Melissa Moraila
Hoy 26 de agosto se cumplen 100 años del nacimiento de Julio Cortázar. El aclamado escritor nació en Bruselas, sin embargo, siempre asumió su argentinidad. Murió de leucemia en París el 12 de febrero de 1984.
La semana pasada se rindió un homenaje en la Ciudad de México por parte del músico Fernando Rivera Calderón y el escritor Jorge F. Hernández. Entre canciones, anécdotas y la lectura de fragmentos de Rayuela se recordó el esplendor de El Gran Cronopio.
Desde joven el escritor argentino tuvo una estrecha relación con México alguna vez declaró en una carta a su amigo Luis Gagliardi: “Me gustaría poder apreciar por mí mismo si todo lo que me han contado de México es cierto”. La primera vez que visitó tierra azteca fue el 18 de marzo de 1975.
Fue amigo de Octavio Paz y Carlos Fuentes, demostró siempre admiración por Juan Rulfo y Juan José Arreola. En 1956 se publicó la primera edición de Final del Juego, donde la mexicanidad está presente en los cuentos Axolotl y La noche boca arriba.
Alfredo Barrios, maestro en Letras por la Universidad Autónoma de México, dedicó su tesis de maestría a Cortázar. El especialista precisa que el escritor estuvo en nuestro país en tres ocasiones: la primera en 1975 para ser parte del Tribunal Helsinki encargada de los juzgados de lesa humanidad contra Chile y otras dictaduras latinoamericanas; en 1980 vacacionó en las playas de Zihuatanejo y en 1983 se presentó en la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
En Argentina se declaró el 2014 como El año Cortázar con el pretexto del centenario de su nacimiento.
