domingo, noviembre 28, 2021
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Noé

noé
Aunque la historia está basada en la del Génesis, el cineasta Darren Aronofsky lleva al cine una visión personal del diluvio, con Noé (Noah/EU/2014), en la que además de una enorme arca construida de tamaño real, los efectos especiales, con gigantes tipo  y una gran cantidad de animales, están por todas partes.
La cinta no sigue la historia de la Biblia, tal cual, pero el capítulo que se cuenta en las sagradas escrituras está mayormente presente; la idea le surgió al cineasta a los 13 años, cuando a partir de un concurso escribió un poema de Noé.
A partir de un sueño, Dios le habla a Noé (Russell Crowe) y le pide que construya un arca, en donde sólo estarán sus tres hijos: Sem (Douglas Booth), Cam (Logan Lerman) y Japheth (Leo McHugh Carroll); su esposa Naamé (Jennifer Connelly), y su hijastra Ila (Emma Watson), así como parejas de animales de todas las especies, porque lloverá por un largo periodo, con la intención de desterrar la maldad de la tierra.
Para tal misión, Noé cuenta con la ayuda de los ángeles caídos, en forma de enormes rocas, que viven en una zona a la que nadie quiere entrar, por temor.
La misión no será sencilla para Noé, porque pasarán muchos años antes de que termine de construir la enorme embarcación, y por las constantes amenazas de parte de Tubal Caín (Ray Winstone), quien tiene la intención de quedarse con el arca o, mínimamente, meterse en ella para salvarse.
También, el hombre elegido para crear un nuevo mundo tendrá que enfrentarse a su familia, específicamente a uno de sus hijos, quien no tiene una esposa, y quiere hacerse de una para buscar su descendencia.
El diluvio está a punto de llegar y hay que estar dentro de la barca, y el resto de humanos harán todo lo posible por salvarse, aunque tengan que enfrentarse a los ángeles caídos y a Noé.
Lo interesante de la película es que muestra un Noé más humano, que reniega, tiene miedo, pelea y parece no titubear a la hora de decidir quién se queda y quien no en el arca, a pesar de que eso le implique la posibilidad de matar.
Russell Crowe entrega una actuación en la que cumple con la tarea: no es nada plano, sino todo lo contrario, se adecua perfectamente a cada situación, y lo mismo es un padre para una niña desamparada a la que le canta para dormir, que uno terco e incomprensible con los de su propia sangre; obediente para lo que Dios le indica que haga, aunque reniegue de cómo tiene que lograrlo; un hombre dispuesto a matar, que a la mera hora es el más bondadoso.
Otro punto a favor es que, a pesar de los alcances a los que se ha llegado en efectos especiales por medio de computadoras, Aronofsky, como un capricho de niño, construyó el arca en tamaño real, de acuerdo a las medidas que indica la Biblia. Si bien, el derroche de tecnología es al por mayor, hay ocasiones en las que se percibe falso; los gigantes se ven fuera de lugar y la lluvia no causa un impacto catastrófico.
Si piensa que la trama es fiel a la tradicional y quiere instruirse sobre la Biblia, no es el caso. Vaya a verla… bajo su propia responsabilidad, como siempre.

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