junio 22, 2021 1:19 PM

Mortales contra el “Dios de la Jaiba”

JAIBERA. Desvío de impuestos y de cuotas patronales.
JAIBERA. Desvío de impuestos y de cuotas patronales.

Robert Brian Stryker, explotador laboral, denuncia ex trabajadores
Martha Delia Mora Salas está por cumplir tres años de inutilidad laboral por un accidente de trabajo que ocurrió en la congeladora del ejido Gabriel Leyva Solano, rentada por las empresas Desarrollo Integral de Jaiba de México S.A. de C.V. y OT Exports de México S.A., y por el cual no ha recibido indemnización alguna, excepto abusos de poder.
En ese lapso, ella ha descubierto que no ha prosperado su denuncia, debido a la confabulación de autoridades laborales locales con patrones explotadores. La mujer acusa que el área de accidentes de trabajo del Instituto Mexicano del Seguro Social en Los Mochis, en específico el ingeniero Peragalo “N”, saca de la manga documentos para justificar el retraso en la confirmación del accidente de trabajo.
Lizeth Félix Salas, hija de Martha Delia, señala que la búsqueda de justicia laboral para su madre se ha entrampado porque el entonces patrón, el estadounidense Robert Brian Stryker, co propietario de las dos empresas mencionadas y quien se hace llamar El Dios de la Jaiba, tiene a sus pies a las autoridades federales locales, a quienes paga para no cubrir las cuotas obrero patronales y desviar impuestos. La copropietaria es la contadora mochitense Maclovia Robles Rubio.
Sentada en la orilla de su cama, pues su casa es tan pequeña que un solo cuarto le sirve de doble recámara, sala, comedor y cocina, la mujer accidentada, ya abuela, soporta los dolores que le producen una faja metálica que de por vida debe llevar amarrada a la espalda y al abdomen, y que le da soporte para poder caminar, pues de no atársela estaría en riesgo de quedar inválida y postrada en cama.
Su historia con el gringo comienza en el 2009, cuando se alquiló de forma verbal para el descargando de jaiba a razón de 250 pesos diarios más bono por producción.
Durante dos años laboró sin problemas, recibiendo pagos semanales a cambio de la firma de nómina y de recibos. Nunca le dieron duplicados.
Jamás ocupó asistencia médica, hasta el 16 de agosto del 2011, cuando cargando charolas metálicas con carne de jaiba resbaló en los escalones de metal. Los pies le quedaron atorados en la escalinata, su cabeza golpeó el piso de concreto y la espalda se le arqueó al máximo, hasta perder el sentido. Ella sabría un año después que por esa caída, el disco invertebral se le había desviado y que le urgía una operación de columna, de lo contrario estaría inmovilizada de la cintura hasta los pies.
Aquel 16 de agosto despertó en una farmacia de Gabriel Leyva. El médico que la auscultó se negó a continuar con la atención porque requería de hospitalización inmediata. Fue llevada al Hospital General, y es hasta entonces cuando se entera que no estaba registrada en el Seguro Social.
AUTORIDADES COMPRADAS. Denuncia laboral entrampada.
AUTORIDADES COMPRADAS. Denuncia laboral entrampada.

Su hija Lizeth, quien al igual que cuatro miembros más de la familia trabajaba en la misma jaibera, busca a los dueños de la descarnadora. Encuentra a Lizeth “N”, que la hacía de gerente y secretaria. Le reclama el seguro y le ofrece inscribirla a cambio de no denunciar el accidente de trabajo. Acuerdan también pago de salario, pero reducido. Durante tres meses, Martha Delia recibe atención médica y pagos. Pero repentinamente todo se suspende una semana antes de la operación.
Ella decide pedir prestados 6 mil pesos y compra el seguro personal a su madre. Así es operada.
Durante los dos años de convalecencia el gringo despide a toda la familia, y la reta a denunciarlo ante cualquier instancia, pues argumenta que es intocable por “los mugrosos sinaloenses, a cuyas autoridades ha comprado con dólares”.
Lizeth tiene fresco en la memoria ese momento: “Me encuentra y me dice: ustedes, los sinaloenses son unos muertos de hambre y yo soy el Dios de la Jaiba, porque tengo a mis pies a todas las autoridades, y haz lo que quieras y cómo quieras. No te voy a dar nada”.
Es producto de esa humillación, cuando ella decide luchar contra el empresario. Pero poco a poco va descubriendo que lo que él entonces dijo era verdad: había comprado a todas las autoridades, al Seguro Social y a la Dirección de Trabajo y Prevención Social también.
Ella y su madre han decidido continuar en su lucha, exhibir a los funcionarios del IMSS corruptos y demás autoridades locales que enriqueciéndose con dólares indebidos, favorecen la esclavitud y explotación laboral por extranjeros en Sinaloa.
Incluso, afirman, acudirán a instancias superiores para denunciar lo que pasa con la industria jaibera local, que terminó en manos extranjeras de gringos explotadores.
2009: Martha Delia Mora Salas se contrata en la descarnadora de jaiba
2011: Sufre accidente de trabajo
2012: Es operada de la columna y queda impedida de trabajar.
2014: Su caso no se resuelve.

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