junio 25, 2021 6:05 AM

La temporada de huracanes, sin tregua para obras inconclusas

PUDREDUMBRE. La historia se repite.
PUDREDUMBRE. La historia se repite.

El mismo miedo. La misma desesperación y desamparo de un año atrás sintieron los habitantes de sectores vulnerables, cuando la lluvia pertinaz del jueves pasado hizo subir el nivel de agua en arroyos, drenes y ríos. Nadie se lo esperaba. El agua entró despacio y de madrugada, durante tres horas y media, sin aspavientos ni alertas rojas de huracanes. Cuando se dieron cuenta ya eran de nuevo damnificados. Como aquel septiembre con el huracán “Manuel”.
Los vecinos que viven sobre el bulevar Salvador Alvarado, en Infonavit Humaya —en el entronque con la carretera Internacional—, despertaron, otra vez, entre el lodo, la basura y el agua podrida que se vertió del afluente que corre paralelo junto a sus casas. El panorama: árboles caídos, lodo, basura y muebles mojados expuestos al sol.
En los nuevos fraccionamientos residenciales de la zona norte, como Portalegre, Conquista del Rey y La Castellana, construidos a un costado del canal Bacurimí, el bulevar Conquistadores —que inicia en el arco de La Conquista desde la carretera a Culiacancito—colapsó ante la fuerza del agua.
De acuerdo a información de Protección Civil, la lluvia de hace tres días ocasionó que cuatro mil familias perdieran sus pertenencias, tras inundarse varios sectores de 17 colonias y 14 fraccionamientos de Culiacán y 16 comunidades de Mocorito. También se dañaron las carreteras Guamúchil-Mocorito y Culiacán-Imala.
El desastre de esta semana ya se veía venir un mes antes, cuando a principios de julio pasado, una semana y media de intensas lluvias en el centro y norte del Estado dejaron como saldo dos personas muertas, casas derrumbadas, poblados incomunicados y familias evacuadas.
DREN BACURIMÍ. La fuerza del agua.
DREN BACURIMÍ. La fuerza del agua.

Obras apresuradas
Hasta entonces, el gobierno estatal y el ayuntamiento de Culiacán comenzaron, en plena temporada de huracanes, obras tardías de reparación y mitigación de riesgos, como la de siete puentes que colapsaron y en los que no se había trabajado porque el recurso del Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) no había llegado a las arcas estatales.
El secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Gobierno de Sinaloa, José Luis Sevilla Suárez, anunció que pedirían “fiado” 51.9 millones de pesos para derrumbar y reconstruir los puentes, localizados en Navolato, Culiacán, Angostura y Mocorito. Y mientras este dinero viene en camino, se acordó iniciar las obras de inmediato y sin licitación.
En Infonavit Humaya, los colonos no olvidan que hace un año bloquearon la carretea México 15 para exigir solución a las afectaciones provocadas por el huracán “Manuel”. En concreto, el desvío del canal Agustina Ramírez, uno de los principales causantes de las inundaciones en el sector, pues se desborda cada vez que llueve.
Para liberar el bloqueo, el entonces alcalde Aaron Rivas Loaiza, actual secretario de Desarrollo Económico, se comprometió a resolver el problema: “yo dejo el proyecto etiquetado con recursos para que el próximo año se los hagan, que se les cumpla antes de que las lluvias de julio del año que entra vuelvan a aparecer”, aseguró.
La promesa fue retomada después por el actual alcalde Sergio Torres. Luego de un proceso de licitación y asignación de dos semanas, inició la obra, que tiene una inversión de 10 millones de pesos, con recursos municipales y federales.
El director de Obras Públicas municipales, Ramiro Cruz León, dijo que se pretende ampliar el canal hasta 12 metros de ancho, en el tramo que cruza debajo de la carretera, con lo que se resuelve en 80 por ciento la problemática del sector Humaya”.
Pero las lluvias no dieron tregua.
VALLE ALTO. Obra inconclusa.
VALLE ALTO. Obra inconclusa.

Nuevos fraccionamientos
En el fraccionamiento Valle Alto, la experiencia que dejó la inundación del año pasado urgió a que se hicieran las obras que se habían negado a realizar desde un principio. En ese sector, máquinas pesadas trabajan en la construcción de drenaje pluvial. El verde y arbolado camellón principal está dando paso a hondas zanjas recubiertas de concreto.
En el área de La Conquista, algunas calles colapsaron ante la fuerza del agua del dren Bacurimí, que recorre ese sector, atraviesa Villas del Río y parte de Valle Alto, para desembocar en el río Culiacán.
Para el doctor Reynol Díaz Coutiño, especialista en planeación y desarrollo sustentable, las lluvias ponen al descubierto, entre otras cosas, la debilidad de la planificación urbana de las ciudades en Sinaloa.
Lo diagnosticó hace diez años. En su artículo La expansión urbana y algunos hechos crudos de tres ríos que se ahogaron, precisó que “en sus prácticas cotidianas, los especuladores inmobiliarios “fragmentan y obstruyen arroyos sin tomar en consideración los riesgos o beneficios potenciales que estos pequeños afluentes significan para el sistema lacustre. Devanan cerros, deforestan y provocan erosión sin importar las consecuencias que los habitantes de más abajo pudieran exponerse”.
Y lo ha repetido en sus conferencias: Medir la calidad de vida sólo mediante el cálculo económico, que mide el éxito en términos de la producción e ingresos, sin tomar en consideración la magnitud de la pérdida que implica la función ambiental, es un enfoque de alta pobreza intelectual.

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