junio 25, 2021 6:14 AM

Yesenia Armenta: Confesión bajo tortura

Yesenia Armenta. Amparo en puerta.
Yesenia Armenta. Amparo en puerta.

Documentan expertos agresión policial contra Yesenia, a quien acusan de haber ordenado el crimen de su esposo, Alfredo Cuén
Yesenia Armenta Graciano, viuda de Alfredo Cuen Ojeda y presunta autora intelectual de su homicidio, fue torturada el 10 de julio de 2012 con los mismos métodos de tortura y malos tratos utilizados por policías en todo México para forzar confesiones.
A dos años de su detención ilegal, Yesenia presenta estrés post traumático, depresión severa, rotura del tímpano izquierdo y disminución de la audición en el mismo oído, secuelas de la tortura constatada científicamente por el Grupo de Expertos Independientes en Medicina Forense del Consejo Internacional de Rehabilitación de Víctimas de Tortura.
Duarte Nuno Viera, especialista en medicina legal y quien entre otras distinciones es consultor forense del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, y Ana Deutsch, especialista en psicología clínica, calificada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como experta en las consecuencias psicológicas de la tortura, realizaron en enero de 2014 un informe pericial sobre el caso de Armenta Graciano, basados en el Protocolo de Estambul.
El informe médico psicológico forma parte del expediente presentado en la demanda de amparo por privación ilegal de la libertad, malos tratos y tortura que la familia de Armenta Graciano interpuso en el Juzgado Tercero de Distrito, juicio que el pasado 9 de mayo fue concluido y se emitirá una resolución en un plazo legal de 30 días.
Con la prueba aportada, la familia y defensa de Yesenia esperan que el amparo se resuelva a favor y se otorgue la libertad inmediata.
Procuradurías cómplices y omisas
Pero además de las huellas físicas y sicológicas, el informe presentado por los integrantes del Consejo Internacional de la Rehabilitación para Víctimas de Tortura, revela que detrás del caso de Yesenia hay complicidad y omisión de la Procuraduría General de Justicia de Sinaloa (PGJE) y la Procuraduría General de la República (PGR).
Y es que mientras la Comisión Estatal de Derechos Humanos y el Grupo de Expertos Independientes en Medicina Forense coinciden en los resultados, el departamento de Medicina Forense de la PGR sostiene que no se encontraron secuelas de tortura y que las afectaciones que Yesenia denunció no tienen relación con los métodos de tortura descritos por ella misma.
Desde el 10 de julio de 2012 hasta abril de 2013, Yesenia ha sido sometida a 15 revisiones médicas por diversos especialistas y dependencias, pero han sido sólo los dictámenes de la PGR y PGJ los que descartan las lesiones traumáticas.
“Dictámenes suscritos por médicos adscritos a la Dirección de Investigación Criminalística y Servicios Periciales de la PGJE y el Servicio Médico de la Policía Ministerial, son, curiosamente, los únicos exámenes en los que no se ha observado ningún tipo de lesiones traumáticas y nos suscitan las mayores reservas en cuanto a credibilidad”, señala el informe.
Incluso, el dictamen de la PGR es criticado por sus irregularidades, inconsistencias y omisiones.
“Siendo sí absolutamente inaceptables desde el punto de vista pericial y científico, algunas de las ‘interpretaciones’ y ‘conclusiones’ hechas en el dictamen médico—psicológico del Departamento de Medicina Forense de la PGR, realizado en el día 25 de octubre de 2012”, enfatizan los expertos.
Frente Cívico. Agresiones documentadas.
Frente Cívico. Agresiones documentadas.

