agosto 3, 2020 3:33 AM

Pacto de silencio en San Lázaro

Ante la guerra, legisladores callan.
Ante la guerra, legisladores callan.

Jesusa Cervantes/ Apro
En plena crisis de seguridad, de evidente Estado fallido, quema de vehículos y enfrentamientos entre grupos criminales y grupos de autodefensa en Michoacán, los 18 diputados federales de la entidad que “representan” y “velan” por los intereses de sus paisanos, mantuvieron un silencio sepulcral ante los acontecimientos.
No hubo un solo legislador michoacano que se atreviera a pedir que el Poder Legislativo se pronunciara sobre los violentos acontecimientos. Todos callaron: los 8 del PRI, los dos del PAN, los seis del PRD, el del PVEM y el del PT. Pareciera que fueran originarios de otra entidad que no estaba en llamas.
Los “representantes populares” de Michoacán que más llamaron su atención por su silencio fueron dos legisladores: Salvador Ortíz García del PRI, coordinador de la bancada michoacana, diputado por el 12 distrito con cabecera en Apatzingán, centro del infierno de tierra caliente; y Silvano Aureoles Conejo, coordinador de toda la bancada del PRD, diputado por el tercer distrito y quien pretende ser el próximo candidato y luego gobernador del estado.
Al priista Ortíz García nadie le reclamó su silencio, de hecho, en la Cámara pareciera que sus compañeros le temieran. Pero hay alguien que sí se le enfrenta, su suplente René Valencia, quien a principios del año pasado lo denunció por haber defraudado a unas 3 mil familias de escasos recursos cuando les pidió 2 mil pesos con la promesa de “conseguirles” 20 mil para remoción de sus viviendas. Y aunque les cobró ese dinero, nunca se los “multiplicó”; es más, ni siquiera les regresó la “inversión”.
Los habitantes defraudados son de Aguililla, Apatzingán, Buenavista, Coahuayana y Chinicuila, entre otros. Es zona de Tierra Caliente, ahí parecen no temerle al legislador, pero en San Lázaro sus compañeros prefieren no hablar de él ni de sus andanzas. Los diputados por Michoacán sólo hablan ante el comisionado para el estado, Alfredo Castillo.
Y cuando el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong los convoca, tampoco hablan, pero en corto, todos piden acabar con los diputados “criminales” que tienen de compañeros. Nunca dan nombres, sólo señalan.
A Silvano Aureoles, sus compañeros tampoco le reclaman que nada dijera en el momento más álgido del caso Michoacán; tal vez sea porque la mayoría son afines a su corriente política.
Pero en donde nadie los detiene es en Veracruz. Panistas, petistas, perredistas, todos los de la oposición no se cuadran con sus coordinadores. De los 30 diputados por Veracruz, 17 son del PRI, siete del PAN, cuatro del PRD, uno del PVEM y uno del PT. Los 12 de oposición no se quedan callados ante la pretensión del priismo de no abordar el tema de inseguridad desde la máxima tribuna: la Cámara de Diputados.
Panistas como Víctor Serralde o Mariana Dunyaska no se quedaron callados. Reclamaron desde sus curules que se ponga atención y freno a la inseguridad, incluso, que renuncie el gobernador Javier Duarte Ochoa, luego del hallazgo del periodista desaparecido, Gregorio Jiménez Cruz, en una fosa clandestina.
En el caso de los perredistas, aunque su coordinador firmó el punto de acuerdo de la cámara baja para exculpar en forma velada a Duarte Ochoa de la crítica situación de inseguridad que se vive en el estado y del clima de represión, no guardaron silencio.
Yazmín Copete, Uriel Flores y Guadalupe Moctezuma presentaron denuncias claras, llamaron a las cosas por su nombre: “gobierno represor”, “gobierno autoritario”, “falta de libertad de expresión”, “censor de los medios de comunicación”. Todos los perredistas veracruzanos reclamaron el tibio e irrisorio exhorto de la Cámara de Diputados.
Con ellos, el pacto de silencio que parece haber firmado la dirigencia perredista con el PRI o la coordinación panista con el PRI, no funcionó para el caso Veracruz. Se les descarrilaron. Y es que, cuando la inseguridad pega en la familia ya vimos que hasta autodefensas surgen.
Por cierto, hablando de autodefensas, en Zongolica, una de las zonas serranas de Veracruz más golpeadas por el abuso de funcionarios -traducido en pobreza, asesinatos y persecución-, ya surgió el primer grupo de autodefensa. Seguro que a éste lo intentará coptar rápidamente el gobierno de Javier Duarte, pues nada debe estar fuera de su lugar, por lo menos en discurso, pues tiene en puerta unos juegos panamericanos. Ahí se le va su imagen…
 
De hecho, la justa deportiva fue el motivo de que el Poder Legislativo hiciera un pronunciamiento tan débil sobre el caso Veracruz, un pronunciamiento falto de crítica en donde el PRI y sus gobernantes “hacen bien las cosas”.
Dato: ¿por qué Alfredo Cristalinas -el fiscalizador de los partidos en el IFE, el que multó al PRD y sostuvo que Andrés Manuel López Obrador rebasó los topes de campaña; el que dijo que Enrique Peña Nieto ni siquiera llegó al tope del gasto y exoneró al PRI del Monexgate-, dejó plantados a los perredistas en la Cámara de Diputados el pasado jueves?
Al salón A de Cristales no llegó ni el invitado; 20 lugares con finos cortes de carne y abundante ensalada no fueron tocados. No se tuvo claridad de quien había invitado a quién, pero por ahí dicen que fue un diputado de Foro Nuevo Sol y que Cristalinas anda de pasarela para que lo propongan como nuevo consejero electoral.
Comentarios [email protected]
Twitter: @jesusaproceso

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RÍODOCE EDICIÓN 914
02 de agosto del 2020
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