su madre, decidió dejar a su familia en Culiacán para trabajar en Estados Unidos, con un hermano que ya vivía allá.
Rachel conoció a José en enero del 2007, tenía dos meses saliendo con él y el día 16 de marzo de 2007 tuvo un accidente en el freeway en el estado de California, Estados Unidos. José abandonó el carro en el freeway y para evitar que la policía lo encontrara en su domicilio —ya que no cuenta con papeles legales para vivir allá— se mudó al departamento que Rachel rentaba en el cruce de las calles Bristol y Rosewood en Santa Ana, California.
Después del accidente, José interpuso una demanda al trabajo por una lesión falsa para cobrar el dinero de la aseguranza. Él mismo se golpeó la espalda con un cinturón para testificar que los golpes eran producto de un accidente de trabajo.
Rachel trabajaba en una compañía distribuidora de suplementos alimenticios. José la presionó para que de la misma forma que él lo hizo, fingiera un accidente en el trabajo para cobrar el dinero de su seguro también. Cuando no accedió, la obligó a abandonar ese trabajo.
Se puso de acuerdo con unos conocidos para que la contrataran en un lugar llamado Cabaña Market. José obligó a Rachel a tener relaciones sexuales con su jefe, alegando que el dinero que ella ganaba era muy poco y no alcanzaba para la renta y comida.
Durante esos meses, José no podía trabajar debido al juicio que corría por la demanda laboral. Tiempo después terminó obligando a Rachel a interponer una demanda por lesión en el trabajo, sin ser cierto, lo que significaba que por un tiempo ninguno de los dos podía trabajar.
Cuando estaban en la espera de cobrar el dinero del seguro de ambos, Rachel fue víctima de infinidad de abusos. Fue maltratada física y verbalmente, y obligada a prostituirse.
“Siempre me hizo sentir responsable de la situación en la que vivíamos, el dinero no nos alcanzaba y me extorsionaba para que hiciera cosas que no quería hacer. Es una persona que consume drogas, se ponía muy violento y me golpeaba”.
En febrero de 2013 las cosas se salieron de control y Rachel buscó ayuda con la policía americana. Un oficial levantó un reporte de violencia doméstica pero nunca pasó nada.
El 29 de marzo de 2013, Rachel, junto con su hija, se regresó a México, a pesar de la amenaza de José de quitarle la custodia de su hija, o robársela.
En mayo de este año, poco más de un año del hecho, se dictó una sentencia para regresar a Yeira Lucile a Estados Unidos, y se acusó a Rachel de secuestro. La niña fue registrada como ciudadana americana y el registro de la niña en México no fue posible, ya que Rachel no cuenta con los documentos originales del nacimiento de Yeira.
“He buscado apoyo por todos lados, fui a palacio de gobierno a pedir la ayuda del gobernador, fui a derechos humanos, fui al DIF a pedir ayuda de la esposa del gobernador, pero nadie me ha dado respuesta de inmediato”, sostuvo.
El mes pasado se dio resolución a la apelación que presentó Paulina López Almada, abogada de Rachel. El resultado fue que Lucile debe regresar a Estados Unidos con su padre, quien carece de facultades para venir a México.
“No entiendo porqué están dándole la preferencia a él, los hijos tienen que estar con su mamá, ellos le están dando la custodia de mi hija a él. Y sé que no tiene buenas intenciones”.
José ganó la custodia de una niña de 11 años—hija de otra mujer en Estados Unidos— a quien maltrata, acosa y utiliza, dice, para cobrar una pensión mensual que el gobierno americano da a los padres con niños nacidos allá.
El DIF ha seguido de cerca el caso de Yeira Lucile y existe una posibilidad de conseguir una visa para que Rachel vaya a Estados Unidos a pelear la custodia de su hija en el país vecino.
Actualmente Rachel trabaja como niñera en su casa y antes de eso trabajó en una taquería, pero lo dejó para buscar ayuda, y así recuperar a su hija.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) ayudó a Rachel a presentar un amparo para revocar la apelación por parte del Poder Judicial del estado de Sinaloa.
La titular del Juzgado Segundo Familiar, Marisela Huerta Chávez, decidió que la niña regresara a Estados Unidos.
“No entiendo cuáles son los argumentos, ni me han explicado en qué se basan para decidir que mi niña se va. Mi hija se encuentra muy mal en la Casa Cuna, está triste, a veces no quiere comer. La veo dos horas diario y los fines de semana me permiten estar con ella cuatro horas”.
Hay muchas irregularidades sin resolver. La denuncia se presentó meses antes de que Yeira cumpliera un año de estar en México, motivo por el cual la demanda procedió.
Rachel mencionó que José tiene como representante del caso a un tío que no cuenta con el poder legal para representarlo en el caso. Los reportes que se hicieron en el extranjero de violencia doméstica no se tomaron en cuenta en el juicio. Tampoco se investigó dónde y en qué condiciones vive el padre de la menor. El examen toxicológico que le ordenaron se lo practicó en una clínica privada en California, lo que pone en duda la veracidad de los resultados de las pruebas.

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