La pesadilla que no termina
Sin distinguir si son sólo recuerdos o una realidad que regresa para aterrorizarla, Yesenia sufre de reacciones disociativas, es decir que, de forma involuntaria recuerda los momentos en los que fue torturada y los siente como si estuvieran sucediendo de nuevo. Cuando aquellos recuerdos regresan, Yesenia siente ganas incontrolables de orinar.
Recluida en el Cecjude desde hace un año 10 meses, Yesenia sufre de insomnio pero cuando logra dormir tiene pesadillas recurrentes en las que ella, su esposo y sus hijos son perseguidos y secuestrados por hombres encapuchados.
La mujer de 31 años ha perdido ocho kilos de peso, provocado por la falta de apetito; no convive con las demás reclusas y muestra poco interés en las actividades recreativas del centro.
Los síntomas manifestados por Yesenia coinciden con los criterios para diagnosticar estrés post traumático y depresión severa del Manual de Diagnóstico y Estadística de Desórdenes Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana, explica el informe pericial.
El martes 10 de julio, ocho días después del asesinato de su esposo, Yesenia fue privada de su libertad por hombres que posteriormente se sabría que eran policías ministeriales.
Esposada, desnuda y con los ojos vendados, la mujer fue insultada, amenazada, humillada, golpeada, asfixiada y agredida sexualmente.
En repetidas ocasiones la amenazaron con descuartizar a sus hijos y a su hermana si no confesaba el homicidio de su esposo.
Los hombres desconocidos golpearon su cabeza y los oídos con las manos abiertas, pisaron los dedos de sus pies, le pegaron en la espalda con un trapo, colocaron bolsas de plástico en su rostro que le impedían respirar. Todo se repetía una y otra vez.
Hubo un momento de silencio en el que pensó que la tortura había terminado pero entonces fue subida a un vehículo y llevaba a otro lugar, a través de caminos de terracería.
Ahí, en el segundo lugar desconocido para ella, le quitaron las esposas y la obligaron a desvestirse.
Una vez desnuda, fue esposada de nuevo, le ordenaron tirarse al piso y la envolvieron en una cobija, amarraron sus pies con una cinta y comenzaron a golpearla en el abdomen, en el pecho, en los costados y en las piernas.
Todavía desnuda, a Yesenia le arrojaron agua en la cara hasta provocarle la asfixia, se desmayaba y luego la despertaban a golpes, el acto se repitió en varias ocasiones.
Como si el tormento pareciera no tener fin, a Yesenia la colgaron de los pies, apretaron sus pezones y le introdujeron los dedos en la vagina, abrieron sus muslos y le metieron un objeto por el ano.
Pasaron algunos minutos sin agredirla, le regresaron su ropa y entonces le explicaron cada uno de los detalles que después tendría que declarar.
“Vas a decir, hija de la chingada, que tú mandaste matar a tu esposo, que tú pagaste 85 mil pesos, que te pusiste de acuerdo con tu hermana Noelia y que ella contrató a los asesinos”, relata el informe pericial.
Otra vez vendada y esposada, la subieron a un vehículo y le dijeron que la llevarían a declarar.
En un lugar donde escuchó tacones de zapatillas, voces de mujeres y sonidos de teléfonos, a Yesenia le tomaron su declaración con los ojos vendados.
Después de repetir todo lo que le habían ordenado decir, alguien le quitó un poco la venda y tomó su mano derecha, le puso tinta en el dedo índice y la hizo poner su huella en todas las hojas.
En las oficinas del Frente Cívico Sinaloense, Javier Enriquez Sam, coordinador general del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, presenta el informe pericial del caso de Yesenia, lo acompaña Mercedes Murillo Monge y uno de los hermanos de Yesenia.
Detrás de ellos, en una mesa que se ubica en un rincón del cuarto, los dos hijos de Yesenia escuchan atentamente la exposición, junto a una hermana de la víctima.
Guardan silencio, mantienen su mirada dirigida hacia el suelo y de vez en cuando intercambian palabras entre ellos.
Se observan tranquilos, serios, ecuánimes.
La presentación concluye, los presentes se despiden, algunos comienzan a salir de la oficina y entonces, Sergio, el hijo menor de Yesenia, rompe en llanto, lo abraza su hermana Ana y ambos son arropados por su tía.
Los hijos de Yesenia. Víctimas colaterales.
Los hijos de Yesenia. Víctimas colaterales.

Sinaloa entre los estados que van a la alza en torturas
Sinaloa, al igual que la mayoría de los estados en el norte del país, como Chihuahua, Tamaulipas y Nuevo León, ha presentado en los últimos diez años un incremento de casi el 500 por ciento en casos de confesiones bajo tortura.
Según detalló Javier Enríquez Sam, coordinador del Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, en el norte del país, la tortura como estrategia de las fuerzas armadas para realizar investigaciones, forzar confesiones y “esclarecer” casos que tengan una fuerte presión social, continúa incrementándose.
En los primeros días de mayo de 2014, el relator especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, Juan Méndez, visitó México y concluyó que después del gobierno de Felipe Calderón, donde se emprendió una guerra contra el narcotráfico y la tortura se detonó en el norte del país, actualmente, el fenómeno sigue creciendo pero con menor difusión mediática.
“Con el cambio de gobierno la tortura no cambió, sigue manteniéndose en el mismo nivel que lo deja el PAN pero lo que sí cambió es la información en los medios, ha bajado un 50 por ciento la información mediática sobre los casos que se dan, este gobierno lo que más ha dado importancia es a sus nuevas reformas”, indicó Enríquez Sam.
El defensor de los derechos humanos explicó que el caso de Yesenia Armenta está considerado dentro de los actos de tortura para forzar confesiones, originadas en una presión social y mediática en contra las autoridades encargadas de la procuración de justicia.
“Tienen que agarrar a alguien de inmediato, como no investigan bien agarran al primer presunto inocente y órale, con eso justifican que ellos sí están trabajando porque están agarrando a supuestos delincuentes que no son delincuentes son inocentes”, señaló.
Enríquez Sam destacó que el caso de Yesenia Armenta fue atraído por el relator de la ONU y ya está registrado ante el organismo mundial.

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