junio 25, 2021 4:40 AM

El Gran Hotel Budapest

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Ya lo vimos en Los excéntricos Tenenbaums (2001), Viaje a Darjeeling (2007) y Moonrise Kingdom,un reino bajo la luna (2012), si algo distingue las películas de Wes Anderson es la originalidad, y El gran hotel Budapest (The grand Budapest hotel/EU/2014), su más reciente trabajo, no es la excepción.
La historia, con guión de él mismo, está situada en 1932, en la ficticia República de Zubrowka, poco antes de iniciar la guerra; con el sello muy personal de Anderson, logra un excelente resultado, aderezado con unas actuaciones de primer nivel.
El concierge M. Gustave (Ralph Fiennes) le da instrucciones al nuevo botones, Zero (Tony Revolori), acerca de cómo debe conducirse en sus labores, y parece que todo marchará como es común en la dinámica diaria de un hotel, pero la muerte de una asidua huésped hace que tanto instructor como aprendiz huyan lo más rápido posible, al apuntar las acusaciones contra Gustave.
Si bien la pareja de empleados recibe ayuda de diferentes personas en su trayecto de escapada, llega el momento en que se separan, porque el concierge, aun con esa seguridad, galanteo, cinismo y todas las relaciones sociales que tiene, termina en la cárcel.
Gustave buscará la forma de salir, ya sea que sus buenos modales con los que funciona en el hotel le sirvan para agradar a más de uno ahí dentro y le ayude, o que se ponga de acuerdo con sus compañeros de celda y se escapen juntos.
El problema es que Dmitri (Adrien Brody), el heredero del hotel, anda en busca de Gustave, porque éste, además, se quedó con una pintura que el otro cree que le pertenece; y que Jopling (Willem Dafoe) es el encargado de eliminar del camino a quien le estorbe en su misión, y el concierge es parte de la lista.
Lo bueno es que Zero, desde afuera, también hace su trabajo para que todo se aclare, y no podría realizarlo mejor sin la ayuda de su enamorada Agatha (Saoirse Ronan), y así para cuando jefe y empleado se encuentren de nuevo, tendrán más elementos a su favor para probar su inocencia.
Si bien las cintas de Wes Anderson son muy creativas y divertidas, es El gran hotel Budapest en la que logra conjuntar todo esos elementos que caracterizan su obra: el especial humor de sus personajes, lo extremadamente extraños de éstos, sus encuadres, el manejo del color y las historias que sólo pueden suceder en su mundo.
Las actuaciones de todos los que participan en la cinta son excelentes (hasta los cameos de algunos intérpretes), pero la gran sorpresa es Ralph Fiennes en un papel cómico, o al estilo cómico de Anderson, y lo hace impresionantemente bien. Es de reconocerse que entre tanto actor de primera, Tony Revolori logra sobresalir y tener sus propios muy buenos momentos.
Un punto a favor de la historia, acompañada de la muy disfrutable música de Alexandre Desplat, es que nunca es predecible: el director nos sorprende a cada instante, y lo que habíamos pensado que sucedería, jamás pasa.
La cinta, que trae al espectador entre saltos, correteadas y huidas, cuenta también con las interpretaciones de Tilda Swinton,  HYPERLINK “http://www.labutaca.net/imagenes/tag/el-gran-hotel-budapest/?foto=26588” Owen Wilson, Tom Wilkinson, Bill Murray y  HYPERLINK “http://www.labutaca.net/imagenes/tag/el-gran-hotel-budapest/?foto=27250” Jude Law, entre otros. No deje de verla… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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