El modelo soviético

 

Según el marxismo, la revolución socialista debía triunfar en un país industrializado, donde la mayoría de la población fuera obrera. Este requisito lo llenaba Alemania y los bolcheviques apostaron por ese país. Si en una nación desarrollada como Alemania triunfaba la revolución proletaria se facilitaría la transición de Rusia al socialismo. Pero los intentos revolucionarios en Alemania fracasaron. En estas condiciones, sola y en medio de la pesada carga del subdesarrollo, la URSS tenía que transitar al socialismo.

 

Los soviéticos crearon su modelo de socialismo, que fue  adoptado y adaptado más tarde por los partidos comunistas que llegaron al poder.

 

En la URSS la economía de mercado fue eliminada y sustituida por la propiedad estatal de los medios de producción y de distribución de mercancías. Era,  además una economía planificada. Se fijaban metas anuales y quinquenales de producción, productividad, inversiones y abastecimiento. El primer plan quinquenal se elaboró para el periodo 1928-1932.

 

Como resultado de la ejecución de esos planes la URSS se industrializó y colectivizó la propiedad agropecuaria.

 

Para rearmar a la Unión Soviética y convertirla en una potencia militar capaz de enfrentar cualquier ataque del exterior tenía prioridad la producción de la industria pesada. La producción para el consumo personal no era prioritario. De ahí la escasez de bienes básicos.

 

A este respecto, Svetlana Aleksiévich, en El fin del homo sovieticus recoge la interesantísima opinión de un ex funcionario del gobierno soviético:

 

“La URSS era un país militarizado y un 60 por ciento de la economía abastecía al Ejército de una forma u otra. Como también los mejores cerebros del país lo servían: los físicos, los matemáticos. Aquí todo mundo trabajaba para  producir mejores carros de combate y mejores bombas. También la nuestra era una ideología militar.

 

“El Estado soviético vivió siempre en régimen de alerta. Así fue desde su creación. Nunca fue concebido para funcionar en tiempos de paz. ¿Usted cree que no podíamos fabricar botas de calidad y sostenes con bonitos estampados? O ¿reproductores de video hechos de plástico? ¡Por favor! Pero nuestro objetivo era otro…”.

 

En el campo, la colectivización fue brutal. Stalin declaró la guerra a todos los que se oponían a la propiedad y al cultivo colectivo de la tierra, especialmente los kulaks, los agricultores ricos. Los kulaks fueron exterminados como clase social y físicamente casi eliminados a causa del trato bárbaro que recibieron. Fueron despojados de sus haciendas, casas y posesiones. Junto con sus familias fueron deportados a sitios inhóspitos y campos de trabajo  forzados. Se calcula que a causa de las deportaciones y otras represalias murieron, al menos, entre 3 y 4 millones de campesinos.

 

La colectivización del campo fue una gigantesca operación policiaco-partidista, según Robert Tucker, biógrafo de Stalin. A escala regional todo estaba en manos de una troika compuesta por  el secretario local del Partido Comunista, el presidente regional del Soviet  y el delegado local de la GPU, la policía política, señala Alan Bullock en su libro Hitler and Stalin parallel lives de.

 

En el campo económico, los bolcheviques, guiados por Stalin, crearon el socialismo soviético, un modelo que fue adoptado y adaptado por  China, Vietnam,  Cuba  y los países de Europa del Este que después de la segunda guerra mundial quedaron en la zona de influencia de Moscú.

 

En la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas la economía de  mercado fue eliminada por completo. Los medios de producción, tierras, bosques, minas y bancos eran propiedad del Estado. Se permitía la propiedad personal de bienes que servían para satisfacer necesidades familiares e individuales. Los soviéticos tenían derecho a tener ahorro, heredar objetos de uso personal, como automóviles y televisores, pero no podían adquirir una vivienda en propiedad, sólo podían alquilarla al Estado.

 

Con el primer plan quinquenal (1928-1932) se puso en marcha la  construcción del  socialismo soviético. Stalin, convertido en una especie de jefe máximo de la revolución bolchevique, impuso su sello: impulsó la industrialización y la colectivización en el campo sin importar los costos humanos.

 

Al concluir 1932 la URSS  avanzó en el camino hacia su industrialización. En 1928 y 1932 la tasa de crecimiento anual de la renta nacional fue del 8.8 por ciento… la producción industrial y la construcción aumentaron considerablemente mientras que  la producción del comercio y de la agricultura disminuyó en valor absoluto y relativo.

 

El resultado del segundo plan quinquenal (1933-1937) fue similar al primero: las metas son superadas en producción industrial e inversión, pero la producción agrícola, aunque creció 50 por ciento, se sitúa con un retraso del 25 por ciento respecto al plan. La producción de bienes de consumo también queda muy rezagada.

 

Para  Bullock, la agricultura fue siempre el sector más débil de la economía soviética. El 21 de junio de 1941 se interrumpió la marcha de los planes quinquenales: las tropas nazis invadieron la URSS y  desataron un conflicto bélico que duró hasta mayo de  1945. Los invasores perdieron la guerra.

 

La URSS, que quedó semidestruida, inició su reconstrucción  en 1945.  El avance fue rápido, sobre todo en las industrias pesadas y militar.

 

En las décadas de 1960 y 1970, según cifras oficiales,  la tasa crecimiento económico de la URSS fue, en promedio, de 7 por ciento. Para entonces se había convertido en la segunda potencia económica mundial y en superpotencia militar.

 

Parecía que el socialismo tomaba la delantera y terminaría por vencer en la competencia con el capitalismo.

 

Pero a fines de 1970 y principios de 1980  la economía soviética sufrió una fuerte desaceleración: creció a una tasa promedio de 3  por ciento. Las dificultades económicas propiciaron crisis políticas y estimularon la idea, por parte de algunas repúblicas, de separarse de la URSS.

 

En diciembre de 1991 se desintegró la URSS y con ella se hundió también el socialismo soviético.

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